Salvador Cosío Gaona.- Mientras crece la violencia y los gobiernos “no atan ni desatan” para atinarle cómo atajarla, Javier Sicilia arriesga su prestigio como ocurrió
Salvador Cosío Gaona.- Mientras crece la violencia y los gobiernos “no atan ni desatan” para atinarle cómo atajarla, Javier Sicilia arriesga su prestigio como ocurrió con el guamazo verbal que recibió del sheriff Joe Arpaio, en Arizona, quien lo corrió de su oficina, ninguneó y se mofó de su lucha.
Mucho servirá que se conozca internacionalmente el grave problema de México, sumido en injusticia e impunidad, pero alguien debe ayudarle al poeta a afinar la puntería y acudir a lugares adecuados y ante personajes clave, si no desea perder lo que ha ganado en favor de un cambio urgente en el sistema de justicia en el país.
Igual debe apoyarse a Julian Assange, quien al desnudar inmunda porquería de los gobiernos de muchos países, ha cimbrado al mundo, por lo que ahora quieren desaparecerlo por representar un peligro para quienes hacen de la delincuencia de cuello blanco y abuso del poder público su modus vivendi.
No contento por haber mandado construir La estela de pus como aberrante y costosísimo monumento al más nefasto gobierno en la historia de México, tras el festejo oficial por su cumpleaños, Calderón trasnochado, decidió “honrar” a los panistas que fueron secretarios de Gobernación y ya han muerto, ordenando hacer un busto de bronce con su imagen para colocarlos en un sitial de honor en las oficinas de Bucareli, ocurrencia absurda y sectaria: ¿por qué sólo a ex secretarios panistas?; es ventajosa e ilícita, porque además del caprichoso alto costo, no hay partida presupuestal que soporte el dinero para pagarlos, ni legalidad en la justificación del gasto, ni en la adjudicación directa a quien lo realizará. Resulta injustificable que les brinden tal distinción, mientras muchos mexicanos que quizá hayan contribuido más al país con sus hechos y trayectoria, estén en el olvido.
Si bien las condiciones en las que fallecieron, Mouriño y Blake fueron lamentables e incluso oscuras, porque no existe clara definición de las causas reales de los accidentes donde perdieron la vida junto con cercanísimos colaboradores, lo más próximo a la comprensión popular es quizá que sus decesos ocurrieron “incidentalmente” a consecuencia de la guerra de Calderón.
El transporte urbano masivo es un burdo y lucrativo negocio de unos cuantos en perjuicio de la mayoría del pueblo que debe disolverse ya. Debemos exigir que saquen las manos personajes como el ex gobernador Francisco Ramírez Acuña, hoy flamante embajador mexicano en España, que es vox pópuli, tiene concesiones en el Pre-Tren y en las rutas subrogadas por el Sistecozome, hay que exigir retirar concesiones que están al margen de la ley por incumplimiento de condiciones o por ser monopólicas, como el caso ejemplar de Jorge Higareda, multimillonario cacique de la Alianza de Camioneros de Jalisco, que acapara más de mil 700 concesiones.
Mientras Higareda acordaba con Emilio el alza al transporte, en el Congreso local los diputados se daban golpes de pecho y en un fallido intento por ciudadanizar la comisión que fija las tarifas de transporte, propusieron que hubiera más pueblo y menos oficialismo en dicha comisión, para hacerla más humana, e incluso bosquejaron la integración de ciudadanos con capacidades diferentes, para concientizar y avanzar hacia mejores propuestas en la solución del problema de transporte público, dicen que así lo discutieron y votaron; pero que la reforma publicada no fue la misma que aprobaron, o sea que alguien se los chamaqueó o de plano no leen lo que aprueban. Será que en realidad pudo más su sometimiento a intereses económicos, mandatos políticos de quienes en ellos influyen o de plano el valemadrismo o contubernio, ahora simplemente dicen como Raúl Vargas: “la regamos poquito”.
Urge el sistema integral de transporte metropolitano multimodal, combinando autobuses nuevos, con líneas de megabuses articulados esbeltos, de doble fuelle, flexibles para circular y maniobrar por diversos carriles y sin estaciones brumosas y costosas, como existen en muchas urbes del mundo, así como líneas de tranvía y tren ligero. Claro que se puede, además del propio gobierno que debe retomar parte del servicio, seguramente también hay empresarios que están dispuestos a brindar y mejorar sustancialmente el servicio, para hacerlo eficaz, digno, útil y adecuado, si los que ahora tienen las concesiones no pueden o no quieren, hay que retirárselas y otorgarlas a quien sí pueda, porque no podemos seguir padeciendo ocurrencias y negocios de funcionarios o compadres cercanos a los gobernantes. En menos de cuatro años los gobernadores Enrique Álvarez del Castillo y Guillermo Cosío Vidaurri impulsaron la construcción de las dos líneas de Tren Eléctrico, mientras en 18 años los gobernadores panistas Alberto Cárdenas, Francisco Ramírez y Emilio González no han hecho nada positivo en materia de movilidad urbana.
Urge destrabar la burocrática tramitología en los gobiernos federal y estatal, para acceder a los recursos del Fondo Nacional de Desastres que requieren los zapopanos que recientemente sufrieron el embate de la naturaleza, siendo víctimas de torrenciales aguaceros que terminaron con sus viviendas, pertenencias e incluso hasta cobraron vidas. También debe acelerarse la investigación contra quien o quienes resulten responsables por acción u omisión de dicha tragedia, al permitir asentamientos humanos en dichas zonas, que se encuentran clasificadas como peligrosas en los atlas de riesgo, porque hay sin duda negligencia criminal.
La zona metropolitana volvió a colapsar al inundarse tremendamente el pasado sábado, siendo recurrente en cada temporal, y seguirá así en tanto no se invierta en obras hidráulicas por negligencia de los tres gobernadores panistas que ha padecido Jalisco, que no han hecho nada al respecto, pues los últimos colectores profundos se construyeron en 1991.