Existen todos los elementos para anular la elección en Guadalajara: Cárdenas

Mauricio Ferrer.- La elección en Guadalajara se puede anular, asegura el ex candidato del Partido Accional Nacional (PAN) a la alcaldía de la capital

Alberto Cárdenas, ex aspirante a la alcaldía de Guadalajara por el PAN, denuncia que líderes religiosos apoyaron la candidatura del PRI. Foto HéŽctor Jesúœs Herná‡ndez.

Mauricio Ferrer.- La elección en Guadalajara se puede anular, asegura el ex candidato del Partido Accional Nacional (PAN) a la alcaldía de la capital de Jalisco, Alberto Cárdenas Jiménez.

Existen, dice, todos los elementos para que la elección municipal sea anulada por las autoridades: compra de votos, acarreo, entrega de tarjetas telefónicas a cambio del voto para el PRI, tarjetas de descuento en diferentes tiendas y la intervención de líderes evangélicos.

El ex gobernador del estado entregó ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Jalisco (IEPC), 48 mil copias de los documentos que, afirma, tienen todo para echar abajo la elección en Guadalajara.

“Yo recuerdo el caso de Morelia, donde el escudito del PRI, en el calzón de un boxeador, bastó para echar abajo la elección. Lo que tenemos aquí es mucho más fuerte, más delicado”, expresa en entrevista.

La ruta jurídica, reconoce, es larga, tediosa y hasta hartante para el elector. Pero dice, es su derecho. Cárdenas le apuesta a que la autoridad haga un papel diferente al que hizo durante el periodo de campaña y el mismo día de la elección.

“Haciendo la analogía con el futbol: primero te tienen que patear, quebrar la pierna para que vayas con el árbitro y decirle que te quebraron la pierna y que actúe. El árbitro pareciera que está contemplativo”, compara.

En entrevista, el panista narra cada uno de los incidentes antes, durante y después de la jornada electoral. Y manifiesta también, por qué el PRI no debe gobernar Guadalajara.

–¿Por qué decide impugnar la elección en Guadalajara?

–Creo que es una responsabilidad cívica cuando participas en un proceso electoral. No solamente se trata de hacer una campaña y aceptar los resultados, sino también revisar los documentos. Cuando empezamos a revisar las actas, comparándolas con los números del PREP, nos dimos cuenta que habían conteos dobles y triples a las coaliciones, nos enteramos de casillas que estaban sin conteo, que habían más votos que boletas en varias casillas y luego vimos textos de actas, percibimos que hubo cambios de funcionarios de casillas y por lo tanto, anomalías. Domingo, lunes y martes (después de la elección) ya teníamos mil 200 actas de casillas donde hubo anomalías, de un total de dos mil 164. En el conteo, de un plumazo les tumbamos 10 mil 500 votos a las coaliciones sin que se abrieran los paquetes. Al final del día, cuando se empieza a dar el conteo, revisamos con el equipo jurídico el conjunto de temas y fue así que determinamos entrar a fondo y decidir dar el paso. Llevamos la semana pasada más de 48 mil copias al Instituto Electoral, documentando todas las pruebas de lo que sentimos, debe corregirse. Entramos así a un juicio de inconformidad. Estamos inconformes porque siguen habiendo fallas numéricas, porque hubo más de 500 actas que nunca llegaron a nuestras manos, de dos mil 164, es decir, el 21% no las conocemos y ahí nos metió el PRI cerca de 27 mil votos de diferencia. Por eso nos inconformamos. Queremos que la autoridad diga por qué las iglesias evangélicas intervinieron. Hay pruebas claras y contundentes donde se comprometieron a llevarles 47 mil votos al PRI, tirándole a más. Hay videos en los que se ve cómo se maquina eso desde atrás; se comprometieron a llevar 100 votos por iglesia, en Guadalajara tienen 470 iglesias. Ese es el diferencial de votos que tenemos con el PRI. Otros detalles: las faltas cometidas en veda electoral. Ahí nos bombardearon, nos golpearon, mandaron mensajes telefónicos, llamadas de call center, todo eso es una violación a la ley. Ante estas violaciones y otras más es que fuimos a la impugnación. Sostenemos que tenemos los elementos sólidos para pedir la anulación de la elección en Guadalajara.

–¿Hubo tarjetas o algo por el estilo?

–Acreditamos cómo se hizo el acarreo de votos. Testimonios ante notario detallan que las personas fueron llevadas por taxistas pagados. Un ejemplo: un ciudadano relató que al salir de la mampara para votar, tenía que salir con el acta abierta para que el representante del PRI viera que había votado por su partido. Al final le daban entre 300 y 500 pesos.

–¿Hasta cuánto se llegó a pagar por un voto?

–En el acta, en lo que mandamos se ven ahí tarifas diferentes, desde 300 hasta los 700 pesos. No tenemos un cálculo de cuántos votos compraron y el gasto que se hizo, pero es un hecho que se compraron. Dieron también tarjetas telefónicas, tarjetas convencionales, cargadas con 300, 700 y mil pesos para canjearlas por regalos en diferentes tiendas, dependiendo de la zona.

–¿Operó también el ayuntamiento de Guadalajara a favor del PRI?

–Sí. Permitó con toda libertad que en instalaciones municipales, deportivas, en centros de seguridad pública, que se pegara publicidad sin recato alguno. También se permitió que en vehículos oficiales se llevaran despensas y que fueran entregadas en horarios de trabajo de los funcionarios.

