El Correo Ilustrado

Fe de erratas En nota publicada el pasado domingo 8 de julio en este diario, concerniente al estreno del hecho escénico Siete colores, producido

Fe de erratas

En nota publicada el pasado domingo 8 de julio en este diario, concerniente al estreno del hecho escénico Siete colores, producido por Citiho Colectivo con apoyo del Fonca, se hace mención a diferentes instituciones como la Secretaría de Cultura de Jalisco (SCJ), la Universidad de Guadalajara (UdeG) o el Museo Interactivo Trompo Mágico como involucrados en dicha producción cuando, en realidad, se trata de organismos con los que esta compañía ha trabajado en otras ocasiones y no se encuentran involucrados en este montaje en particular.

Ricardo Solís

 

Mediocre democracia liberal

Uno de los instrumentos distintivos de la democracia liberal es el ejercicio institucional de la elección de representantes a cargos públicos.

La democracia liberal permite a miembros de la sociedad involucrarse en procesos electorales; después, un puñado de sujetos suelen decidir todo acerca de la vida pública y la administración de los recursos de todos a espaldas de la sociedad.

Es así como en esta democracia, los “representantes” han decidido desde invadir países, hacer guerras y lanzar bombas atómicas, hasta rescatar bancos, privatizar instituciones públicas, emprender llamativos eventos deportivos y “culturales”, imponer modelos económicos, educativos, etcétera.

En México, el IFE es el “garante” institucional del sistema que ejecuta y legaliza los comicios federales sin importar cómo se hayan obtenido los votos, lo que importa es tenerlos y darlos a conocer de inmediato; el resto del tiempo permitirá “probar” mediante reconteo y calificación la “limpieza” del proceso con triquiñuelas y artificios leguleyos.

No importan las trampas ni la evasión de reglas; ni las pruebas de la compra y coacción del voto; tampoco recontar votos con datos incompletos, aun cuando se demuestra y denuncia que no son la misma cantidad de boletas que salieron de los paquetes de la elección con respecto a las que entraron a las casillas. Lo que importa es lograr el triunfo “haiga sido como haiga sido” (Calderón, 2006); porque hay que entender que en la democracia (liberal) “se gana y se pierde aunque sea por un voto”.

Estos son algunos aspectos de la mediocre dictadura de la democracia liberal. ¿Cómo quieren los neoliberales dar el “paso a la modernidad” si hay ínfima calidad en sus procesos electorales? Admitir los resultados del 1 de julio es una postura absolutamente mediocre.

Antonio Diosdado Hernández

La Jornada