Fernando Acosta Riveros.- Lucía Morett Álvarez, ciudadana mexicana, estudiosa de los movimientos políticos y sociales de nuestra América y Joaquín Pérez Becerra, colombiano exiliado en Europa,
Fernando Acosta Riveros.-
Lucía Morett Álvarez, ciudadana mexicana, estudiosa de los movimientos políticos y sociales de nuestra América y Joaquín Pérez Becerra, colombiano exiliado en Europa, nacionalizado sueco y fundador de la Agencia de Noticias Nueva Colombia (ANNCOL), han sido víctimas del paramilitarismo, que aliado con el narco y sectores gubernamentales del país suramericano, desarrollan una campaña de intimidación y exterminio contra la oposición de izquierda. El pasado lunes 23 de abril se cumplió un año de la detención del periodista bolivariano en Caracas a petición de Juan Manuel Santos, presidente de Colombia
El gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) le declaró la guerra a varios académicos y periodistas que han propuesto la solución del conflicto armado mediante el diálogo con la insurgencia revolucionaria que comprende a dirigentes y militantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En el año 2007 durante una entrevista con reporteros de la empresa de medios Caracol, Uribe Vélez expresó: “Los refugiados políticos colombianos en Suecia son nuestros enemigos. A todos ellos los tenemos que acabar”. Entre los exiliados en la nación europea se encontraba Joaquín Pérez Becerra, militante de la Unión Patriótica (UP), perseguido por el narcoparamilitarismo en el año 1993.
Unos meses después de la entrevista transmitida por Caracol, el día primero de marzo de 2008, militares colombianos, cómplices del narcoparamilitarismo, invadieron territorio de Ecuador y realizaron un bombardeo en Sucumbíos, donde insurgentes farianos y simpatizantes de la lucha revolucionaria colombiana analizaban propuestas económicas y políticas destinadas a enriquecer un proceso de paz y justicia social para la patria de Camilo Torres Restrepo. En el ataque militar fueron asesinados: Raúl Reyes, comandante de las FARC; veinte insurgentes farianos, Franklin Aisalla, ciudadano ecuatoriano: Fernando Franco Delgado, Juan González del Castillo, Sorén Ulises Avilés y Verónica Natalia Velázquez Ramírez, quienes eran cuatro estudiantes mexicanos. Entre los sobrevivientes, heridos y detenidos se encontraba Lucía Morett Álvarez, quien permaneció un tiempo en Ecuador y luego recibió asilo político y protección en Nicaragua sandinista y solidaria.
Álvaro Uribe Vélez acusó a Lucía Morett Álvarez de estar vinculada al terrorismo internacional. Según el ex mandatario colombiano, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) “se ha convertido en refugio de los enemigos de la democracia colombiana”. Los conductores de noticiarios de Televisa y TV Azteca iniciaron una campaña de acoso, desinformación y desprestigio contra la estudiante de Letras que realizó su tesis sobre el teatro de creación colectiva en Colombia y Cuba.
Joaquín Pérez Becerra y Lucía Morett Álvarez, desde diferentes trincheras promovieron el análisis de la situación colombiana. Gracias al fundador de ANNCOL y Café Stéreo en Estocolmo y otras ciudades europeas la opinión pública ha conocido la situación dramática vivida por el pueblo colombiano que ha sido víctima de bombardeos, guerras y masacres desde 1928 cuando ocurrió la matanza de trabajadores bananeros en la población caribeña de Ciénega, departamento de Magdalena; el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán Ayala, el 9 de abril de 1948 que dio origen a los acontecimientos del Bogotazo; el bombardeo contra campesinos de Marquetalia en 1964; la censura y persecución a periodistas, directores de cine y teatro, como los guionistas que hace 35 años presentaban en la televisión una versión de La mala hora, novela escrita por Gabriel García Márquez, escritor que también fue perseguido y debió viajar a México con protección diplomática en marzo de 1981, cuando el gobierno de Julio César Turbay Ayala (1978-1982) desaparecía, intimidaba, perseguía y torturaba a disidentes, acusándolos de colaborar o simpatizar con las organizaciones insurgentes: ELN, Ejército Popular de Liberación (EPL), FARC y Movimiento 19 de Abril (M19).
Académicos, estudiosos, periodistas y promotores de derechos humanos como Lucía Morett Álvarez y Joaquín Pérez Becerra, son calumniados y perseguidos por las autoridades colombianas en tiempos de Álvaro Uribe Vélez y de Juan Manuel Santos Calderón, el actual mandatario, quien fue cómplice del bombardeo y los crímenes realizados por tropas colombianas en territorio de Ecuador. En el actual juicio contra Joaquín Pérez Becerra, director de ANNCOL, el gobierno de Santos pidió incluir archivos encontrados en computadoras durante el operativo militar, realizado en noviembre de 2011, donde murió Alfonso Cano, el patriota y comandante fariano.
Juan Manuel Santos Calderón pertenece a la misma oligarquía que en 1977 a través de Alfonso López Michelsen, entonces presidente mandó a reprimir estudiantes y trabajadores que participaron en el Paro Cívico Nacional. Los mandos militares y las cúpulas de los partidos Conservador y Liberal, aplaudieron y ayudaron a ejecutar la represión contra amplios sectores de la población que calificaba al gobierno de López como el del “mandato caro”, aunque su lema de campaña había sido el de “mandato claro”. La clase dirigente que siempre le ha tenido miedo a la verdad histórica no ahorró recursos, hace 35 años, para impedir la transmisión de La mala hora en su versión de telenovela, ahora le temen a las informaciones de ANNCOL y a las investigaciones académicas realizadas en la UNAM.
En abril de 2012 la oposición al régimen oligárquico de Santos también se organiza, moviliza y protesta. La Marcha Patriótica que se realiza desde el sábado 21 demuestra la determinación de luchar porla Segunda y definitiva Independencia colombiana, la liberación de los 9 mil 500 presos políticos y la reparación de daños a compañeros perseguidos injustamente como Lucía Morett Álvarez en México y Joaquín Pérez Becerra en Colombia y Suecia.