–Algunos candidatos, analistas, periodistas, expertos, señalan que la elección en todo el país, tanto para elegir a presidente como a alcaldes, no fue errónea en cuanto a lo técnico y al conteo y hacen énfasis en cuanto al papel de la autoridad electoral durante el tiempo de campaña y el mismo día de la elección. El mismo PAN hizo denuncias que no se han atendido y ha dicho que hubo falta de equidad, que se rebasó el tope de gastos, etcétera.

–La regla del juego está un poco mal hecha. Haciendo la analogía con el futbol: primero te tienen que patear, quebrar la pierna para que vayas con el árbitro y decirle que te quebraron la pierna y que actúe. El árbitro pareciera que está contemplativo. Pueden pasar mil cosas y la actitud que tiene es no meterse, dejar que te saquen los ojos, que te hagan lo que quieran y si te dejas, pues allá tú. Todos estamos seguros de que en esta elección se pueden detectar varias cosas: que la autoridad no está frenando la compra de votos ni el uso de recursos ilícitos en campañas, que son recursos impresionantemente grandes que quién sabe de dónde salen, cómo llegan. La autoridad federal no está frenando tampoco eso ni el que las casas encuestadoras digan lo que quieran a su antojo o que se equivoquen rotundamente y no pase absolutamente nada, siendo que las encuestas son un instrumento importante, pero que hoy se equivocaron la mayoría, donde daban distancias abismales y que parecía que todo estaba definido. Esta inducción del voto es muy delicada y la autoridad no hace nada. El día de la elección recibimos muchas quejas que nos mencionaron que la Fepade nunca contestó el teléfono. Si bien tenemos que valorar la gran participación ciudadana, un 63% no es poca cosa, más de 50 millones salieron a votar, pero el marco legal tiene varios agujeros. Yo recuerdo el caso de Morelia, donde el escudito del PRI en el calzón de un boxeador, bastó para echar abajo la elección. Lo que tenemos aquí es mucho más fuerte, más delicado. Tengo fe y confianza en que los magistrados actuarán correctamente.

–¿Cuándo se puede resolver la impugnación? Sucede que el tiempo pasa y se va desvaneciendo el tema en la opinión pública.

–Así es, te van haciendo la dormilona, van metiendo a la congeladora los casos y no es la primera vez que se enfrentan así las cosas. El 10 de septiembre, el Tribunal Federal, la última instancia debe decir qué es lo que procede.

–Con todo esto que documenta, ¿qué pasa por su mente cuando escucha el concepto “el nuevo PRI”?

–Solo están más peinados, pero en el fondo, en la forma de hacer política, los sigo viendo igual que cuando les gané la gubernatura en 1995. En el fondo, jugar sucio, violar la ley, mentir, engañar y abusar de la necesidad de las personas, de las familias, eso no se vale, no es una democracia libre ni limpia como la que los mexicanos estamos construyendo. Eso es una democracia comprada y que por ahora resuelve un gusto a la población pero luego vivimos como en décadas pasadas donde error tras error, eran las componendas, la corrupción, las promesas falsas, los fracasos. Yo sigo viendo en el fondo al mismo PRI que engaña, que miente, que utiliza recursos de manera ilícita, que aprovecha la inoperancia de las instituciones y viola leyes.

–¿Qué opinión le merece el que priístas, como Ramiro Hernández, su contrincante por la alcaldía, diga que es casi ridículo que se impunge la elección municipal?

–Cuando les gané la alcaldía, la gubernatura y la senaduría, lo hice limpiamente, de manera categórica, contundente, fueron noqueadas, fue inobjetable, siempre cumpliendo la ley. Yo hoy sí tengo que objetarles porque encuentro fallas al proceso, para eso está hecha la ley. No estamos de acuerdo de lo que pasó y en lugar de ir a bloquear calles, carreteras, para que por nuestros caprichos nos den la razón, preferimos la vía institucional. Yo sé que es cansado para la sociedad, que para muchos incluso que votaron por nosotros es mejor que no hagamos nada, pero nuestro compromiso mayor es, primero, con la verdad. Si no tuviéramos esas pruebas, no nos hubiéramos fatigado durante 10 días consecutivos para acumular 48 mil copias y fundamentar el caso. El caso va en serio, va directo a que se anulen las elecciones de Guadalajara.

–¿Por qué el PRI no debe gobernar Guadalajara?

–El PRI ahora que regresó a Guadalajara no pudo con la inseguridad. Es el reclamo en todas las colonias, el de la inseguridad municipal, la banquetera, la que está dejando solo al ciudadano ante los delincuentes que van caminando, que en moto te jalan el arete, el celular, lo que sea. El robo de autopartes, a casas, está imparable, el de bancos tambien. No pudieron con la inseguridad. Segundo, hubo corrupción muy marcada. En todo el tiempo que duró el candidato a gobernador que aparentemente gana la elección, al menos 14 funcionarios de primer nivel salieron por la puerta de atrás, marcados por hechos ligados a la corrupción. Hay todo un desorden y cómo no, si el candidato en su tiempo como alcalde, estaba pensando en otra cosa menos en Guadalajara. A base de billetazos hacen olvidar a la gente momentáneamente, pero luego, vienen las consecuencias.

La Jornada