MC le apuesta a una participación electoral de por lo menos 65%

Raúl Torres.- El día de hoy en la elección las preocupaciones del partido Movimiento Ciudadano tienen que ver más con las que tienen las

El candidato de Movimiento Ciudadano a la gubernatura, Enrique Alfaro Ramí’rez. Foto Arturo Campos Cedillo.

Raúl Torres.- El día de hoy en la elección las preocupaciones del partido Movimiento Ciudadano tienen que ver más con las que tienen las autoridades electorales que con las propias de un partido el día de la contienda; para este instituto político es más importante que la participación ciudadana en la votación sea la mayor registrada en la historia (que incluso se acerque al 65%) que tener una estructura electoral “bien aceitada”.

Ante la falta de esa estructura partidista sólida y con experiencia en elecciones, Movimiento Ciudadano ha tenido que echar mano de pequeñas estructuras locales que al igual que la mayoría de sus candidatos en todo el estado han migrado de otros partidos.
“La estructura es de tutifruti”, señalan algunos de quienes se encargarán de coordinar y movilizar a la gente el día de hoy para intentar crear un “voto duro”; y es que las características propias de este partido, recién creado a partir del registro que tenía el partido Convergencia, no permiten tener un punto de referencia sobre el comportamiento de sus simpatizantes. “No tenemos voto duro, no hay militancia prácticamente, esto se basa en el voto de la gente comprometida con otras personas”, indican quienes de una forma u otra entran al cuarto de guerra del partido.
Las fuentes consultadas admiten que esta carencia de estructura ciertamente es una debilidad en muchos puntos del estado, donde incluso hay municipios en que no se logró colocar candidatos a las alcaldías.
Entre los riesgos que advierten quienes desde la Zona Metropolitana de Guadalajara analizan el estado de la red de MC al interior del estado se encuentra el de la negociación; es decir, si quienes controlan las pequeñas células que componen la estructura electoral del partido en los distintos municipios se deciden a negociar con otras fuerzas electorales a cambio de ciertas posiciones en los eventuales gobiernos de sus adversarios, lo pueden hacer sin mayor obstáculo. “Es el problema de la falta de militancia e identidad con un partido, es un voto muy volátil, pero esto se construyó como un movimiento ciudadano donde el compromiso es con las personas”, señalan algunos de los consultados.
De los 125 municipios que hay en Jalisco, Movimiento Ciudadano logró registrar candidatos a alcaldes en 113, sólo se quedaron sin representación Mezquitic, Huejuquilla El Alto, Villa Guerrero, Santa María de los Ángeles, Chimaltitán, San Ignacio Cerro Gordo, Tenamaxtlán, Tonaya, Juchitlán, Tecalitlán, Jilotlán de los Dolores y Santa María del Oro.
En la mayoría de ellos la causa principal se debió al miedo que los habitantes de esos sitios tienen a participar en política debido a la fuerte presencia del crimen organizado, ante el que se sienten más vulnerables si no se cuenta con una estructura de partido fuerte que al menos arrope a los candidatos.
Pero hubo otros municipios en los que no hubo candidatos porque los habitantes no veían condiciones de competencia cuando los otros partidos lanzaban como candidatos a algunos de los caciques del pueblo.
Según el cálculo de las personas consultadas, el no tener representación en esos municipios no implica un costo político-electoral tan alto, pues apenas representan el 1.2% del padrón de votantes.
Pero a pesar de las dificultades que conlleva ser un “partido emergente”, Movimiento Ciudadano logró acreditar representantes de casilla en el 97% de ellas; el tres por ciento restante esperan cubrirlo con gente del Partido del Trabajo, pues a diferencia de la candidatura a gobernador, en el caso de la contienda por las alcaldías se conservó la alianza con ese partido. No obstante, en comparación con PRI y PAN, Movimiento Ciudadano registró muchos menos representantes de casillas, pues los otros dos partidos acreditaron prácticamente el máximo permitido por ley, lo que implica una proporción de casi tres a uno.
Otra situación que ha jugado en contra de MC en esta contienda es la ruptura de la coalición con el PRD, sobre todo en el caso de la gubernatura, pues aún existen sitios del estado donde al candidato a gobernador se le vincula con el PRD, partido en el que militó y por el que fue diputado local y alcalde de Tlajomulco.
Desde el inicio de la campaña por la gubernatura su abanderado tuvo que dedicar buena parte de sus discursos a explicar esa situación; un mes después, con el arranque de la contienda a las presidencias municipales, el mensaje fue reforzado por los respectivos candidatos, pero hay lugares donde la confusión persiste.
La fuerza electoral de MC, según sus números, se concentra en la área metropolitana de Guadalajara, y aunque en algunos de ellos los candidatos a alcaldes son competitivos, sigue habiendo una distancia importante entre la intención de voto por quien compite por la gubernatura y quienes disputan las presidencias municipales.
En algunas ciudades medias, como Puerto Vallarta, Arandas, Lagos de Moreno o Tepatitlán se tienen expectativas de triunfos locales, sin embargo es nuevamente la estructura electoral la que puede pesar, pues ante la maquinara que está moviendo el PRI, hay riesgo de no poder vigilar por completo la elección, sobre todo en las periferias de estas ciudades.
Ante este escenario, la estrategia de MC fue, casi desde poco antes de la mitad de la campaña, el llamado al voto útil, tratar de convencer a los indecisos y a los que por lo general no participan en la elección.

La Jornada