Bocajarro

Salvador Cosío Gaona.- Ya se terminó con la entrega de los “papelitos” con marco especial, que certifican y hacen constar que al término de

Salvador Cosío Gaona.- Ya se terminó con la entrega de los “papelitos” con marco especial, que certifican y hacen constar que al término de la respectiva sesión de cómputo oficial, fueron declarados como ganadores por la autoridad electoral correspondiente, los que obtuvieron “la mayoría” de la votación y por ende, son “electos” para ocupar y desempeñar los cargos de gobernador, diputados al Congreso del Estado y presidentes municipales en Jalisco, así como en el ámbito federal, lo relativo a senadores y diputados al Congreso de la Unión, quedando pendiente la entrega de constancia al “presidente electo”, que tiene pendiente aún un paso legal, que es la calificación de su elección por el Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial de la Federación, (Trife), donde se inicia ya en forma y en firme la etapa de impugnaciones.

Proceso que será azaroso y “crujiente”, pues no es nada difícil aventurar que al cabo de la resolución de los diversos litigios, habrá ajustes aunque no en la medida que la mayoría de los mexicanos desearían, es decir, será casi imposible se llegue a modificar o a anular la elección presidencial, pese a todo lo ya conocido y por conocer de asuntos e “incidencias” surgidas durante el proceso, que siguen y seguirán brotando como goteras en azotea de tejas y carrizo.

De esta manera, aunque existan pruebas suficientes, fundadas y motivadas, para que la última instancia electoral pudiera revirar el sentido de la votación, de antemano anticipamos que no lo hará y quedará de nuevo, dice cínica y descaradamente el propio Fecal, (Felipe Calderón) como indicativo y referente para “no repetirlo” en una próxima oportunidad, igual que ocurrió en 2006 con la sentencia del (Trife) que resolvió que sí hubo violaciones graves, interferencias, excesos y demás “linduras”, pero no sancionó con lo fundamental que era la nulidad de la elección y permitió a Fecal arribar espurio al poder, sin legitimidad ni respaldo de la mayoría de los mexicanos, situación que parece se repite de nuevo, por lo que quizá la falta de “arrestos”, se subsanará para la próxima.

En tanto, el dirigente nacional panista Gustavo Madero es contradictorio y falto de “pantalones”, al no “tomar el toro por los cuernos”, y decir que Enrique Peña Nieto es ilegitimo en su victoria, pero al mismo tiempo anunciar con poca congruencia que no impugna la elección presidencial pero sí la senatorial, tema al que Fecal, “le echa más fuego a la hoguera”, al decir que: “La compra de votos no variará el resultado de la elección”.

Con estas desfachatadas declaraciones Fecal y Madero, a nivel nacional, señalan y aceptan el cochinero que embarró a toda la elección, pero pareciera que lo hacen tan sólo “para taparle el ojo al macho” y para que no digan que no hubo reclamo y “que no se pusieron del lado de la gente”, cuando en realidad nomás asustan con “el petate del muerto”, se convierten en cómplices y comparsas de la amañada elección que no obstante dejarlos en el tercer lugar, golpeados, derrotados y vapuleados, cumplirán su “oscuro” acuerdo con el PRI para convalidarles el proceso, entregarles Los Pinos y las riendas del país, a cambio de “inmunidad”, ciertas “garantías y prebendas”.

Tras la conformación de lo que será la siguiente legislatura del Congreso del Estado de Jalisco, en la que de acuerdo a los aún debatibles resultados que ha dado a conocer el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, el PRI obtendría 18 curules, el PAN 14, Movimiento Ciudadano 5 y el PRD 2, seguramente habrá impugnación de los partidos, porque todos pelearan más diputados y en obviedad de circunstancias; al no alcanzar “la cobija” para todos, inician los jaloneos y reajustes a costa de perjudicar a quien se deje.

Llama la atención y ha sido objeto de diversas críticas que aunque al Partido Nueva Alianza haya logrado conservar su registro estatal por haber obtenido poco más del 3.5% de los votos, extrañamente no vaya a contar con un diputado en el Congreso, mientras al Partido de la Revolución Democrática, que no alcanzó el siete por ciento de la votación, le asignen dos y el Partido Verde Ecologista de México pelea para que le tomen en cuenta asuntos que impugna para llegar al 3.5% de los sufragios, pues al computar sólo el 3.3% que le reconoce la autoridad electoral, pierde el registro estatal (prerrogativas) y no alcanza diputado de representación proporcional, sin embargo, alcanza uno de mayoría por la coalición con el Partido Revolucionario Institucional, en el distrito 17 que de inicio se pactó sería postulado por “Los Verdes” y reconocido así en caso de ganar y ganó; pero al no alcanzar con registro, no sería posible considerarlo como partido factible de tener bancada como propia, igual que le pasó a Nueva Alianza en la actual legislatura, con dos diputados que entraron en la lista del PRI para ser “Panalistas”, pero que al no conseguir como partido en lo individual el 3.5% de la votación, perdió su registro estatal y no se le pudo reconocer a su bancada de dos, y tuvieron que “permanecer forzadamente” como priístas, sin serlo, para ser “usados” con fines camerales.

El partido Movimiento Ciudadano reclama una fórmula distinta para la designación de diputados, por la cual con su porcentaje de casi 17%, que en otra fórmula sería mayor y además en otro método de interpretación de asignación por el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, le tocarían dos diputados más.

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La Jornada