Salvador Cosío Gaona.- Ha sido un acierto de Enrique Peña Nieto voltear la mirada al sur para visitar hasta el más austral de los países
Salvador Cosío Gaona.- Ha sido un acierto de Enrique Peña Nieto voltear la mirada al sur para visitar hasta el más austral de los países del continente americano buscando recuperar aquella categoría perdida del “hermano mayor latinoamericano” y el liderazgo que México ejercía frente a los países de habla hispana, desdeñado en algún oscuro punto de nuestra historia, cuando los gobiernos de derecha entreguistas y agachones, prefirieron virar el timón diplomático para vergonzosamente asumirse como representantes del olvidado patio trasero de Estados Unidos.
Fortalecer la política exterior con las naciones que compartimos origen y a las que históricamente nos atan tradiciones, cultura y raíces, significa dar un sólido paso hacia una contundente determinación de que como país, tenemos que recuperar los años transitados en vano e incluso en retroceso, para con altura de miras recuperar el prestigio internacional que por mucho tiempo arrastramos a consecuencia de improvisadas políticas gubernamentales y fallidos experimentos por encontrar el hilo negro de nuestra posición en el contexto internacional.
Como sociedad hemos tenido que soportar las ofensivas y flagrantes intromisiones de extranjeros en territorio nacional, bajo la incomprensible y absurda complacencia de las indolentes autoridades que traicionan a la Patria al permitir se viole nuestra soberanía, independencia y libertad. En este contexto, sabemos que hay agentes de todas las corporaciones estadounidenses realizando trabajos de “cooperación y coordinación”, con los cuestionados cuerpos civiles y castrenses de seguridad nacional, que ya no sabemos sí trabajan para preservar la paz y el orden público, o son el escudo y hasta protección del implacable crimen y violencia que nos tiene hundidos en la más grave crisis de inseguridad de toda nuestra historia.
¿Cuántos operativos como Rápido y furioso que fue descubierto, no siguen vigentes en nuestro país?, si tan sólo con este ilegal y arbitrario acto de violación a nuestro orden constitucional y Estado de derecho, fue posible la internación de miles de armas de alto calibre con las que el hampa sigue ganando la guerra que Calderón les declaró hace seis años, pero no sólo ello, sino que también les ha servido para apoderarse de las calles, de nuestra tranquilidad al sembrar miedo y horror, poner en peligro vidas y patrimonios, propiciar la escasez de turistas con lo que se pierden miles de millones de pesos en inversión y empleos, generar desplazamientos masivos y provocar retrocesos en todos los índices de crecimiento y producción, al tiempo que se fortalece el cáncer que significa la delincuencia organizada y desorganizada, y se fomenta que los jóvenes prefieran involucrarse en actividades ilícitas que les reditúan mayores ganancias y ofrecen mejores oportunidades aunque les vaya la vida de por medio, ya que frente a la incapacidad del gobierno por hacer frente al avispero que provocó al dar de palos al enjambre, tienen que decidir entre vivir en la miseria y sin mayores expectativas de vida o aliarse al hampa, donde por lo menos su ilícita actividad les redituará para cubrir sus necesidades básicas.
Otro caso son los aviones no tripulados que bajo el pretexto de realizar acciones preventivas de seguridad, también ofenden y laceran la soberanía nacional, pero sin duda no hay ofensa mayor que el cínico disimulo de la autoridad que permite sucedan éstas y muchísimas más vejaciones, siendo incluso cómplices y comparsas para que desde el extranjero se nos impongan reglas y modelos a seguir.
Por imposición estadounidense tenemos ahora que con calzador quieran imponer al mejor policía del mundo Óscar Naranjo, que ni es general, ni seguramente tampoco el mejor policía del mundo, sino un capricho norteamericano para endilgarnos la solución colombiana que también ellos impusieron, a los problemas mexicanos.
Ya no saben qué hacer con él y ante el escozor social y sobre todo de la milicia, que causó su incrustación en el primer círculo del hoy presidente electo, Enrique Peña Nieto, no se tuvo más remedio que buscarle una digna salida a través de una institución de educación superior, desde donde aconsejará, pero ya lejos de la estructura y planes que ha diseñado el quizá próximo secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, palomeada por el eficiente y muy bien desempeñado encargado de la seguridad pública del Distrito Federal, Manuel Mondragón y Kalb.
Aunque Peña haya señalado en más de alguna ocasión que el modelo colombiano es un ejemplo a seguir, no se debe olvidar que en éste, como en cualquier otro caso donde se intente implantar con éxito una solución que haya resultado positiva en cualquier otra latitud geográfica, se debe ser muy cuidadoso del fenómeno local y la especial problemática interna, ya que por más parecidos que se encuentren con análogos casos, siempre hay ingredientes locales que hacen muy específica y particular una situación, de ahí que no todo lo que ha sido exitoso en otros lados, tiene necesariamente que funcionar en otra parte, como si se tratara de una receta de cocina.
También de gira por el sur, Peña Nieto aprovechó para alabar la manera en que Brasil ha transformado su industria petrolera, la cual ahora es más competitiva y redituable para los brasileños. Al respecto esbozó que en México se debe optar por lograr la transformación de Pemex en una industria de primer mundo, apoyada con capital extranjero, pero salvaguardando la rectoría del Estado y conservando su régimen paraestatal y de propiedad de todos los mexicanos, lo que significará entonces que habrá sin duda alguna todo un gran debate sobre el destino de Pemex y los encontrados argumentos de quienes defienden la nacionalidad del petróleo y recordarán que en una época no muy lejana de nuestra historia, se nacionalizó la industria para evitar el saqueo y robo de parte de colmilludas empresas internacionales que buscaban dejarnos sin el oro negro.
Otras voces expondrán la urgente necesidad de rescatar de la corrupción a una empresa sumida en la mediocridad, que al ser dirigida por unas cuantas manos, se presta al manejo sucio y desorientado, lo que provoca que los miles de millones de pesos que genera sirvan para enriquecer a pocos, mientras mantiene a los gobiernos con sus opulentos gastos y sirve para financiar campañas políticas y pagar los multimillonarios rescates de empresas particulares.
Lo cierto es que en el debate hay un punto de consenso: Pemex tiene que cambiar para bien de los mexicanos, para evitar tragedias como la sucedida en Reynosa, Tamaulipas, donde hace días, a causa seguramente de una negligencia o falta de atención a medidas mínimas de seguridad industrial, perdieron la vida 30 personas y docenas más resultaron heridas a causa de una explosión.
Al sistema de agua potable de la megaurbe tapatía todos quieren sacarle jugo sin cargar ni corregir su ineficacia operativa, sus graves problemas financieros, ni despeinarse arreglando y penalizando la tremenda corrupción que provoca enormes fugas de agua y millones de pesos, más el costo sociopolítico por el incremento a las tarifas.
Alberto Uribe hizo bien su tarea como relevo en la gestión de Alfaro en Tlajomulco: informó y dió espacio a Marcelo Ebrard para marcar territorio en Jalisco en su campaña al 2018. La ruta de Alfaro a Jalisco 2018, tiene opciones para hacer escala en 2015, pues puede ser Guadalajara, Zapopan, el Congreso Local o incluso de nuevo Tlajomulco.
La reforma laboral calderonista será cosmética e inservible, no atacará derechos de los trabajadores, pero tampoco transparentará la operacion sindical, no otorgará las ventajas que exigen los empresarios, pero les permitirá seguir con excusas para no invertir su capital en México.