La batalla por el voto

Jorge Gómez Naredo.- Y llegaron los jóvenes Dan gusto. Dan esperanzas: las recientes manifestaciones de jóvenes significa el despertar de un sector de la

Jorge Gómez Naredo.-

Y llegaron los jóvenes

Dan gusto. Dan esperanzas: las recientes manifestaciones de jóvenes significa el despertar de un sector de la sociedad que había estado, en los últimos años, como dormido, silencioso. Y dicho sector, además de ser numeroso, es activo, festivo, vivaracho, lleno de energías y de inventiva. Todo en este país deberíamos estar contentos de su participación.

Redes sociales cibernéticas

En 2006 no había ni Facebook ni Twitter. Existían los famosos blogs (que hoy ya no son muy socorridos), y éstos últimos fungieron como medios de comunicación alternativos a los tradicionales. Hoy, con la llegada de las redes sociales cibernéticas, quienes tienen acceso a Internet y poseen una cuenta gratuita en Facebook y/o Twitter, pueden conocer rápidamente lo que piensan otras personas e interactuar con ellas. Esto es algo novedoso, que no se sabe realmente cuánto podrá influir en la intención del voto. Aunque, eso sí, ha dado muestras de ser una herramienta muy poderosa.
Las manifestaciones del viernes, sábado y del domingo pasados (la primera en contra de Televisa, la segunda en repudio a Enrique Peña Nieto y al retorno del PRI, y la tercera, a favor de Andrés Manuel López Obrador), nos dan una muestra del tamaño de influencia que pueden tener las redes sociales cibernéticas. No hubo necesidad de anunciar las concentraciones públicas en periódicos ni en la televisión ni en radio. Fue a través del Internet. Ahí se gestaron las ideas y ahí se organizaron los internautas para salir a las calles y protestar.
Sin duda, las redes son una herramienta que comunica, que acerca a la gente, que informa: es un espacio de debate. La cuestión es preguntarse, ¿hasta dónde llega su influencia? A como se mira la situación hoy, si estas redes y las discusiones que se llevan en ellas penetran a más del 40% de la población mexicana, Enrique Peña Nieto tendrá que ir preparando un discurso para aceptar su derrota en la elección del próximo 1 de julio.

Las campañas de odio que vendrán

Andrés Manuel López Obrador mantiene un alza constante y consistente en la intención del voto. Ya dejó en tercer lugar a Josefina Vázquez Mota y se acerca a Enrique Peña Nieto. La única salida que tienen los del PRI para contener la subida de AMLO es a través de reactivar las campañas de odio y miedo que se dieron en 2006 en contra del tabasqueño. Parece que ya han comenzado: que AMLO es Chávez, que es populista, que llevará al país al caos, que divide, que habrá crisis económicas si gana y todos perderán sus casas y sus bienes y seremos siempre pobres. La cuestión es que, mucha gente, ya no cree esas patrañas. Por ejemplo, en Monterrey, que votó por Calderón en 2006, ¿se creerán que con AMLO habrá más violencia, cuando su ciudad es una de las más inseguras y suceden hechos violentos un día sí y el otro también? Sin duda, los del PRI no la tienen fácil.

Posdata

La entrevista que Raúl Torres le hizo a Fernando Guzmán Pérez Peláez y que se publicó en las páginas de La Jornada Jalisco muestra a un candidato panista desesperado, que sabe que no va a ganar, pero que espera un milagro: un milagro que, vale la pena decirlo, está muy, pero muy lejos de lograrse. Como bien resumió ayer la Rayuela de este diario: “Fernando Guzmán parece un director técnico de futbol mexicano con la guillotina encima”.

La Jornada