Ricardo Solís.- El escritor de origen poblano Tewichi Osorio –alias literario de Miguel López Osorio– presentará el día de hoy, miércoles 2 de mayo,
Ricardo Solís.- El escritor de origen poblano Tewichi Osorio –alias literario de Miguel López Osorio– presentará el día de hoy, miércoles 2 de mayo, su libro No hay muestras gratis ni ejemplares de cortesía (Ediciones Tempexquixtles, 2011), un volumen de cuentos en el cual el colaborador asiduo de la revista de literatura Va de nuez recrea, a través de un lenguaje que rescata el habla cotidiana, los hilos de la compleja “realidad siniestra” que nos circunda; el evento tendrá lugar en la Capilla Elías Nandino del Ex Convento del Carmen a las 20:30 horas, con la participación de la artista plástica Gemma Galo y la traductora Nadia Galina.
Se trata del primer libro de Osorio y es, asimismo, una edición pagada por él. “No me interesó buscar una editorial, ni siquiera de las llamadas ‘independientes’. Se trata de cuentos y, simplemente, cuando empecé a armar el volumen me di cuenta de su heterogeneidad, no hay una temática única ni hilo conductor. Es una selección arbitraria que tomó cerca de diez años”.
En este periodo, dice el autor, “hubo alguna evolución. He vivido en diferentes partes del país y eso se percibe en los diferentes espacios o las variadas identidades que se mencionan; además, el libro se divide en secciones, cuyos títulos provienen de películas y, al final, una parte llamada ‘material’ extra. La portada es de Gemma Galo, pintora que también estudió cine, así que surgió la idea de hacer esta edición como un DVD ochentero y estructurarlo como el menú de una película. De ahí que, también, se nombre a estos relatos como ‘cuentometrajes’, en la portada”.
Con todo, no es la escritura la que se liga con lo cinematográfico, aunque Osorio no niega su afición “por el buen cine”; pero por lo que concierne a este primer libro, “se fue macerando lentamente. Además, para dar inicio a esta especie de broma editorial, busqué algo que fuera propio de donde soy –nací en Tehuacán, Puebla– y di con los tempexquixtles, que son auténticos de la región”.
Por lo que toca a los cuentos, asegura el escritor, “siempre hay en ellos algo oculto, o bien que no aparece en primer plano. Ahora, no tiene unidad pero si se le busca, sí. Cada quien interpreta y esa es una ventaja, no es un libro lineal”.
Ahora, Armando Pineda consigna en el libro la “mezcla” que se da entre “la realidad siniestra con la fantasía arrabalera”; pero el autor explica que “me formé como químico y estudié ciencia de los materiales, no tengo formación académica en literatura, pero desde la secundaria leo constantemente, así que mi estructura mental es analítica y trato, la mayor parte del tiempo, tengo armado un ‘esqueleto’ al escribir. Mi lenguaje, además, no es purista; utilizo expresiones coloquiales y elementos cotidianos”.
Muchos de estos relatos se publicaron en revistas literarias de Sonora, Cuernavaca, Morelia o Monterrey; asimismo, aunque se perciben cuestiones temáticas de actualidad, éstas no son “respuestas inmediatas” al entorno social, sostiene Osorio, “lo que hago es digerirlo. Quizá respondo, pero me tardo semanas o años”, lo que relaciona con lo que dice en su prólogo Ángel López, acerca de que el autor “tiene la capacidad de recrear y reinventarse, no describir o fotografiar su entorno”.
Osorio detalla que “no es mi objetivo retratar el entorno o reflejarlo”, de ese modo, lo que hace es nutrirse, investigar y permitirse el asombro o la indignación con lo que sucede en el mundo; así, los cuentos pueden surgir de una motivación relacionada con la confusión léxica o el gusto por las películas.
Pero en la labor del escritor Osorio conoce de constantes que le llevan a cuidar su trabajo, “muchas veces el crítico más fuerte, quien más exige, soy yo. Es autocrítica. Así debería ser siempre. Y hay quien lo hace, pero cuando ya obedeces a ciertos intereses o contratos, se parece más a una maquila. Obviamente hay personas con talento que escriben y lo hacen muy bien, pero hay otros que apenas releen o tienen un grupo de ‘negros’ literarios que hacen el trabajo. Y es válido. Finalmente a alguien le gustará y otros lo van a criticar. Y eso es bueno”.
Los cuentos en el libro son breves y su lenguaje se acerca a sus potenciales lectores; para Osorio, se trata de “ubicarse en el nivel de tu lector. Cuando leo, siempre estoy atento a anotar las palabras que desconozco. Lo que uno no sabe, motiva a investigar. El reto es mezclar, cosas que conozco con lo que no sé”.
En estos relatos las voces no son estáticas, más allá de una simplista diferenciación entre personas gramaticales, se distinguen por su cualidad como personajes, así, Osorio lo atribuye a su “habilidad de colocarme máscaras, de ponerme en distintos personajes”.
Este libro se distribuirá a nivel nacional a través de la red de revistas en la que participa Va de nuez, y en Librería Siglo XXI, pero queda claro al autor que la idea “no es hacer negocio” con la publicación ni distribuirlo por medio de los mecanismos “de las grandes editoriales” aunque, por supuesto, sí es un interés central el “encontrar lectores, pero no a nivel masivo. De hecho, el título se relaciona con el propósito de que los ejemplares sean comprados, no se trata de regalar algo para que no se lea”.
La cita para la presentación del libro de cuentos No hay muestras gratis ni ejemplares de cortesía, de Tewichi Osorio, es hoy miércoles a las 20:30 horas, en la Capilla Elías Nandino del Ex Convento del Carmen.