Estamos en una era de transición. Parados en una línea de cambio y sólo nosotros podemos decidir si queremos saltar o nos queremos quedar

Estamos en una era de transición. Parados en una línea de cambio y sólo nosotros podemos decidir si queremos saltar o nos queremos quedar donde estamos. El cruzar esa línea, invisible, intangible pero real, es algo que cuesta trabajo, dignidad, sudor y sangre y muchos no están dispuestos a correr ese riesgo.
Es una línea a la que todos estamos sujetos: tanto dependencias gubernamentales, obreros, albañiles, peones, legisladores, magistrados, amas de casa, estudiantes y un amplio etcétera. Depende de la honestidad de las personas y el seguimiento de sus convicciones, depende de su anticorruptividad, pero ¿a qué viene todo eso? ¿a qué va?
A que es bien sabido que las instituciones gubernamentales, los gestores, los mediadores, los promotores del desarrollo y progreso de nuestra economía de nuestra ciudad, se pasan las leyes, los procesos de desarrollo y los procesos evaluativos por el arco del triunfo. Y si bien sabemos que esto no es algo nuevo, también es bien sabido que este no es un tema que se toque cada que sucede, es un tema del que todos conocemos y del que pocos hacemos algo al respecto.
Dentro de la ciudad se están talando árboles que dan una infinidad de servicios ambientales como evitar la erosión del suelo, recargar el acuífero Atemajac y fungir como micro reguladores de temperatura, (Más en http://www.lajornadajalisco.com.mx/2012/04/16/blog-las-bondades-del-acuifero-de-atemajac/).
Dentro de la ciudad se están contaminando más los ríos entubados con las descargas industriales combinados con las recargas de casa-habitación y las aguas pluviales. Los ríos a cielo abierto que tenemos en la periferia de la ciudad están muertos y la responsabilidad es tanto de la ciudadanía como de las autoridades.
Como ejemplo de denuncia y grito de desesperación la dirección de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Guadalajara vende sus servicios a empresas privadas, dando dictámenes sobre árboles sanos como enfermos para la tala de los mismos; dando dictámenes de que en sitios específicos jamás existieron árboles y que estas áreas históricamente han sido utilizadas como “áreas de composteo”, siendo que el mismo Google Earth® en sus imágenes satelitales muestra un área densamente arbolada y ningún área de composteo.
Así mismo, la Dirección General de Obras Públicas municipales a través de la Comisión de Planeación Urbana de este mismo ayuntamiento, otorga documentos de Dictamen de Trazos, Usos y Destinos Específicos para la verticalización de 20 niveles en áreas donde el Plan Parcial de Desarrollo Urbano vigente limita la construcción de edificaciones de más de 8 pisos debido a la constitución del suelo.
Esto que sucede y se describe no es sólo responsabilidad del gobierno en turno, de las autoridades y de los servidores públicos; también es responsabilidad de las constructoras, de los arquitectos, biólogos, agrónomos, abogados, ingenieros ambientales, hidrólogos y geólogos, entre otros, que venden su integridad, su honestidad y su dignidad al primer cheque de la quincena.
Podemos ser víctimas del sistema o cambiarlo y cambiarlo no es cuestión de días, semanas o meses. Lleva años cruzar esa línea: cuesta trabajo, sudor y lágrimas. Pero el mantenernos firmes en nuestras convicciones y en nuestras ideas es la mejor estrategia. Tenemos en nuestras manos, en esta época, la transición.
Está más que claro que este sistema económico, ecológico-ambiental, social y político está en su punto de quiebre, el soporte y la resiliencia ambiental llegaron al límite y la transición es necesaria.
Biol. José Luis Ortiz
TW @JoxeloOrtiz
————-
16 de Abril
Marco Antonio Ramírez Murillo*
El ”Acuífero de Atemajac” (650 km2) ha sufrido un deterioro ambiental, el cambio del uso de suelo y sobreexplotación de los recursos naturales han propiciado cambios e impactos irreversibles en sus condiciones naturales.
