El Correo Ilustrado

Nuestros aliados: la ley, la razón e Internet Las máscaras comienzan a caer, la cofradía que desde las sórdidas catacumbas del poder fraguó el

Nuestros aliados: la ley, la razón e Internet

Las máscaras comienzan a caer, la cofradía que desde las sórdidas catacumbas del poder fraguó el ignominioso fraude electoral cierra filas: un puñado de pudientes sin escrúpulos. Ante semejante desafío, ¿qué debemos hacer los ciudadanos? Exactamente lo mismo, cerrar filas; millones fundidos en un proyecto: rescatar la soberanía y la dignidad ciudadana. Ellos se asocian para complacer su insaciable ambición y codicia; los ciudadanos nos organizamos para salvar a la patria. Ellos tienen de su parte la fuerza bruta, la mentira, la traición y las televisoras; nuestros aliados son la ley, la razón e Internet.
Para empezar, el multicitado artículo 39 constitucional no deja espacio para lucubraciones: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.”
Ergo, si el poder que nos quieren imponer no dimana de nuestra soberana voluntad, ni se instituye en beneficio nuestro, sino todo lo contrario, pues entonces ejerzamos este sagrado derecho y derribemos las podridas y arcaicas estructuras de un gobierno plutócrata reducido a la condición de lacayo de la más execrable corrupción, impunidad, violencia y desigualdad.
La violencia sólo puede provenir de quienes con argucias infames e instituciones corruptas han violentado brutalmente un derecho básico de todo pueblo mínimamente civilizado: el derecho de elegir a su gobierno.
Los jóvenes han despertado de un largo letargo; regresarlos a la condición de espectadores pasivos se antoja poco menos que imposible. Derrochan energía, creatividad, indignación y rabia con un propósito: terminar con décadas de usurpación del poder por una mafia que ha convertido la riqueza nacional y el presupuesto público en botín de bandidos.
Pero no sólo los jóvenes tienen la obligación de hacer lo necesario para rescatar lo que queda de país, sino todo mexicano bien nacido, porque como dijera el ilustre José de San Martín: “Cuando la patria está en peligro, todo está permitido, excepto, no defenderla.”
Gustavo Monterrubio Alfaro

Faltó enunciar las marchas en Montreal, Francia y Alemania…

Los priístas agradecen a los panistas y su militancia por haberle abierto las puertas de regreso al PRI. Tras dos gestiones presidenciales lamentables, gubernaturas y presidencias municipales marcadas descaradamente por el desfalco, la prepotencia y el tráfico de influencias, desde hace tres años el PAN la tenía perdida y sin remedio posible. El voto panista fue por entero a favorecer al PRI.
Hoy hemos quedado como al inicio de la “alternancia” (que nunca se vio). Sólo hay que agregar la privatización velada pero consumada de Pemex, el regalo de nuestras minas a Canadá (con una devastación de la tierra nunca antes vista), el endeudamiento más grosero de la historia y más de 85 mil muertos. ¡Poca cosa!
¡Animémonos! El reinicio de la “monarquía perfecta”, como ahora llaman a los gobernantes del PRI en el extranjero, ya se ha consumado. ¡Sujeten sus carteras! ¡Aseguren sus viviendas! El narco llegó al gobierno!
Ana Luisa Flores

La Jornada