A los paralímpicos nos consideran atletas de segunda, no nos pelan: Pedro Rangel

Alfonso Doñate.- “A mí me gustaría que fueras muy específico en las palabras, porque (el trato de los medios de comunicación a los atletas paralímpicos)


Foto Notimex

Alfonso Doñate.- “A mí me gustaría que fueras muy específico en las palabras, porque (el trato de los medios de comunicación a los atletas paralímpicos) es lo que es: una bofetada artera” dice Pedro Rangel, ganador de la medalla de bronce en la prueba de 100 metros pecho categoría SB5, en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012.
Pedro comenzó diciendo de los medios: “Nos consideran atletas de segunda, no nos pelan, yo por eso me quedo con mi entorno, con mis familiares y amigos que siempre estuvieron al pendiente de lo que pasaba con nosotros en Londres, a pesar de que no se le haya dado a los Juegos la difusión que merecían, la gente cree que uno va y se para y gana de manera fácil, sólo uno como atleta sabe todo lo que ha pasado para que vuelva con esta medalla”, y sólo se supo el peso de sus palabras cuando el día de ayer algunos medios minimizaron sus palabras: esa fue la segunda “bofetada artera” y le tocó recibirla al atleta.
“Estamos viviendo una época en la que la sociedad ha evolucionado, no así los que tienen el control. Los grandes medios y las personas de poder no han entendido que ha evolucionado la sociedad y peor por ellos si no se dan cuenta, para mí, eso es algo muy significativo.
“Y no es la sociedad el problema, son los que ponen el recurso. A mí por ejemplo me da mucha tristeza que (el transporte público de la ciudad) tiene un montacargas puesto… la verdad a nosotros, las personas con discapacidad, no nos resuelve la vida con nada, porque te lo comento así tal cual es: eso no es una rampa ni mucho menos es un acceso universal, pero lo más triste es que ni siquiera te dan la parada y hay un camión cada dos horas, entonces esto es como una burla a las personas con discapacidad”.
–¿Utilizas el transporte público?
–A mí me gustaría andar en transporte público en una ciudad como esta, abatida por el tráfico, y me gustaría que empezara ahorita que tenemos voz los atletas paralímpicos, que empecemos a exigir ese trato digno que merecemos, y no sólo nosotros las personas con discapacidad, sino toda la sociedad que necesitamos servicios de calidad, y se puede, hay recursos para hacerlo, sólo falta gente que no sólo vea por sus intereses y que tenga las ganas de dar un servicio digno de los jalisciences.
–¿Por dónde comenzar a hacer conciencia?
–Por muchos lados: el deporte por ejemplo es una buena forma, si algo puede hacer sobresalir a una sociedad es el deporte y falta por ejemplo mucha difusión para que la gente con alguna discapacidad salga a tomar las calles, los parques, hace falta mucha infraestructura, pero no dejes de lado que el mayor reto es vencerse a uno mismo, que el dolor es superable y lo que queda es nada más la satisfacción de haberte ganado a ti mismo.
–¿Cómo fue la forma en la que tú tomaste las calles, cómo saliste a hacer deporte?
–Mira, te voy a decir que yo siempre fui muy deportista aún después de un accidente que tuve con el ferrocarril y que me amputó ambas extremidades inferiores. Tuve un amigo que era mayor a todos nosotros los del barrio y nos alentaba mucho a hacer deporte, él compraba balones, manoplas de béisbol, le iba muy bien en aquellos tiempos. Tenía con queso las tunas… Incluso a veces nos íbamos a la Barranca de Huentitán y la bajábamos y la subíamos, para esto yo ya no tenía mis piernas y has de saber que no es poca cosa, incluso ya la habrás tú subido…
Calla un momento y continúa: “Él se llama Pepe –se le quiebra la voz– José Feliciano Bobadilla se llama y supe que no le estaba yendo del todo bien, pero es un guerrero el cabrón y sé que va a salir adelante”.
–¿Qué proyectos tienes en puerta?
–Ahorita lo que me está absorbiendo es cruzar el Canal de la Mancha y es un proyecto que tengo a corto plazo, creo que si no me para el canal no habrá nada ni nadie que me detenga, porque me lo dice mi sicólogo: “sabes Pedro que ese reto es de cruzar o morir”, y yo le digo: “¡Espérate!”, pero pues es la verdad, no está diciendo ninguna mentira, por supuesto que voy a tratar de llegar lo mejor preparado que pueda porque no pienso salir del agua con el reto a medias.
–Tu vida… ¿Cómo está en estos momentos?
–Qué puedo decirte. Dios me bendijo con este trabajo y nadie va a hacer el trabajo por uno mismo.

La Jornada