Analy S. Nuño.- El Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (Cepad) señaló que el proceso electoral que hoy culmina no obedeció a
Analy S. Nuño.- El Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (Cepad) señaló que el proceso electoral que hoy culmina no obedeció a los parámetros en materia de derechos humanos, lo que derivó en la falta de posibilidades para que la ciudadanía gozara de un ejercicio amplio de libertad para poder elegir a sus representantes.
De acuerdo con el representante del organismo, Francisco Macías Medina, durante el proceso electoral se presentaron situaciones graves de violaciones a los derechos humanos por parte de las instituciones electorales y los partidos, entre las que destacan las agresiones contra los reporteros gráficos registradas el pasado 23 de junio, la omisión por parte de las autoridades para intervenir oportunamente que permitió que proliferaran los señalamientos infundados y la guerra sucia, y la propia conformación de las autoridades electorales que no fue un asunto transparente.
En entrevista con La Jornada Jalisco, Macías indicó que “en las campañas vimos que estos aspectos están sumamente vulnerados, que las autoridades electorales tienen un desnivel muy grande entre la autoridad federal y la estatal. Para el tema de los derechos humanos vemos que hubo un ambiente que se vivió en las campañas en el que hay una ausencia de una participación oportuna de la autoridad electoral y que finalmente influye mucho en la vida del ciudadano y de su voto”.
En lo que respecta a los partidos refirió que las campañas que realizaron desde la información distribuida por distintos métodos, los medios de comunicación e incluso en las redes sociales, evidenciaron un déficit en los mismos aspectos y en materia de derechos humanos, ya que no predominó la posibilidad de una elección transparente y sin ataques.
Refirió que lo más destacable del proceso electoral fue el surgimiento del movimiento #YoSoy132 el cual, dijo, tiene la virtud de provenir de un sector visible de la población que le da mayor fuerza para movilizarse, lo que deja cuestionamientos respecto a lo que se puede lograr desde la sociedad, y que tendrían que ser la tónica de los próximos años para que avance el país. Además de la importancia de que el movimiento se asume como defensor de derechos humanos.
“El movimiento no sólo es un movimiento porque pasó un debate y hubo un incidente en una universidad, sino que se está asumiendo como un movimiento que acoge causas, que le dé movilización a causas, que finalmente hay muchas en este país. La parte de preocupación es que no hay un entorno favorable para el trabajo de defensores y defensoras y que finalmente las agresiones que ellos han sufrido y que no ha habido ausencia de estas agresiones en Jalisco, nos muestra un estado en donde ni siquiera se reconoce la libertad de protesta, incluso de la autoridad electoral, lo que nos habla de un Estado mexicano que no está pensando en el respeto de los derechos humanos”.
Consideró que las agresiones registradas durante las campañas en contra de periodistas o activistas y críticos a nivel estatal, muestran lo que el Cepad ya había advertido que existen signos de un deterioro en Jalisco que abre las puertas a condiciones graves para el trabajo de periodistas y personas que ejercen su libertad de expresión.