El bel canto, de luto por la muerte de Dietrich Fischer-Dieskau
Verónica de Santos.- El bel canto se cubre de luto por la muerte de Dietrich Fischer-Dieskau, el barítono alemán que ha sido considerado por
Verónica de Santos.- El bel canto se cubre de luto por la muerte de Dietrich Fischer-Dieskau, el barítono alemán que ha sido considerado por numerosas publicaciones especializadas como uno de los más importantes del siglo XX.
Diez días antes de cumplir 87 años, Fischer-Dieskau falleció el pasado 18 de mayo en su casa de Bavaria, en el sur de Alemania. Le sobrevive su viuda, la soprano Julia Varady, quién confirmó la noticia a los medios alemanes, luego reproducida en la prensa internacional, aunque sin detalles sobre las causas.
La carrera de Dietrich Fischer-Dieskau abarcó desde medidos de la década de 1940 hasta su retiro oficial en 1992, aunque en los años posteriores todavía ejerció como profesor y en ocasiones dirigiendo orquestas.
Su voz era ligera, dulce y de una técnica casi perfecta, conocida sobre todo por sus interpretaciones de las Lieder o canciones del periodo romántico de finales del siglo XVIII y principios del XIX, las cuales son musicalizaciones de poemas líricos.
Más específicamente, se le recuerda por el ciclo Winterreise (Viaje de invierno) de Franz Schubert, el cual grabó para la Deutsche Grammophon entre los más de cien discos que hizo tan sólo para esta firma. De hecho, es uno de los cantantes con más grabaciones de la historia, las cuales sentaron las bases de la interpretación moderna de estas tipo de composiciones junto al pianista Gerald Moore que lo acompañó durante la década de los 60.
Sin embargo, su repertorio era mucho más amplio e incluía también canciones de compositores posteriores, como Mahler, Schumann y Brahms, además numerosos papeles de ópera por los que se convirtió en una estrella de los escenarios europeos en obras como Rigoletto de Verdi, Parsifal y Tannhäuser de Wagner.
Al principio de su carrera, su trabajo dio aliento a la reconstrucción cultural de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, durante la cual sirvió en las cuadras de caballería, llamado tras apenas un semestre en el Conservatorio de Berlín para posteriormente ser capturado como prisionero de guerra del ejército estadounidense por dos años.
También cantó composiciones contemporáneas, como el Réquiem de guerra del inglés Benjamin Britten que afianzó el pacifismo entre ambas naciones con su estreno en 1962 en la recién reconstruida catedral de Conventry. Y 20 años más tarde, estrenó en el protagónico la ópera Lear de su compatriota Aribert Reimannn, a quien el mismo Ficher-Dieskau sugirió realizar esta adaptación del clásico de Shakespeare.
En 2005, con motivo de su 80 aniversario, Fischer-Dieskau había dicho en entrevista a Martin Kettle: “La persona que logra más también puede ser la más olvidada (…) He sido viudo y he tenido mucha pena en mi vida, y fui soldado que es lo peor de todo. Pero estoy contento de haber seguido una vida que ha tenido buenas consecuencias”, dijo para el diario inglés The Guardian.