El primer round

Alberto Mercado.- Sin duda alguna, los debates avivan el juego democrático en nuestra sociedad, encienden pasiones y promueven la generación de ideas. Es mediante

El candidato del PRI a la gubernatura del estado, Jorge Arist—óteles Sandoval, después del debate, en la Plaza Zapopan. Foto Arturo Campos Cedillo.

Alberto Mercado.-

Sin duda alguna, los debates avivan el juego democrático en nuestra sociedad, encienden pasiones y promueven la generación de ideas.

Es mediante este esquema como los ciudadanos tenemos la posibilidad de conocer a los candidatos que contienden por un mismo cargo, enterarnos por ellos de su visión y propuestas, ver sus reacciones, aptitudes y emociones. Y aunque no se trata de una disputa que busca un ganador, sino más bien de poder conocer las distintas posturas sobre nuestra realidad y cómo pretenden afrontarlas, normalmente siempre se habla de quién lo ganó. Esto último medido por quien mejor sostuvo su idea frente a las de los demás.

Así pues, en la tarde-noche de ayer muchos ciudadanos fuimos testigos del primer debate entre los candidatos a gobernador por nuestro estado, encuentro que fue bien aprovechado por Aristóteles Sandoval para dar a conocer sus propuestas de gobierno en caso de llegar a ganar la elección del 1 de julio; caso contrario, pero que se venía venir, fue la actuación de Fernando Guzmán y Enrique Alfaro, quienes prefirieron utilizar su tiempo en prometer lo que como funcionarios en el gobierno no pudieron hacer y atacar a su rival tricolor.

Durante 80 minutos e inmerso en calidad de espectador, tuve la oportunidad de remontar mi reflexión a la teoría sobre el origen y evolución de las especies de Charles Darwin (1809-1882), y preguntarme por qué razón en ocasiones pareciera que el hombre sigue empecinado en regresar al árbol de donde alguna vez bajó, ésto porque el actuar del candidato del PAN (Fernando Guzman), del PRD (Fernando Garza) y del Movimiento Ciudadano, (Enrique Alfaro) fue de una involución política, insatisfactorio para los muchos ciudadanos que esperábamos saber algo más que chismes y denostaciones, esperábamos conocer sus propuestas concretas a la solución de muchos de los males que aquejan a nuestra sociedad.

Analizando la participación de los candidatos y de acuerdo al orden de importancia en la tendencia electoral, vimos a un Fernando Guzmán al que se le olvidó que durante los últimos 18 años ha sido gobierno, y ha detentado el poder necesario para realizar lo que no ha hecho y que ahora viene a prometernos.

Se le olvida que su partido en el ejercicio de gobierno se alejó por completo de la ciudadanía y el poder los ha trasformado y pervertido. Tenemos en ellos a una clase política genéricamente corrupta y específicamente irresponsable, a ellos los condena su obsesión, el egocentrismo, la extravagancia y la locura.

Ante la falta de propuestas y credibilidad, Fernando Guzmán recurrió a los descalificativos y la mentira, el grado de que su intolerancia lo hizo acreedor de varios regaños por parte del moderador. Exhibido por el réferi de la contienda, estuvo a punto de ser expulsado del debate por romper las reglas.

Desgraciadamente el único debate que dio Fernando Guzmán fue con Diego Petersen. Lamentable su participación.

Por su parte y el tercero en las encuestas, el candidato del PRD, Fernando Garza, su propuesta se enfocó en resaltar los resultados que supuestamente dio a su paso como alcalde de la Perla Tapatía, pareciera que estuviera haciendo campaña para regresar a la alcaldía de Guadalajara y no a la gubernatura del estado; en su plan de 15 minutos de fama se sumó por momentos a Fernando Guzmán y Alfaro a la descalificación del candidato del PRI/PVEM y después a atacar a su ex compañero de partido. Su actitud muestra con toda claridad quién es, de qué está hecho y hasta dónde es capaz de llegar, por ganar adeptos.

Caso especial fue el de Enrique Alfaro, quien pareciera que se hubiera puesto de acuerdo con el PAN en denostar. Sus fobias y pleitos personales asemejan lo más triste de Andrés Manuel López Obrador. En su actitud niega la democracia que hoy demanda al ungirse como dueño de la verdad.

Lamentablemente por encima de sus ideas estuvieron en todo momento sus rencores y resentimientos; a pesar de que en algunos momentos fue propositivo, vimos un Alfaro atrapado por sus propios fantasmas imaginarios.

Es fácil para muchos el discurso sobre la pobreza, la injusticia social y la marginación desde la abundancia en la que se vive.

Por su parte a la candidata del Panal, Ángeles Martínez por fin la conocimos; sin debatir, aprovechó muy bien su turno para dar a conocer sus propuestas, y a pesar de leer su discurso en todo momento y que se pasó del tiempo establecido, hizo un digno esfuerzo por darse a conocer y se limitó a presentar sus proyectos.

Ahora bien, como lo mencioné en un principio, en todo debate se busca un ganador y éste sin duda fue el candidato de la alianza del PRI y PVEM, Aristóteles Sandoval, y lo dicen las encuestas que surgieron minutos después del debate, pues los consultados opinaron que de todos los contendientes, Aristóteles fue quien se dedicó a proponer y no cayó ante las provocaciones de sus retadores, su discurso siempre fue claro, propositivo, con pleno dominio y convencimiento de sus ideas. En lo personal rescato de sus propuestas la idea de una nueva convivencia social, donde prevalezca el interés colectivo.

En mi opinión, los candidatos deben incluir que Jalisco necesita una nueva clase gobernante, donde actúen hombres y mujeres sobrios, austeros, honestos, que entiendan que el poder sólo tiene sentido y se convierte en virtud, cuando se pone al servicio de los demás.

Por nuestra parte los ciudadanos debemos contribuir a la despolarización social, y la mejor forma de hacerlo es apostando por el respeto y la tolerancia a los que opinan o viven distinto que nosotros, evitando movimientos de venganza, evitando las posiciones rígidas e intolerantes que rompen el sentido común y la armonía social.

Y usted, mi lector, qué opina…

Twitter  @albertomercado

  • Fer Hernández

    ¿Pero qué clase de opinión es esta? ¿Sólo porque Aristónteles no rebatió los comentarios de sus contrincantes ya ganó el debate? Al contrario!!! es un cobarde por no poder demostrar lo contrario, cuyo mérito solo radica en decir: ay sí! ay sí!!! YO TE DOY ATOLE CON EL DEDO Y NO ARAÑO!!! Puras estupideces dices amigo, no sé de dónde sacaste lo “columnista político”, lamentable que tengan esto en la Jornada… Los debates son para contrastar ideas, datos duros, que saquen a relucir su capacidad de disuasión y de defenderse contra esos ataques, no sacarle por la tangente y limitarse a no responder… que no me jodan las pelotas!!! eso solo denosta la limitada capacidad de confrontar ideas y posturas, y exhibe su mediocridad frente a las recriminaciones y diferendos con los adversarios políticos. Que no me vengan a decir que ahora porque Aristónteles ya no contestó es un buen orador. Vergüenza debería de darle por ser tan falsos y mentirosos, y querer dar a conocer carita sobre claridad en las ideas.

  • Ana Lisa

    Debes de ser priista o estás ciego ….

La Jornada