Jorge Gómez Naredo.- Sí, es cierto: aún faltan tres semanas para la elección. Sí, es cierto: aún pueden pasar muchas pero muchas cosas. Sí, es
Jorge Gómez Naredo.- Sí, es cierto: aún faltan tres semanas para la elección. Sí, es cierto: aún pueden pasar muchas pero muchas cosas. Sí, es cierto: aún quedan las últimas cartas, los últimos golpes, dos o tres estocadas más. Todo lo anterior es cierto. Pero, como se observa hoy la situación electoral en el país, el PAN en Jalisco y a nivel nacional ya se cayó, ya se hundió: se fue bien profundo y es complicado que alguien o algo lo resurja, que le dé vida.
En lo nacional
Josefina Vázquez Mota pretendió hacer una campaña electoral basándose en dos pilares: “el ser mujer” y el “ser diferente”. Ninguno le funcionó. Pocos (y pocas) se convencieron del “feminismo” de la abanderada panista. Ella, durante toda su trayectoria profesional-política jamás se caracterizó por sus discursos a favor de las mujeres o en pro de la equidad de género. Al contrario, tanto en la Secretaría de Desarrollo Social (en tiempos de Vicente Fox) como en la Secretaría de Educación Pública (ya en el “gobierno” de Felipe Calderón), siempre colocó en los puestos más importantes a hombres. Tampoco ideó ni lanzó políticas públicas que buscaran la igualdad entre hombres y mujeres.
El discurso de “género”, pues, no le funcionó a Josefina Vázquez Mota: le faltó la congruencia. Pensó en un principio que por ser mujer tenía asegurado el voto de millones de mexicanas. Pero no fue así. Hoy todavía trata de reivindicarse como la única candidata presidencial panista en la historia. Pero eso no le ha significado votos, ni de hombres ni de mujeres.
Vázquez Mota quiso también ubicarse como “diferente”. Pero, ¿cómo colocarse con esa etiqueta si formalmente es la candidata oficial? Complicado. La sombra de los caóticos gobiernos panistas (uno no sabe cuál fue más perjudicial para el país, si el de Vicente Fox o el de Felipe Calderón –difícil elección– no la ha dejado. Por más que ha querido guardar silencio sobre los más de 60 mil muertos, sobre las crisis económicas y sobre la corrupción panista, estos temas han salido de una u otra manera en la discusión electoral.
Así pues, Josefina Vázquez Mota, que al iniciar la campaña presidencial ocupaba (según las sacrosantas encuestas) el segundo lugar, hoy se ubica en un tercer lugar, ya muy lejana del primero y el segundo.
No cabe duda, la candidata panista no levantó. No fueron suficientes sus discursos de “diferencia” y de “género”. Hoy su campaña está ya bien rezagada. Solamente un milagro (sí, un milagro) le daría la posibilidad de triunfar el próximo 1 de julio. Incluso ya muchos panistas la han abandonado: Fox, Espino y parecer ser que también Calderón.
Y en Jalisco…
Fernando Guzmán Pérez Peláez fue el peor candidato que los del PAN Jalisco pudieron elegir: un tipo sin carisma y poseedor de una idea conservadora de la sociedad. Además, sobre él pesa el estigma de haber sido el secretario general de Gobierno de una administración caótica: la liderada por Emilio González Márquez, el gobernador (hasta ahora el único) que le ha mentado la madre públicamente a sus gobernados. Difícil. Sí, verdaderamente difícil para un candidato cargar con ese peso.
¿Por qué los del PAN eligieron a Guzmán como su abanderado al gobierno de Jalisco? La respuesta todavía es un misterio. ¿Pensaban realmente que podría competir con Jorge Aristóteles Sandoval y con Enrique Alfaro? ¿Fue un error de cálculo? ¿Acaso no había alguien más, mejor capacitado, con mayor carisma: más fresco? Misterio.
Hoy los saldos de la contienda electoral son claros: Fernando Guzmán está ya vestido de derrota. Ni sus declaraciones incendiarias ni los ataques a sus adversarios en los debates ni sus campañas de dinosaurios caricaturescos han funcionado.
Es un hecho o casi un hecho: el próximo gobernador de Jalisco no será panista. Y ante esto, que es evidente, la pregunta que surge y que vuelve a surgir es: ¿Por qué los del PAN eligieron a Fernando Guzmán Pérez Peláez como su candidato? ¿Acaso no observaban sus carencias y sus limitaciones? ¿Realmente pensaron que sería un candidato competidor? Misterios y más misterios. Sólo un “milagro” le puede ayudar. Un milagro de esos grandotes: gigantes.
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