Ágora
A Néstor Alan, con solidaridad
El director de teatro Mario Gabriel Bárcenas Castellanos atestiguó, la madrugada del 30 de noviembre del 2006, cuando los hijos de las familias Arias de la Torre y Álvarez del Castillo impactaron con sus vehículos –una Ram Charger y un Jetta- contra el Volkswagen sedán en que viajaba Néstor Alan Rodríguez Licea en el cruce de Enrique Díaz de León con Vallarta. El dramaturgo cuenta que esa noche se quedó “con el estómago encabronado”, al presenciar cómo jóvenes que “jugaban carreritas” mataron impunemente -hasta ahora- a un muchacho de 18 años debido a que “iban en evidente estado de ebriedad”.
Enojado, muy enojado, Bárcenas Castellanos, conocido en el teatro jalisciense por sus obras de corte infantil o social, asegura que al saber de quiénes son hijos Christian Arias de la Torre y Francisco Xavier Álvarez del Castillo, se explicó por que al día siguiente no pudo encontrar en los medios de comunicación detalles del accidente. Eso lo hizo enojar más, sobre todo cuando supo que los dos conductores jamás fueron detenidos y todo lo contrario, debido a las influencias de sus familias, fueron trasladados rápidamente y sin mayor trámite legal a hospitales particulares.
El testigo presencial de los hechos venía acompañado, poco antes de las 2 de la mañana de ese día, con Carmen, su esposa; acababan de terminar la velada para ir a bailar que acostumbran cada 15 días. Cuando circulaban por Vallarta, a la altura del hotel del Parque, un par de bólidos los rebasaron y dos cuadras más adelante vieron cómo se pasaban el alto e impactaban al vehículo que conducía su infortunada víctima. El encuentro fue tan fuerte, reseñó, que el motor del Volkswagen se desprendió de su base y quedó sobre el pavimento, a un lado del carro que a su vez resultó hecho añicos.
“La camioneta (Ram Charger, conducida por Christian Arias de la Torre ) quedó volteada de costado, el otro carro (Jetta) solamente había rozado al Volkswagen, así que no sufrió tantos daños. No recuerdo bien cuántos muchachos venían en esos vehículos, pero a quienes sí alcance a ver saliendo de la camioneta eran jóvenes, unos cinco, que iban en evidente estado de ebriedad, salieron por la puerta que había quedado hacia arriba y, todos impávidos, incrédulos ante lo que acababa de suceder, marcaban sus celulares”, cuenta.
Agrega que pasó a un lado del lugar del accidente, donde se levantó una amplia polvareda y gran cantidad de humo; transitó un par de cuadras y detuvo su vehículo para regresar a pie a tratar de auxiliar en lo que se pudiera. “Mi mujer no quiso ir y llegué lo más rápido que pude, ya había mucha gente que había presenciado todo y trataba de ayudar, pero el muchacho ya estaba muerto. Los muchachos que venían en los carros se veían asombrados, no lo podían creer, parecía una de esas malas películas del cine holliwoodense”.
Luego llegaron las autoridades, rápidamente. Bárcenas Castellanos dice que debido a que el Seven Eleven que se encuentra en ese cruce de avenidas es a esa hora muy concurrido, hubo muchísimos testigos y en cuanto llegaron las autoridades todos fueron a dar su versión, se acercaron para contar lo que habían visto, lo mismo que el propio dramaturgo, por lo que tanto la Policía de Guadalajara como agentes de la Secretaría de Vialidad que tomaron los primeros datos después del accidente, deben tener una amplia lista testimonial que serviría para integrar un expediente contra los jóvenes que provocaron la muerte de Néstor Alan Rodríguez Licea con todas las agravantes del caso.
“Esa noche me quedé con el estómago encabronado. Al día siguiente cuando yo leía (dice el nombre de un periódico local) nada más daban el nombre de pila de los involucrados y la víctima como no identificado; pero en otro medio sí se daban los nombres de las personas y en cuanto leí de quiénes se trataban los involucrados, me expliqué las razones de que no se diera bien la nota en la mayoría de los medios”, dice.
Un testimonio que no sirvió para hacer justicia, ni siquiera para implicar el evidente tráfico de influencias que evitó el castigo real a los culpables. Jalisco, tan lejos de la justicia como siempre.
Partidario
Año viejo. Apenas que inicie el 2010, el día primero, continuará la feroz oposición que mantienen grupos ciudadanos y transportistas contra la implementación de la ruta 2 del camionzote, esa que pretenden que pase por avenida Alcalde. A las 12 del día, en Palacio Municipal de Guadalajara, se reunirán ciudadanos para recordar en su primer día de trabajo al presidente municipal Aristóteles Sandoval, que tiene un compromiso de campaña que cumplir al decir no al Macrobús y sí al Tren Ligero. La primera piedra en el zapato priísta, que tendrá que hacer real lo prometido, so pena de seguir el mismo camino por el que se van los que no cumplieron…
Y ya con ésta. Termina el 2009 hoy, en un día atípico por la serie de acontecimientos políticos con la llegada de los nuevos alcaldes. Sirva la presente para enviar felicitaciones a todos quienes por aquí han transitado durante el año presente y que espero lo sigan haciendo en el 2010, que desde mi humilde trinchera deseo de todo corazón sea mucho menos difícil en materia económica de lo que anticipa la voracidad del gobierno federal y mucho más feliz que lo que fue este ciclo que hoy está por concluir. Feliz fiesta hoy por la noche también. Salud.