Ricardo Solís.- El escritor Ramiro Aguirre, responsable por la selección de obra y texto introductorio de la más reciente antología poética del escritor jalisciense Ricardo
Ricardo Solís.- El escritor Ramiro Aguirre, responsable por la selección de obra y texto introductorio de la más reciente antología poética del escritor jalisciense Ricardo Yáñez, Una vez, una vida (SCJ, 2012), refiere en entrevista la génesis y desarrollo de una labor en la que se pone a consideración de los lectores la obra de un autor tapatío importante que “ha logrado construir un discurso distinto al de cualquier otro poeta”.
Esta antología se inscribe dentro de la colección Clásicos Jaliscienses que, a través de su Dirección de Publicaciones, edita la Secretaría de Cultura de Jalisco (SCJ); fue a través de la dependencia que se invitó a Aguirre a hacerse cargo de este trabajo antológico, algo que –afirma el escritor– “no fue fácil hacerlo, porque Yáñez tiene muchísimos trabajos, ha tocado numerosos registros, pues es un poeta que, por decirlo de alguna manera, no se puede encerrar en una selección sencilla”.
Así, la opción tomada por Aguirre se aleja de los criterios académicos o tradicionales, permite una lectura continua de los poemas sin distingo de libros, años de publicación o etapas del poeta; eso, porque “quise que la antología fuese un juego de espejos y no que abarcase el trabajo de Yáñez desde un punto de vista histórico, refiriéndome a cada uno de sus libros, porque eso me pareció muy escolar; prefería que cada texto cobrara protagonismo por sí mismo y, en consecuencia, tampoco me basé en la sucesión temporal de sus publicaciones, hay textos recientes que se aprecian al inicio y poemas iniciales que aparecen al final”.
Por otra parte, destaca el escritor, como lo hace también su prólogo a la obra, “en los últimos 25 años, creo que los mayores impulsores de jóvenes escritores en el ámbito de la poesía, no me cabe duda, son Raúl Bañuelos y Ricardo Yáñez. Menciono a otros que han contribuido al desarrollo de la expresión poética en el occidente del país, particularmente en Guadalajara, aunque pienso que ellos son los más importantes”.
Asimismo, sostiene Aguirre, “Yáñez toca una cantidad muy grande de registros. Creo, también, que es de los poetas que tienen mejor oído para construir sus textos. De pronto puedes encontrar en su obra con una construcción muy sencilla a la vista, pero al releerlo se encuentran efectos subterráneos muy importantes, como si la escritura se desdoblara. Eso es una característica fundamental suya”.
El también ensayista sostiene que a lo anterior contribuyen “la coordinación de talleres y, desde luego, su apego a la música. Es una persona ‘muy del ritmo’, lo sé porque he convivido con él por años; eso lo hace habitante de cierto mundo rítmico. El trabajo para la antología fue difícil porque elegí, de entre muchos poemas, aquellos que fuesen más arriesgados, más contemporáneos. No tenía la intención de incluir en la selección muchos textos de estructura tradicional (que vaya que los tiene, y geniales); pretendía que hubiera más que se acercaran al verso libre, al pie variable, en fin. Claro que incluí sonetos, décimas y redondillas; de no haberlo hecho, la antología no sería representativa de Yáñez”.
Ahora bien, Aguirre hace notar otro detalle al referir que “en muchos de sus libros, aunque no en todos, su trabajo se deriva de experiencias y circunstancias de su vida; de ahí que haya poemas narrativos, que se sustentan en una anécdota o suceso. En lo personal, como lo digo en el texto introductorio, quise que esta antología hiciera especial justicia a este tipo de poemas en Yáñez”.
Otra de las características que destaca Aguirre en la obra del jalisciense es la “concentración semántica”; en este sentido, dice, “sabemos que la poesía es concentración ‘sensible’, por nombrarlo con una palabra más cercana a nosotros y quitarnos del término que refiere al significado; he advertido que en poemas de Yáñez hay un discurso subterráneo que se desdobla y nos brinda otro, en textos escritos con aparente facilidad –cito un ejemplo de esto en el prólogo–, esto es, son poemas sencillos en los que puede expresar el devenir del tiempo, la fugacidad de los días, más allá de los referentes directos que se mencionan”.
A este respecto, continúa el autor de El hilo negro, “toda poesía tiene un discurso y un metadiscurso. En muy escasas ocasiones se encuentra esa concentración de significados en la poesía actual. No digo que no la haya. El caso de Yáñez sería particularmente escaso pues hay una simbiosis –un hermanamiento– entre expresión culta y de lo cotidiano que, de cierta manera, crea un discurso más abierto a diversas posibilidades expresivas. Ahora, en la poesía actual tenemos con frecuencia juegos ingeniosos que son sólo eso y no van más allá”.
Con todo, establece Aguirre, “Yáñez no es el único poeta que toca lo cotidiano; hay aquí otro poeta importante que hace esto: Ricardo Castillo. Ambos se acercan a lo cotidiano con gracia y contundencia; sin embargo, Yáñez va más allá de ese discurso y llega a abordar cuestiones filosóficas, ciertos sentimientos de trascendencia y la musicalidad en muchos de sus textos es excepcional”.
Por supuesto, precisa el escritor, en la obra del jalisciense “hay algunos ecos de la música; aquella que era popular en los 60 y los 70, y que aquella poesía que quiere justificarse como tal ante el lector futuro, desprecia precisamente por ser populares. Yáñez no le tiene miedo a que se oigan esos ecos de estas manifestaciones de la vida de todos los días. Él opinaba que un escritor ajeno a la vida diaria no tenía mucho que decir; siempre estuvo de acuerdo con que su quehacer debe enriquecerse con las experiencias cotidianas, lo que se evidencia en su trabajo”.
Finalmente, Aguirre comenta que, aunque la obra de Yáñez tiene un lugar de importancia en el panorama actual del país, “no me atrevería a decir cuál es; especialmente con poetas tan importantes en Jalisco, como Bañuelos, Carmen Villoro, Castillo, Aceves o Esquinca. No me atrevo porque sería, también, pedantería. Me parecería irresponsable hacer una clasificación. Yáñez es sumamente importante, en especial para el desarrollo de la poesía aquí y en muchas partes del país. No hay hoy día otro escritor que se haya dedicado de manera tan continua a la enseñanza en talleres de sensibilización para el arte. En ese sentido, no hay otro”.