Fernando Acosta Riveros.- La presentación del libro AMLO: vida privada de un hombre público, escrito por Jaime Avilés y comentado por Esteban Garaiz, candidato a senador

El candidato de Movimiento Ciudadano Enrique Alfaro con parte del gabinete propuesto por Andrés Manuel López Obrador. Foto Arturo Campos Cedillo.
Fernando Acosta Riveros.- La presentación del libro AMLO: vida privada de un hombre público, escrito por Jaime Avilés y comentado por Esteban Garaiz, candidato a senador por el Movimiento Progresista, el pasado 4 de mayo, sirvió para recordar momentos significativos en la historia reciente de dos estados: Jalisco y Tabasco, donde las campañas de Enrique Alfaro Ramírez y Arturo Núñez Jiménez respectivamente, presentan un avance considerable en la ruta electoral de 2012.
Veinte años después que Guillermo Cosío Vidaurri abandonara el cargo de gobernador, tras las explosiones del 22 de abril en diferentes lugares del sector Reforma de Guadalajara, los ciudadanos han comprobado que los dos partidos políticos tradicionales, el Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN) realizaron pésimas gestiones que dejaron dolor, luto y pobreza en amplias capas de la población. En 1992 el gobierno usurpador de Carlos Salinas de Gortari hizo hasta lo imposible por “salvar y proteger” a Cosío Vidaurri y a la dirigencia irresponsable de Petróleos Mexicanos, principales culpables de la tragedia ocurrida en tierras jaliscienses.
Los tabasqueños también padecieron a dos gobernadores que se enriquecieron con el dinero público: Salvador Neme Castillo y Manuel Gurría Ordóñez. El primero fue impuesto mediante un fraude electoral realizado el 9 de noviembre de 1988. La oligarquía de Tabasco, se mantuvo fiel al proyecto neoliberal defendido por Miguel de la Madrid Hurtado, entonces presidente en funciones, y Salinas de Gortari, también impuesto cuatro meses antes y nombrado presidente electo de México. Neme no pudo continuar su gobierno en medio de protestas populares y escándalos. Le sucedió Gurría Ordóñez quien se caracterizó por brindar protección a grupos delictivos.
Avionetas procedentes de Colombia y Perú cargadas de enervantes llegaban a zonas rurales tabasqueñas para “entregar la mercancía” a integrantes de los cárteles que globalizaron e internacionalizaron el narcotráfico como un negocio más del neoliberalismo que ha servido al imperio estadunidense para desestabilizar los países de la región y continuar su intervención. Alfonso López Conde, general del Ejército y titular de la Zona XXX Militar fue removido de su cargo hace 20 años.
Atropellos a la ciudadanía en Cárdenas, Frontera, Macuspana y Villahermosa, así como numerosos escándalos que vinculaban a gobernantes de Tabasco con el crimen organizado y desorganizado continuaron su curso. Años después, durante la administración de Roberto Madrazo Pintado (1995-2000) el obispo Francisco Olvera Ochoa, manifestó: “Les pido el apoyo al gobernador Roberto Madrazo, pues el voto que lo eligió fue sucio pero legal. Yo sé que ese voto es sucio, pero no lo van a lavar en este periodo”.
Ahora, en mayo de 2012, los candidatos del sistema neoliberal: Enrique Peña Nieto, del PRI; Gabriel Quadri de la Torre, del Partido Nueva Alianza (PANAL) y Josefina Vázquez Mota, del PAN, les piden a los ciudadanos mexicanos que voten por ellos para “salvar la nación y mantener el orden”, es decir prolongar la guerra y mantener intimidada a la población con acciones criminales y reformas laborales que permitan “la bondadosa intervención de capitalistas (saqueadores) estadunidenses, europeos y surcoreanos” quienes en sus propios países son demandados judicialmente y rechazados por el pueblo.
Arturo Núñez Jiménez, candidato del Movimiento Progresista en Tabasco, recibe cada día más adhesiones. Burócratas, cacaoteros, comerciantes, correros, empresarios, pequeños productores y pescadores convencidos de que las opciones del PRI y del PAN (el PRIAN) representan la prolongación de un estado de desdicha, han resuelto comprometer su voto del próximo 1 de julio con la izquierda y por el cambio verdadero.
Enrique Alfaro Ramírez, candidato progresista para gobernar a Jalisco, también logra nuevos apoyos y simpatías, incluso en espacios difíciles, como en la Universidad de Guadalajara (UdeG), donde sus principales adversarios, quienes controlan la casa de estudios, pretenden intimidar a los alfaristas. Sin embargo el entusiasmo por las propuestas de quien tuvo un excelente desempeño como alcalde en Tlajomulco de Zúñiga, aumenta en todo el estado, incluidas las expresiones de académicos, estudiantes, egresados y trabajadores administrativos en la UdeG.
Jaime Avilés, también autor de La rebelión de los maniquíes, periodista de tiempo completo y analista comprometido con México en su columna Desfiladero que se publica en La Jornada los días sábados, compartió reflexiones con Esteban Garaiz, dirigente de Alianza Ciudadana. Un nutrido grupo de mujeres y hombres libres jaliscienses o que viven en la tierra de José Clemente Orozco, reafirmaron su apoyo al proyecto de Enrique Alfaro Ramírez y a los aspirantes patriotas, como Esteban, Ismael del Toro, a la Presidencia Municipal de Tlajomulco; Salvador Caro Cabrera, al gobierno de Guadalajara y a otros militantes del Movimiento Progresista, que desean obtener cargos públicos para servir al estado y a la nación con esmero y honestidad.