Aclaración En su respuesta publicada ayer, tanto firmada en el Correo Ilustrado como de forma anónima en la columna Plaza Liberación, el señor Mauricio
Aclaración
En su respuesta publicada ayer, tanto firmada en el Correo Ilustrado como de forma anónima en la columna Plaza Liberación, el señor Mauricio Ferrer intenta de nuevo tergiversar los hechos.
1. Nunca he negado mi relación con militantes del PAN como tampoco de otros partidos políticos. Mi profesión me hace tener relación con actores políticos de todos los partidos.
2. Fui designado presidente del IEPC Jalisco por los votos de todos los partidos, excepto uno: el PRI, que a la postre reconoció públicamente mi destacada actuación como árbitro electoral (Rafael González Pimienta, Milenio, agosto 9, 2010) como también lo reconocieron los demás partidos políticos.
3. Fui propuesto para ocupar el cargo de consejero del consejo general del IFE en una terna que presentó el PRI al pleno de la Cámara de Diputados en octubre de 2011 y que no reunió los votos suficientes para su aprobación. A lo largo del proceso de designación de consejeros del IFE, que duró 18 meses, tuve el apoyo de todos los partidos políticos del país (El Universal, 11 diciembre 2011).
4. A lo largo de mi carrera pública, he contado con el respeto de todas las fuerzas políticas, precisamente por la forma ética en que me he conducido en todo momento.
5. Por tanto no acepto que el señor Ferrer intente desprestigiarme vinculándome a maniobras políticas (“traiciones”) y a grupos de poder con los que no tengo relación alguna ni ahora ni antes.
6. Si tiene pruebas de lo que afirma, que las presente; si no, que se retracte públicamente. Resulta irrisoria su explicación: “es que me las pasaron unos panistas”, sin tomarse la molestia de verificar la veracidad de los hechos. Eso no es periodismo ético ni profesional.
David Gómez Álvarez
La democracia participativa
Nunca ha formado parte de la agenda pública de México el tema de la formación de una ciudadanía informada y capaz de involucrarse en los grandes problemas nacionales. A la clase política le ha resultado más rentable invertir en los partidos políticos, en el IFE, Fepade, Trife, Ifai, auditores superiores y otras figuras de carácter supuestamente ciudadanas que apostarle a la democracia participativa. Por ello no es de extrañar que las erogaciones excesivas de recursos en esos rubros no se correspondan con la calidad y la autenticidad de los procesos electorales.
Se ha hecho de la democracia un gran casino de apuestas, con unos cuantos jugadores-apostadores y jueces que concentran la mayor parte de las fichas del juego democrático, todo al lado de una mayoría de espectadores o ciudadanos imaginarios. En un escenario electoral de esta naturaleza ¿alguien puede tener certeza en un ejercicio de revocación del mandato presidencial?
Una vía que nos puede auxiliar a salir de este ciclo perverso de reformas-elecciones-incertidumbre es la democracia participativa. Figuras como el Referéndum, la Iniciativa Popular, y principalmente el Presupuesto Participativo pueden ser un antídoto eficaz contra la hegemonía de de los partidos políticos en la política y las políticas. Es la hora de la democracia participativa y de las elecciones libres y auténticas tal como lo ordena nuestra Carta Magna.
Edmundo Hernández Claro
Por una sociedad civil proactiva
Ya decía Albert Pike en su Morals and Dogma que la “fuerza mal no regulada o mal regulada sólo se desperdicia en el vacío, provocando destrucción y ruina, así como un retroceso perjudicial para todos”, lectura que se aplica perfectamente a las manifestaciones, protestas y demás movilizaciones que han ocurrido en los últimos meses debido al resultado electoral. Han evidenciado un México con una sociedad civil a la que aún le falta mucho por madurar políticamente para considerarse en un país desarrollado.
Cuando Henry David Thoreau escribió su obra de Civil disobedience, fue innovador porque más allá de las formas que proponía para resistir al abuso del poder, se trata de un exhorto para que el ciudadano, como titular de la soberanía, busque diversas formas más eficientes para garantizar sus derechos, a efecto de que el poder sea gobernado por el intelecto de una manera eficaz. Lejos de ir en contra de la libre manifestación de ideas o del derecho de asociación, considero algo molesto que cada vez que alguien no esté de acuerdo con algo tenga que violar el derecho de tránsito de aquellos que tenemos con justo derecho nuestras propias posturas sólo porque no se les ocurrió otra manera eficaz para lograr su postura.
Me gustaría que existiera una agrupación ciudadana que estuviera verdaderamente aparejada con el calificativo de “inteligente” y “responsable”. Igual se trata de un caso de proyección de mi subconsciente, pero aun así creo que es lo que esperamos de nosotros mismos.
Varios de estos movimientos, lamentablemente, sólo se quejan de ciertas ideologías –por lo general es el neoliberalismo– pero no se les ve implementando proyectos sociales que ayuden a las personas más marginadas del país o ayudando a los sectores más vulnerables, o inclusive proponiendo iniciativas de ley ante sus representes populares. Sería algo muy positivo ver un movimiento que realmente proponga soluciones y que proponga un plan estratégico a corto, mediano y largo plazo, a efecto que realmente sean un factor real de poder que cambie para bien nuestra realidad.
Lamentablemente creemos que sólo haciendo un berrinche político podemos solucionar nuestros problemas, porque esa es la solución que más nos ha dado respuestas. Pero ya no vivimos en el mundo del México soberano y herméticamente aislado del mundo. La mayor parte de nuestros problemas se pueden solucionar o poniendo el buen ejemplo para los demás o con buena calidad educativa. Cada vez debería ser más intrascendente el partido que llegue al poder en la medida que seamos una sociedad civil proactiva, que sea cada vez más interdependiente y a la cual espero lleguemos ser. Citando nuevamente a Albert Pike, solamente cuando la fuerzas “se combinan guiadas por el intelecto y reguladas por la regla del derecho y de la justicia, la gran revolución preparada desde tiempo inmemorial se pone en marcha…De aquí surge la armonía”.
Germán Cardona Müller