Eugenio Partida.- Es necesario agendar una reforma ciudadana al sistema democrático. La que está vigente ahora es una democracia defectuosa, una democracia a la
Eugenio Partida.-
Es necesario agendar una reforma ciudadana al sistema democrático. La que está vigente ahora es una democracia defectuosa, una democracia a la que podríamos llamar “democracia pervertida”, en la que el Estado y sus instituciones son manipulados por intereses sectoriales. Por lo que se requiere un examen a fondo del funcionamiento de nuestro sistema político.
La gran mayoría de los problemas que padecemos, principalmente la falta de transparencia y control de lo público –esto es del destino del erario– se origina en el hecho de que el Estado se transformó, de un Estado de derecho a un Estado de partidos. Así los partidos han instaurado el reparto de puestos sobre la base de cuotas de poder y la perversión de los procedimientos de toma de decisiones. De esta manera, más que servir a los ciudadanos, nuestras instituciones democráticas sirven a los partidos y sus operadores. Estamos pagando y seguiremos pagando los costos de haber puesto en manos de los partidos y sus operadores el poder financiero ilimitado de nuestros recursos públicos. Estamos ante un fallo de regulación política, mismo que ha convertido la política en un suculento botín y que genera, más que una clase política verdadera, una clase trepadora y codiciosa, que en lugar de autorregularse se emancipa constantemente del control ciudadano.
Por lo tanto, la reforma de un sistema político por medio de los sistemas de autorregulación es prácticamente imposible de concretar, pues los que deben emprender la reforma verían afectados sus intereses, por lo que las iniciativas para llevarse a cabo esas reformas son inexistentes o se limitan a promesas de campaña.
Seguir postergando las reformas políticas es un suicidio. Deben redefinirse los límites de los partidos y las instituciones, sus costos, subvenciones y sus prerrogativas; debe garantizarse que cada institución recupere su razón democrática de ser en la transparencia y la responsabilidad. Por lo tanto somos los ciudadanos los que debemos refundar la democracia mexicana, identificar, cuestionar y rescatar cada una de las instituciones democráticas que por ahora están asfixiadas bajo el peso de los intereses parciales de grupos de poder. Su poder radica simplemente en la parcela económica que ha secuestrado.
Se pasó de un ideal político en el que las leyes y los ciudadanos debían ser los actores de la democracia a uno en el que son los partidos más que los ciudadanos. La sobrevivencia y privilegios de sus miembros son el único objetivo de la política.
En Jalisco, la aparición de un candidato independiente que, auspiciado bajo las siglas de un partido pero con pronunciamientos de movimiento independiente, con un trabajo anterior ligado a la transparencia, nos da una oportunidad de llevar a cabo un ensayo político. Un voto por el partido que llevó la política a donde ahora se encuentra después de 70 años de hegemonía antidemocrática es simplemente un voto en contra de nuestros intereses como ciudadanos. Un voto a favor del PRI implica la aceptación del regreso de sus prácticas políticas pervertidoras y corruptoras de la democracia y sus ideales. Un voto por el PAN es un voto por el partido que al iniciarse los procesos de alternancia se negó a emprender el combate a la infraestructura de la corrupción, costo que ahora paga; un voto por el PAN es un voto de carta blanca para continuar con la política de partidos y funcionarios sin regulación cuyo costo es altísimo y donde se ensaya una y otra vez la corrupción. Al votar por Movimiento Ciudadano le abrimos un boquete al sistema de partidos y podemos (y debemos) iniciar el proceso de una ciudadanización de la política y promover y exigir las reformas necesarias. De otro modo, ¿cómo pueden promoverse y exigirse las reformas votando por los mismos que han corrompido las instituciones? ¿Cómo puede exigirse la renovación moral votando a favor de aquellos quienes han pervertido la democracia y han convertido la política en un botín? ¿Cómo vamos a exigir las reformas a las instituciones democráticas cuando votamos por los mismos que las mantienen secuestradas?
Movimiento Ciudadano es un ensayo democrático que vale mucho la pena intentar y cuyo mensaje no es otro que la ciudadanización de la política. Razonemos el voto.