Verónica de Santos.- Mientras el salón K del Centro de Convenciones de Los Angeles sigue a media luz y los locales de la Feria
Verónica de Santos.-
Mientras el salón K del Centro de Convenciones de Los Angeles sigue a media luz y los locales de la Feria del Libro en Español (LéaLA) colocan sus anuncios, sus paredes, sus mercancías, un equipo de instaladores de arte se ocupa de los dibujos de Francisco Toledo.
A un par de cuadras de ese mundo exuberante de su imaginario animal, selvático, traducido a formas sencillas de tonos ocres y abundante textura, la meca del cine sigue con tranquilidad construyendo su idiosincracia de odas militares, caras bonitas y alfombra roja, excepto porque la alfombra es azul para combinar con la estética de Battleship en su estreno mundial.
En el camino, trabo conversación con alguien en la calle, cualquier persona al azar, un latino de raíces salvadoreñas que nunca ha oído hablar de LéaLA. El dependiente de la farmacia, el comensal de junto en la barra del Pantry Cafe, el conductor del taxi –todos latinos– no tienen idea de la existencia de la feria.
Sin embargo, la biblioteca pública tiene un anuncio permanente en una pantalla plana casi a la entrada, frente al área de libros en lenguas extranjeras y en los highways, los grandes paneles de luces amarillas qu señalan la hora, la temperatura o dan publicidad también parpadean continuamente con el logotipo y las fechas del evento. El año pasado concurrieron 30 mil personas en tres días y la expectativa para esta ocasión es de al menos 50 mil entre hoy y el domingo.
Y la feria de hecho se extiende más allá del centro de Los Ángeles: a las placas de vidrio colgantes que albergan una muestra de la obra más reciente de Francisco Toledo se añade una exposición retrospectiva de su trabajo en el Museo de Arte Latino de California, en Long Beach, y este medio día se presenta el libro Libreta de apuntes (Fondo de Cultura Económica), una edición facsimilar de bocetos y pensamientos preliminares a su obra de animales, texturas y formas sencillas en técnicas artesanales.
Nacido en 1940 en Juchitán, Oaxaca, Toledo es uno de los artistas gráficos mexicanos más reconocidos a nivel internacional y es el invitado de las artes plásticas para esta segunda edición de la feria. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Oaxaca y fue discípulo de Guillermo Silva Santamaría.
En el recinto ferial, la crítico Anne Schumacher de la Cuesta expresa mediante un texto de muro: “La aproximación a su mundo de lagartos, camarones, peces, grillos, culebras, conejos, torturgas, cocodrilos, alacranes y la prescencia omnipotente de falos y alusiones eróticas es un reto para cualquier observador, sus colores térreos que nunca llegan a ser chillones, las elegantes mallas que atrapan mallas y animales; la asimilación de materiales nativos como carey, arena, mica, semillas de jacaranda, amate, la metamorfosis mediante esqueletos, cráneos, escaleras, máscaras y fotos de humanos montadas al cuerpo animal, y también sus múltiples autorretratos son los temas centrales de su obra y alrededor de todo ello giran también sus apuntes. En ellos se recogen esperimentos para las xilografías y y otras gráficas posteriores…”.