Despeñamiento del PRI y la esperanza que surge

Jorge Gómez Naredo.- El circo se les está cayendo y ya no saben ni cómo detener la debacle. Los del PRI pensaron que la tenían

El candidato del PRI a la Presidencia de la Repœública, Enrique Peñ–a Nieto, durante una visita a Guadalajara. Foto Arturo Campos Cedillo.

Jorge Gómez Naredo.- El circo se les está cayendo y ya no saben ni cómo detener la debacle. Los del PRI pensaron que la tenían ganada, que Enrique Peña Nieto, su candidato tan bien cuidado, tan bonito y delicadamente peinado, tan correctamente vestido y amorosamente recién casado, iba a tener un día de campo en el proceso electoral de 2012. Hoy están desesperados, pues observan cómo la supuesta ventaja que poseían se hizo nada.

Desde 2009 trataron los del tricolor de colocar en la percepción general de la sociedad mexicana la siguiente idea: “Enrique Peña Nieto es invencible y nadie lo puede alcanzar”. A eso le apostaron. Gastaron muchísimo dinero para perpetuar dicha percepción entre los mexicanos. Y hoy esa percepción, que existió, se ha hecho añicos: basurita.
Buena parte de los medios de comunicación repetían un día sí y el otro también: “Enrique Peña Nieto será presidente”. Uno abría periódicos y los “analistas” y “columnistas” y “articulistas” y “reporteros” que ahí escribían, argumentaban: “Enrique Peña Nieto será presidente”. Uno encendía la radio, y voces masculinas o femeninas, a veces muy sensuales, y otras no tanto, decían y repetían y machacaban: “Enrique Peña Nieto será presidente”. Si alguien prendía la televisión, y veía un noticiero o un programa del espectáculo, los presentadores, muy seguros de sí mismos, muy ufanos por sus conocimientos, gritaban desesperadamente: “Enrique Peña Nieto será presidente”.
Para la existencia de una elección competitiva (es decir, una elección no ganada desde antes de celebrarse la elección misma), había que romper esa percepción, esa idea que los del PRI, los dueños de las televisoras y no pocos empresarios, intentaron perpetuar y colocar como veraz e indiscutible. Era complicado: ¿Cómo se le hace para luchar contra el poder de las televisoras dispuestas a imponer a un presidente? ¿Cómo? La tarea no era fácil. Era, en realidad, titánica. No porque existiera un apabullamiento de Enrique Peña Nieto en la preferencias electorales, sino porque las televisoras, los comentaristas de éstas y las encuestas pro Peña Nieto así lo estaban determinando. Se quería imponer descaradamente a un presidente.
Pero no les funcionó. Hoy, la idea de la imbatibilidad de Enrique Peña Nieto se ha hecho añicos. Y las encuestas comienzan a ceder. Porque tenían que ceder, porque no podían llegar a la elección (solamente algunas llegarán, de eso no cabe duda) mintiendo tanto. Porque lo que buscaban las encuestas no era “mostrar” una “fotografía” de la intención del voto en el país (como socarronamente las presentan), sino convencer a las personas de la invencibilidad de Peña Nieto, tratando con ello de introducir la derrota en los adversarios del priísta desde antes del inicio de la batalla.
Las redes sociales cibernéticas, el Internet y la información que se transmite no vía los medios de comunicación tradicionales han servido de mucho para romper esta idea de la invencibilidad de Peña Nieto. Y no solamente los estudiantes y jóvenes que se agrupan en lo que se ha denominado como #YoSoy132, sino entre cientos de miles de personas que, con una cuenta de Facebook o de Twitter, han tenido mayor pluralidad de información. Estos canales, por supuesto, no determinarán las elecciones. Desgraciadamente, en México la influencia de la televisión es mucha y está controlada por unas cuantas personas que desde hace ya varios años, le apostaron a la victoria de Peña Nieto. Y aunque las redes sociales cibernéticas no decidirán el triunfo, sí influirán, y tan ha influido que en parte, el desmoronamiento de la idea “Peña Nieto ya ganó”, fue gracias de ellas.
Ya basta de tanto cinismo, de tanta mentira, de que unos cuantos personajes en México quieran imponer lo que les da la gana. Han ofendido, han creído que todos somos estúpidos y nos han querido convencer, desde mucho antes del 1 de julio que Peña Nieto será el próximo presidente del país, se diga lo que se diga, se haga lo que se haga.
Es tiempo ahora de decir que no queremos imposición mediática, es tiempo de dar la batalla. Y es que, aunque el cambio en el país no se logre de inmediato con la victoria de AMLO, será un comienzo, incluso un comienzo tímido, pero será indiscutiblemente un cambio para bien. Como diría León Gieco, ícono de la canción argentina: “No pretendemos ver el cambio / sólo haber dejado algo / sobre el camino andado que pasó”.

jorge_naredo@yahoo.com
Twitter: @jgnaredo

  • LOR

    TOTALMENTE DEACUERDO!!!

    AMLO 2012 ♥

  • http://Facebook Aracely Riveros

    Me da gusto ver que un medio informativo dice la verdad sobre la realidad que estamos viviendo los mexicanos, el PRI y las televisoras nos quieren imponer un candidato que no nos llena, no podemos regresar a la opresión de antaño, no pueden tapar el sol con un dedo, nosotros como pueblo debemos manifestarnos contra ellos.

La Jornada