Sólo se cortó una oreja en la última corrida de temporada en la Nuevo Progreso

Carlos Luna.- Sólo un iluso podía esperar que los toros de La Punta que se lidiaron en la última corrida del serial embestirían como

Carlos Luna.- Sólo un iluso podía esperar que los toros de La Punta que se lidiaron en la última corrida del serial embestirían como los punteños que se torearon allá por los años cuarenta y cincuenta del siglo veinte, porque en la actualidad sólo unos cuantos de los de San Mateo embisten como los que crió don Antonio Llaguno. Los de ayer sacaron buen estilo, con ausencia de su pinta original y la raza que les caracterizaba.

Mario Aguilar aprovechó lo mejorcito y aprovechó la bondad del cuarto para cortar la única oreja. El trasteo a su primero fue excelente y tuvo ligazón, y lo que hizo con el cuarto de mejor presencia le llegó más al público que sacó los pañuelos y pidió se le premiara con el apéndice.

Gerardo Adame desaprovechó el tercero y lució más con sexto, pero todo lo echó a perder con la espada, mientras que el tapatío Oliver Godoy no encontró tela de donde cortar y recurrió a un séptimo de regalo sin que alcanzara el triunfo.

La verdad es que aquella bravura, buen estilo y presencia de los toros con que consiguieron éxitos en ya remotos tiempos Manolete, Armillita y Silverio desapareció cuando se acabó la ganadería original de los señores Madrazo, y ahora la actual ganadería de La Punta tiene otros encastes, y no hay que pedirle peras al olmo.

La Jornada