Redacción.- El Arzobispado de Guadalajara lanzó una crítica a los medios de comunicación por considerar que actualmente “los medios y sus voceros sólo se colocan
Redacción.- El Arzobispado de Guadalajara lanzó una crítica a los medios de comunicación por considerar que actualmente “los medios y sus voceros sólo se colocan a merced o al gusto del cliente”.
En el más reciente editorial de su órgano informativo, El Semanario, la jerarquía católica tapatía celebra primero la realización de los Juegos Olímpicos de Londres, pero advierte que “mientras, en la contraportada del mundo: informes desde diversas latitudes, noticias de la cultura, economía, educación, religiosidad, seguridad y otros rubros de la vida social, en los que la primera sospecha que se nos atraviesa en la mente es que no se nos está diciendo todo. Algo queda en el tintero, algo se cuela entre silencios u obviedades, o simplemente se peca de pesimismo o se inclina la balanza para el lado contrario. Algo se esconde en la comunicación o existe algún interés para evidenciar situaciones de las cuales no nos hemos percatado a cabalidad”.
Así, la Arquidiócesis responsabiliza a los medios por decir verdades a medias pues “tenemos que entender lo que no se dijo o dar por no dicho lo que se manipuló descaradamente. Para muchos observadores de la actualidad, los medios pasan a ser un signo ambiguo de lealtades o finiquitos de pensamientos trasnochados”.
El editorial expone, sin embargo, que esta “afección” de “hacer unas cosas y decir otras, callar la virtud y sobredimensionar los defectos” es más bien “consustancial al ser humano” y no una “plaga nueva” inventada por los medios.
Así pues, para la Arquidiócesis tapatía “los medios y sus voceros sólo se colocan a merced o al gusto del cliente. Ahí está disponible la lupa inmisericorde o el micrófono escondido para publicar, a decibeles infinitos, la verdad que abruma o enaltece. Las cosas se pintan según el color del cristal de quien las mira. Los errores se ocultan tras bambalinas para ser voceadores de verdades compradas”.
Tras esta crítica, el editorial llama a realizar cambios para bien que permitan que “nuestros cálculos atrabiliarios cedan al acuerdo, la paz y la colaboración responsable, con la esperanza de ser mejores”.