La expansión urbana debido a la demanda vivienda y parques industriales en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) y Zona Conurbada de Guadalajara (ZCG), a través del paso del tiempo, ha provocado cambios en el ciclo natural del agua modificando su comportamiento y por consecuencia efectos perjudiciales, a los que se les denomina fenómenos de la naturaleza de manera incorrecta ya que son el resultado de los cambios antropogénicos.
El impacto ha provocado que cauces de ríos y arroyos hayan resultado invadidos por construcciones alojadas al borde de sus márgenes, en la zona de inundación y en algunos casos dentro del mismo cauce.
El “Acuifero de Atemajac” se encuentra en un área como pocas en el mundo donde se tiene un suelo (toba tala) con gran potencial hídrico, este suelo con características de porosidad y conductividad hidráulica de rango alto, resultando un coeficiente de almacenamiento bastante interesante, estas condiciones se aprovechan si el agua resultante de las precipitaciones en la zona son encausadas al subsuelo mediante la infiltración; al crecer la mancha urbana se cambia el modelo hidrológico reduciendo la superficie natural susceptible para tal efecto.
Este acuífero depende de la lluvia como su principal fuente de recarga, por lo cual debemos dejarle las condiciones propicias para que de manera natural se generen los encausamientos necesarios y así reducir también en costos de infraestructura para dicho fin, debemos darnos cuenta que el subsuelo de esta zona es un cisterna gigantesca de condiciones naturales la cual es un privilegio, y que si no tenemos el cuidado de preservarla generaremos un colapso, esto ya sea manifestado con algunos asentamientos diferenciales ocasionados por subsidencia (sobre-explotación de acuífero por extracción desmedida de agua del subsuelo).
El sistema intermunicipal de abastecimiento (SIAPA) del total de agua suministrada el 30% proviene del subsuelo, para ello esta área del poniente de la ZCG que tiene las mejores condiciones naturales para este fin debemos de propiciar que las siga preservando para contar con esta fuente de abastecimiento por muchos años más, deteniendo en lo posible el desarrollo de la mancha urbana al poniente de la ZMG, o al menos bajando el COS (coeficiente de ocupación de suelo) y subiendo el CUS (coeficiente de uso de suelo) tratando de propiciar mayor densidad de población en menor cobertura de área de desplante.
Es del conocimiento público aunque no conocida por los desarrolladores inmobiliarios que el “Acuífero Atemajac” presenta valores negativos de balance hidrológico, esto quiere decir que le extraemos más agua de la que ingresa, o sea menos agua se infiltra y más agua se extrae del subsuelo con la perforación desmedida de pozos profundos con fines de abastecimiento; el mal manejo geográfico de compra y venta de derechos de agua ha propiciado el emplazamiento de desarrollos industriales y de vivienda demandando caudales para abastecimiento, los cuales se cubren sacando agua del acuífero de manera desmedida, dando como resultado abatimientos drásticos en los niveles hídricos del subsuelo generando asentamientos diferenciales estructurales (subsidencia), además de condiciones propicias de inundación.
Es importante destacar que actualmente la infraestructura dependiente del sistema intermunicipal de abastecimiento ya ha sido rebasada su capacidad para el suministro de agua teniendo que buscar fuentes alternativas, agregando que las decisiones políticas y no técnicas han encaminado los recursos de manera errónea perdiendo un tiempo valioso poniendo en riesgo y a punto de colapso el sistema integral hídrico de abastecimiento.
Para que tengamos un acuífero sustentable y que no lo perdamos como fuente importante y determinante para el abastecimiento de agua será necesario impedir en lo posible el crecimiento de la mancha urbana hacia poniente de la ZMG.
La Gestión y Cultura del agua debe tener como objetivo que el balance hídrico del “Acuífero Atemajac” retome valores positivos para seguir utilizándolo como fuente de abastecimiento en el futuro.
*Integrante de Ciudad para Todos
@hidroilogico
(Ciudad para todos)