Fernando Acosta Riveros.- El gobierno usurpador de Felipe Calderón Hinojosa y la mayoría de las autoridades estatales y municipales mexicanas han actuado de manera
Fernando Acosta Riveros.-
El gobierno usurpador de Felipe Calderón Hinojosa y la mayoría de las autoridades estatales y municipales mexicanas han actuado de manera similar a las mafias del crimen organizado en los últimos cinco años, periodo que coincide con la guerra o el combate al narcotráfico. México vive en una situación de emergencia. Aumentan los asesinatos y la desaparición de personas. La mayoría de los criminales y sus cómplices continúan libres porque el capitalismo salvaje en su versión neoliberal ha convertido la patria de Benito Juárez en un reinado de la impunidad.
Javier Sicilia, periodista, poeta y promotor de los derechos humanos, reflexionaba en marzo de 2007 sobre la administración de la vida. El autor de Tríptico del desierto, precisaba: “Hoy en día, la tragedia se ha vuelto un lugar común. Todos vivimos en ella, porque hibrys, la desmesura o el orgullo, se ha vuelto nuestra cotidianidad. Nuestra vida ha dejado de ser la de la esperanza para convertirse en la del empeño prometeico que roba el fuego y es sisífico, porque quiere dominar y controlar todo aquello que pertenece a lo sagrado, poseer la inmortalidad”.
Los altos mandos del narcotráfico mundial, fortalecidos por el alto consumo de enervantes en Estados Unidos y países de Europa, encontraron en México un territorio propicio para sus negocios porque en el país donde se produjo una revolución social en 1910, los gobiernos aliados al gran capital y sumisos a los dictados del imperio del Norte, le dieron una excesiva importancia al dinero y se fueron olvidando del valor de los seres humanos. Al cumplirse el centenario de la Revolución (2010) la nación mexicana se encontraba sumida en el caos. Los altos índices de criminalidad, el desempleo y los salarios precarios, tenían y tienen sumida a la mayoría de la población sobreviviendo en una situación de emergencia.
“Doctores”, “maestros” y “sabios”, algunos egresados de Harvard y otras universidades del llamado Primer Mundo defienden a ultranza el sistema neoliberal y demuestran su desprecio por la cultura y la educación popular. Para esos “ilustres” dirigentes, la mayoría vinculados a los partidos Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI), otros infiltrados en el de la Revolución Democrática (PRD), la cultura, la educación y la política se convierten en negocio de las oligarquías. Poco a poco se apoderan de espacios culturales, privatizan cada vez con menos disimulo las universidades públicas, compran y venden votos. Aquí no pasa nada porque tienen organismos como la Fepade, para denunciar, pero en ellos también colaboran integrantes del Instituto Federal Electoral (IFE), más conocido como el Instituto del Fraude Electoral. Los representantes del PRIAN nos recuerdan todos los días a través de promocionales en canales de televisión y radiodifusoras que “aquí somos libres… aquí podemos elegir…, aquí no pasa como en otros países…”.
Hambruna y emergencia nacional padecen las comunidades campesinas e indígenas por el abandono del campo. El país que nació bajo el signo del maíz es amenazado no sólo por el narcotráfico, también por un gobierno surgido del fraude que en 2007 decretó el alza al precio de la tortilla, que forma parte de la alimentación básica del pueblo. La globalización en su avance modernizador no ha podido ofrecer soluciones reales a los trabajadores del campo. La nación se degrada, la miseria crece y los candidatos del PAN, Panal y del PRI en 2012 insisten en sus fórmulas privatizadoras “para atraer inversiones”. Desean continuar la guerra para atraer o formalizar la invasión estadunidense disfrazada de “cooperación amistosa”.
México es la principal víctima de la guerra de Calderón. El 28 de marzo se cumple el primer aniversario de la muerte violenta de Juan Francisco Sicilia Ortega, junto a otras seis personas en Temixco, Morelos. La Procuraduría de Justicia en Cuernavaca se comprometió a realizar una investigación exhaustiva para detener y castigar a los responsables de dichos crímenes. Los habitantes de Morelos y Guerrero, dos de los estados más castigados por la violencia desde 1990 saben que en la mayoría de estos graves delitos están involucrados agentes gubernamentales y funcionarios que pronuncian discursos a favor de la transparencia, mientras en su accionar promueven la impunidad.
Javier Sicilia, padre de Juan Francisco Sicilia, convocó en abril de 2011 a sus compatriotas para participar en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Desde Morelos denunció ante el mundo con decisión, precisión y valentía la falsa política antinarco del gobierno usurpador. En las principales ciudades, poblaciones y municipios de los estados mexicanos, hombres y mujeres libres condenaron la violencia y exigieron un cambio en la llamada política de seguridad y combate al crimen organizado. Desde Bogotá, Lima, La Habana y Caracas, bolivarianos y martianos enviaron mensajes solidarios a la población mexicana.
El activista y colaborador del diario La Jornada y la revista Proceso cuestionó a los políticos y dirigentes de partidos por el desprecio que han demostrado hacia las víctimas de esta guerra y su indiferencia ante el sufrimiento de más de 250 mil desplazados. Sicilia recordó en su artículo titulado: “Lo intolerable” (publicado en Proceso número 1845 del 11 de marzo de 2012) que la Procuraduría de Atención a Víctimas del Delito (Províctima) ha sido una farsa. Un año después de la muerte violenta de Juan Francisco Sicilia Ortega, México continúa en emergencia nacional y el IFE con sus diversos promocionales hace parte de la farsa. Lo que lamentablemente es cierto e intolerable es que el país siga en venta y en guerra porque así lo decidieron dos usurpadores: Carlos Salinas de Gortari y Felipe Calderón Hinojosa, quienes llegaron a la presidencia de la república a través de fraudes electorales realizados en 1988 y 2006.