Verónica de Santos.- Inverso Teatro festeja su sexto aniversario con una trilogía de obras de breve temporada: Rebelbox, Tonic y El pulgar levantado en señal de triunfo. Laboratorios más
Verónica de Santos.- Inverso Teatro festeja su sexto aniversario con una trilogía de obras de breve temporada: Rebelbox, Tonic y El pulgar levantado en señal de triunfo.
Laboratorios más que narraciones o representaciones, los tres proyectos tienen como eje en común el uso y la recuperación de la memoria, según concordaron en rueda de prensa los creativos detrás de ellos: Gabriela Escatell, Luis Manuel Mosco Aguilar, Mariana Villalpando, Mónica Camacho, Isabel Rodríguez, Shaday Larios, Manuel Parra y Sofía Olmos.
Cada una con su propio tema, formato e inquietud, las tres también coinciden en otorgarle al espacio, la casa, la cualidad de personaje: “Regresar a este lugar también es muy simbólico para nosotros: es un homenaje al propio espacio que nos ha dado trabajo, ideas y puntos de conexión”, dice Manuel Parra, director de Tonic, mirando a la bóveda de doble altura, los muros viejos y las baldosas gastadas de una casona señorial partida por la modernidad en muchos pequeños locales en el exterior, aunque por dentro serpentea hacia un fondo generoso.
“Aquí ensayamos, pero también es importante hablar de los talleres que se han impartido, porque de ahí salí yo, que tenía una experiencia muy distinta y aquí hallé un cambio radical a mi manera de ver el teatro”, dice Isabel Rodríguez, actriz en dos de los montajes.
La primera parte de la trilogía, Rebelbox, tiene por inspiración el archivo histórico del Manicomio General La Castañeda, que fue el más grande del país durante la primera mitad del siglo XX, y famoso por las atrocidades que en él se cometieron. “Nos enfocamos en los expedientes de dos personas, pero en realidad es una indagación personal sobre el concepto de anomalía y un homenaje al viaje de las ideas en contra de la norma”, explica Mariana Villalpando, quién recibió un estímulo estatal a la creación artística por este proyecto.
“Podría pensarse en un montaje lúgubre o demasiado sensacionalista con representaciones de locos en el escenario, pero no hay nada de eso: en el ensayo general hemos descubierto que se trata más bien de un documental de tono cómico-nostálgico”, opina Mosco Aguilar.
Las partes que le seguirán en junio y julio son Tonic, un momento metateatral en el que tres jóvenes provincianos planean un montaje de Chéjov mientras añoran el pasado, aspiran y fantasean con un futuro y confunden su presente con la ficción; y El pulgar levantado en señal de triunfo, un diálogo experimental a través de la forma y el espacio escénico entre el arte plástico contemporáneo y el teatro menos narrativo que pueda haber.
Las funciones comienzan este viernes con Rebelbox que estará tres semanas en marquesina con horario de 20:30 horas los viernes y sábados, mientras que los domingos la función es a las 18:00. Lo mismo aplicará para las subsecuentes, así como los costos de entrada: 100 pesos general y 80 para estudiantes, profesores y tercera edad.
Casa Inverso Teatro se ubica en la calle de Santa Mónica 256, entre Reforma y Garibaldi, en pleno centro de Guadalajara. Se trata de un foro pequeño, por lo que se recomienda hacer reservación vía el sitio de Facebook de Inverso Teatro o en el correo inverso.teatro@gmail.com.