Ricardo Solís.- Como preludio emotivo a la clausura de las actividades dentro del II Encuentro Internacional de Poetas y el Arte Letras en la Mar,
Ricardo Solís.- Como preludio emotivo a la clausura de las actividades dentro del II Encuentro Internacional de Poetas y el Arte Letras en la Mar, que organiza la Cátedra Hugo Gutiérrez Vega en conjunto con la Universidad de Guadalajara (UdeG), ayer sábado 5 de mayo por la mañana, en la biblioteca Los Mangos de Puerto Vallarta, se realizó la presentación de la antología poética de Carmen Villoro, Espiga antes del viento (SCJ, 2012), la cual recibió los comentarios por parte de Gutiérrez Vega, quien calificó a Villoro como una poeta que “ha llegado a alcanzar la simplicidad” y reflejar en su escritura “lo esencial de la vida”.
Para comenzar, tras hacer breve mención del centenario de la muerte del célebre escritor Bram Stoker, que se cumple este año, el director de La Jornada Semanal leyó poemas de la escritora jalisciense, en los que destacó “la sensualidad femenina” que en ellos se percibe, por medio de un juego de seducción en el que “las dos partes no sólo se ponen de acuerdo sino que viven la complicidad del erotismo”.
Asimismo, Gutiérrez Vega se refirió a la imagen de Penélope que puede destacarse “sobre todo en su primer libro”, esto es, no sólo como emblema de “la fidelidad” –por aguardar el retorno de Ulises– sino porque encarna asimismo, en palabras de Elías Canetti, “el compromiso erótico” y, por tanto, representa “el arte de la espera”.
De este modo, el autor de Bazar de asombros enfatizó que Villoro, desde su primer libro, “encuentra su forma de expresión”, algo que “es difícil” porque, en muchas ocasiones, los escritores se presentan “llenos de influencias”, lo cual –sin ser algo negativo– puede ser bueno, aunque “la poesía exige la búsqueda de la propia voz, y la fidelidad a esa voz”.
En estos términos, recordando a López Velarde, Gutiérrez Vega recordó que para el poeta “la originalidad está en las sensaciones”, lo que hace que su voz se torne “inconfundible” y sea su “forma de expresión”; para ello, el poeta “requiere de flexibilidad para utilizar las formas”, tras de las cuales, se detecta “la fuerza espiritual del amor” (una palabra a la que, hoy día, “tenemos miedo”).
También, refirió el poeta y ensayista, en la obra de Villoro “encuentro la sombra de Concha Urquiza” (a quien, junto a Rosario Castellanos, llamó “las dos amorosas” de la poesía nacional en el pasado siglo), además de detectar que la lírica de la jalisciense “es una de las más transparentes, sencillas y claras” aunque, “sin ser barroca”, comparte con dicho estilo el reservarse al fin un mismo motivo: el memento mori.
Por otra parte, recalcó Gutiérrez Vega que en Villoro hay “otro elemento importante”: el humor; por un lado, éste se manifiesta en su obra como “un profundo sentimiento trágico de la vida” y, por otro, se manifiesta en “la alegría de vivir y la complicidad con el tiempo” (de hecho, algunos poemas le recordaron al español Pedro Garfias).
Este humor, detalló el también periodista cultural, “es suave”, lo mismo que de una “enternecedora antisolemnidad” y lleno “de ternura”, un elemento que –en la actualidad– es difícil de manejar en los poemas pero, después de todo, “a los poetas, nada nos es ajeno” y cualquier cosa que atañe al ser humano “nos pertenece”, dijo.
Para concluir su participación, Gutiérrez Vega hizo hincapié en que los poemas de Villoro “tienen un carácter especial” y que, finalmente, “lo que nos da este libro” –cuya selección estuvo a cargo del poeta Jorge Orendáin– “es la búsqueda de la vida” y, por eso mismo, “nos sentimos vivos leyéndolo”.
Acto seguido, visiblemente emocionada, Carmen Villoro tomó la palabra para señalar que este momento fue “un enorme regalo de la vida”; así, refirió cómo conoció al poeta jalisciense (a quien, por otra parte, dedicó este libro) cuando al lado de su padre le visitó en Londres, Inglaterra, cuando ella tenía apenas 14 años.
La poeta destacó en Gutiérrez Vega la cualidad de ser alguien que es ejemplo de cómo “disfrutar la vida”, una persona a quien “he leído, lo estudio y lo releo”; además, comentó que su obra es “profundamente sensual” y, también, que aprende de sus poemas y reflexiones “cada vez que lo oigo”.
Es por lo anterior que la poeta enfatizó que Gutiérrez Vega significa para ella “un ejemplo absoluto de la capacidad de disfrute” y de tener “la experiencia emocional de estar vivo”, porque –de igual modo– ha sabido ser “un maestro sobre cómo se vive el dolor”; de ahí que, momentos como éste, le dejan “feliz para siempre”.
Para concluir, tras la lectura de su poema “Zona de fumar”, Villoro declaró su felicidad y agradeció al maestro por sus palabras. Cuando concluyó el evento, los organizadores de Letras en la Mar hicieron entrega de reconocimientos a la propia Villoro y los poetas Jorge Orendáin, Zelene Bueno, Jorge Souza y, de manera especial, a Hugo Gutiérrez Vega, por su labor como impulsor de este evento literario que se realiza en Puerto Vallarta y que, todo indica, concretará su tercera edición el año entrante, como “muestra interactiva” de poesía en la que participan escritores de diferentes países.