Aclaración Agradezco mucho que se me haya solicitado una opinión para la nota que hoy publicó Alejandro Velazco. Sin embargo, me parece importante hacer
Aclaración
Agradezco mucho que se me haya solicitado una opinión para la nota que hoy publicó Alejandro Velazco. Sin embargo, me parece importante hacer tres observaciones que cambian el sentido de mi opinión:
El titular de la nota me presenta como Amedi (Asociación Mexicana de Derecho a la Información), lo cual no corresponde a los hechos. No se me preguntó si quería representar con mi opinión la visión de la Amedi. Sí soy miembro, me honra, pero es distinto hablar como uno, que hablar a nombre de una organización.
El mismo titular resalta algo que NO dije: “No hay condiciones en Jalisco para la labor periodística”.
Pueden leer mis respuestas y constatarán que es distinto el sentido de lo dicho y lo impreso. Atendí a la pregunta expresa “¿cree que en Jalisco hay condiciones óptimas para el trabajo periodístico?” –Mi respuesta: “Ni en Jalisco ni en ninguna entidad del país hay condiciones óptimas para el trabajo periodístico…”, y concluyo señalando lo particular: “En Guadalajara podríamos hablar, más bien, de entorpecimiento del trabajo periodístico.” Entonces, NO dije lo que se me atribuye.
Tercero, y muy importante, NO soy experta en seguridad, sino estudiosa del periodismo.
*Se reproducen las respuestas a las preguntas de Alejandro Velazco:
–1. Desde su punto de vista como experta, ¿qué tan peligrosa considera la situación actual de la ciudad de Guadalajara? ¿Esto cómo afecta al ejercicio diario de los reporteros?
–Desde la muerte del líder del Cártel de Sinaloa, Ignacio Nacho Coronel, en el operativo militar realizado en Colinas de San Javier en 2010, los hechos de violencia relacionados con el crimen organizado en la Zona Metropolitana de Guadalajara, y el estado de Jalisco en general, se han incrementado. Por lo mismo, la ciudad ha perdido tranquilidad. No estamos en la situación extrema de Ciudad Juárez, Culiacán, Nuevo Laredo o Monterrey, pero ya no vivimos en lo que por mucho tiempo fue una especie de “zona franca”, de alguna manera respetada por los grupos criminales.
El peligro en la ciudad relacionado con el crimen organizado es semejante para todos los ciudadanos, incluyendo a los periodistas. Considero que la fragilidad de los reporteros en nuestro entorno podría estar más relacionada con otros grupos de poder.
–2. En las últimas semanas se han registrado en otras entidades ataques contra periodistas, ¿cree que en Jalisco hay condiciones óptimas para el trabajo periodístico?
–Ni en Jalisco ni en ninguna entidad del país hay condiciones óptimas para el trabajo periodístico. Sin embargo, esto puede variar según la región. No es equiparable el estado de cosas en Guadalajara con el de poblaciones con menor vigilancia de cuerpos de Seguridad Pública, y en donde los poderes locales no son exactamente los oficiales. Tampoco hay que comparar a Guadalajara con ciudades en donde las agresiones a periodistas son frecuentes o algo casi cotidiano. En Guadalajara podríamos hablar, más bien, de entorpecimiento del trabajo periodístico. Es difícil opinar sobre la situación para los periodistas en todos los municipios de Jalisco. Sabemos que hay regiones en donde los poderes locales controlan al poco periodismo que se realiza, me refiero a caciques locales, a influencia del crimen organizado, al que simplemente “se respeta”, por precaución…y porque se sabe que el sistema de justicia no va a investigar y responder.
–3. ¿Cree que las instancias a las que puede recurrir una persona en un caso de violencia por abuso de poder son confiables, como la CEDHJ o la misma PGJEJ?
El sistema de justicia en México es deficiente. La corrupción en las instituciones que imparten justicia prevalece, y la palabra que define más claramente la situación con respecto a la impartición de justicia es “impunidad”.
Las instancias que defienden los derechos humanos en Jalisco tienen vaivenes en cuanto a calidad y capacidad de respuesta, pero siempre es mejor acudir a ellas que no hacerlo. Lo que el ciudadano podría hacer en paralelo a presentar sus quejas es mantener contacto con medios de comunicación sensibles, para que le den visibilidad a su caso, y que no quede enterrado en un “expediente en curso”.
–4. En el caso de Darío (Pereira), se presume que el ataque no fue por su trabajo periodístico, pero los elementos de la procuraduría arremetieron contra él al explicarles su labor, ¿cómo puede alguien que labora en un medio de información sentirse tranquilo ante este panorama?
–No hay elementos para hablar de “un panorama” por las circunstancias de la agresión contra Darío, sería generalizar. Sin embargo, las frases que, según la nota de Raúl Torres, emitió el agente agresor parecen en clave: “Por eso te comportas así, se sienten el cuarto poder. ME ECHASTE a PERDER UNA INVESTIGACIÓN de tres meses.”
El caso no es para inmovilizarse, no es la primera vez, no será la última. Hay otras formas de agresión contra periodistas que hemos conocido en el pasado reciente: amenazas directas o veladas que también infunden miedo (caso de el “Antena”).
El tema invita a que los periodistas se unan, al menos para reaccionar en conjunto cuando alguien sea agredido. Todos una voz por el respeto al trabajo periodístico.
María Elena Hernández R.
Investigadora de la UdeG