Un éxito, la primera novillada en Guadalajara

Carlos Luna de León (Guadalajara).-  Lo que parecía iba a ser una tarde lluviosa y sin público, se convirtió en la primera novillada que

En la foto, un novillero en la Ciudad de México. Foto Notimex

Carlos Luna de León (Guadalajara).-  Lo que parecía iba a ser una tarde lluviosa y sin público, se convirtió en la primera novillada que registró buena entrada, con la revelación del novillero de Aguascalientes Ricardo Frausto, triunfador de la tarde al cortar las dos orejas del sexto de la ganadería mexiquense de “Caparica” que envió un encierro que permitió el lucimiento de los diestros, salvo el quinto con resabios y media embestida.

Abrió plaza el español Tulio Salguero que se vio muy enterado con su primero al que toreó con conocimiento de los terrenos, y tanto con la capa como con la muleta dejó ver que está bien puesto y en condiciones de hacer una buena campaña en ruedos de nuestro país. El cuarto novillo lo tropezó para aparentemente lesionarlo al grado que le impidió su desempeño normal. Además el novillo no presentaba condiciones de lidia, y por ello abrevió.

Los seis novillos recibieron sendas estocadas de los matadores que anduvieron muy acertados a la hora de “entrar por uvas”, lo que hizo que el festejo resultara agradable para los aficionados.

Antonio Lomelín, muy parecido a su padre, con su primero no encontró posibilidades de lucimiento y se le vio apresurado tanto con capote como con muleta. Lo mejor vino con el quinto en donde se le vio más asentado y arrancó olés y aplausos, sobretodo por los pases naturales que le instrumentó. Al final metió muy bien la espada y escuchó fuertes palmas.

Lo mejor vino con el tercer espada Ricardo Frausto, que en sus dos toros mostró que es poseedor del don del temple, y así arrancó los olés de toda la plaza. Por fallar en el descabello luego de buena estocada perdió la primera oreja del tercero, y solamente pudo dar la vuelta al ruedo.

Cuando parecía que ya no volvería a tener otra oportunidad, de nueva cuenta se encontró con otro burel de estupenda embestida, y sacó lo mejor de su repertorio en lances con el capote, y sin que dejaran de sonar las dianas, con la muleta se superó y ejecutó una faena digna de todo un novillero puntero. Se perfiló y dejó la espada hasta los “gavilanes” para que los tendidos se blanquearan y cortar así dos merecidas orejas, con lo que se ganó su salida a hombros de los “capitalistas”.

Se anuncia para el domingo a Efrén Rosales, José Antonio Bustamante (ecuatoriano) y seguramente reaparece Ricardo Frausto, el triunfador.

 

La Jornada