La impunidad ha operado; los viejos vicios persisten, dice la ex ombudsman
Mi ciudad se ha vuelto fenicia, se doblega ante los intereses del dinero: Morfín Otero
La autonomía de los organismos públicos autónomos se logra trabajando con valentía, expresa
A dos semanas de que el Senado de la República designe al nuevo presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la candidatura de María Guadalupe Morfín Otero, ex ombudsman jalisciense, ha sido cuestionada por algunas organizaciones civiles del estado por su desempeño al frente de la Fevimtra (La Jornada Jalisco, 1220), sin embargo, en entrevista, la también ex comisionada para prevenir la violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez, asegura que la autonomía de los organismos públicos autónomos se logra trabajando con valentía, con disposición a la transparencia y del lado de la sociedad civil, por lo que asegura que la CNDH debe refundarse.
“Hay un fuerte reclamo social para que no haya continuidad (en la CNDH). Sin duda debe refundarse la institución a partir de 19 años de experiencia, y de un buen diagnóstico y del trazado de una planeación institucional de cara a la nueva era que inicia. Pero habrá muchas acciones valiosas a las que habrá que dar continuidad. Eso implica una sabiduría de discernimiento. Y de valoración. Nadie sabe lo tremendamente difícil que es ser defensor del pueblo sino quien lo ha vivido. Sólo desde adentro se podrá hacer plenamente este ejercicio”, señaló.
–Antes de presidir organismos como la CEDHJ, la Comisión para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en Ciudad Juárez o la Fevimtra, usted trabajó en y formó parte de organismos civiles como el Movimiento Ciudadano por la Democracia (MCD). ¿Cómo se da esa transición y en qué contexto sucede?
–Fui consejera del Movimiento Ciudadano Jalisciense (MCJ), inspirado en el Movimiento Navista y en el Movimiento Ciudadano por la Democracia. El MCJ tuvo una participación activa en la convergencia de 40 organismos civiles “Una Sola Voz”, a raíz del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas. Como parte del MCJ interactué con la Academia Jalisciense de Derechos Humanos. Su presidente entonces, el doctor José Barragán Barragán, también consejero, me propuso como candidata a estar en la terna para suceder al ombudsman de Jalisco. Era 1995. Hice un diplomado en derechos humanos. Me ocupé de cuidar la edición de un documento interno de la CNDH sobre tortura. Comencé en 1996 a dar clases como responsable del Taller de Literatura en el Centro de Readaptación Femenil de Puente Grande, Jalisco.
–¿Considera que han cambiado las relaciones entre el poder del estado, las organizaciones civiles y los ciudadanos? ¿De qué manera?
–Ha habido distintas etapas en las distintas últimas administraciones en Jalisco. Cuando llega la alternancia, hay una expectativa compartida entre las organizaciones civiles por el mero cumplimiento de una parte de los derechos civiles y políticos, el del cambio del partido en el poder tras 70 años. Comienza una especie de plazo de gracia para ver el cumplimiento de lo prometido y lo anhelado. Luego vienen las realidades, comienzan los desencantos. No son en una misma dirección los esfuerzos, legítimos desde una parte del gabinete, encomiables incluso. El ejercicio del poder desgasta. Se ejercitan nuevas formas de relación con actores políticos que llevan muchos años de experiencia y no han sido relevados en sus liderazgos. Persisten zonas del estado que no avanzan en democracia al igual que en la capital del estado. Con la segunda administración (la de Francisco Ramírez Acuña), brota el autoritarismo, la opacidad, se realizan obras públicas en la zona metropolitana y una carretera a la costa que no resistiría auditorías cívicas, mucho menos ambientales; se permiten desarrollos habitacionales en zonas inundables.
“Yo viajé mucho por motivos de trabajo al final de esa administración (2003-2006). Constataba cada fin de semana cómo Guadalajara se iba convirtiendo en un escaparate de anuncios desde el aeropuerto, con enorme contaminación visual. Se convertían los usos posibles del suelo determinados en planes de urbanización justo tres días antes de concluir una administración municipal y no pasaba nada. La impunidad ha operado. Los viejos vicios persisten. Igual a como antes. Sin duda hay avances valiosos, atesorables, como las vías recreativas, la mejoría de algunas zonas.
“Hice mi tesis de derecho sobre la forma como las distintas administraciones en Jalisco se brincaban toda la normatividad para dar paso a los fraccionamientos populares. Y eso ha tenido sus costos y sus consecuencias en términos de violencia. Crea espacios poco amistosos, inhabitables incluso a largo plazo, sin parques ni respiraderos para familias y comunidades, y tendrás un resultado. No hemos aprendido a llevar las mejores opciones allí donde hace falta equilibrar las oportunidades de desarrollo. Mi ciudad se ha vuelto fenicia: se doblega ante los intereses del amo dinero. No deja lugar para la alegría, sino para el consumo. Los edificadores de torres en Zapopan son miserables con el peatón. Migajas de banquetas dejan en las orillas. Para ellos sólo existe quien tiene carro. Nadie reclama las obras inconclusas, los agujeros que son trampas para las personas que deben transitar a pie. Basta ver avenida Patria cerca de Acueducto. Se ha dado la espalda al interés general de la población. La otrora “blanca ciudad” (Agustín Yáñez), la feliz ciudad, es ahora una metrópoli madrastra, que expulsa a sus hijos e hijas a buscar otras opciones.
“Ahora emergen movimientos ciudadanos consistentes, que, al tiempo que expresan con imaginación y sentido del humor sus desacuerdos, también arrojan datos sobre el desencanto sobre todo juvenil por la falta de espacios para el encuentro entre el gobierno y lo ciudadano. Se deciden obras que privilegian al automóvil y no parece –quizá si la hay hace falta comunicarla más– haber ninguna política que toque al “pulpo camionero”, reordene y agilice la movilidad urbana para peatones, ciclistas, usuarios del transporte público. El gremio transportista debe entender que el filón de oro del que han venido viviendo debe operar a partir de principios de servicio y protección eficaz del ciudadano.
“Ya no queremos más bicicletas blancas (homicidios de ciclistas al atropellarlos), ni víctimas del transporte público. Me ocupé de eso y del cuidado de las fuentes de agua, y de la disposición de desechos metropolitanos y la separación de la basura desde mi época de ombudsman. No se ven avances significativos. El tiradero de Picachos ahora amenaza con que sus lixiviados envenenen arroyos. Desde hace casi diez años se advertía del riesgo, antes de la inauguración de la planta como sitio de vertedero. Se va a destruir una parte de un hermoso camellón arbolado en Lázaro Cárdenas para dar paso al flujo vehicular. Es decir, se hacen concesiones a la prisa, a la velocidad, cuando son zonas de ágora, de albergue de la socialización entre nosotros como habitantes de la urbe, lo que hace falta. No se ve que operen con la fuerza que deberían tener los organismos públicos que deberían hacer valer sus criterios, las procuradurías o instituciones del medio ambiente, del desarrollo urbano. Y todo eso genera desencanto. La forma como se decide Arcediano, la insensibilidad de alguien caído ya de su cargo ante la tragedia de un niño muerto envenenado en las aguas del Lerma, por El Salto.
“El movimiento anulacionista del voto debería dejar para los partidos, todos, lecciones aprendidas, pero este aprendizaje se pierde si la soberbia suple al análisis, a la aceptación de las fallas en ofertar candidaturas atractivas y comenzar a replantear otra forma de hacer política”.
–Organismos como las comisiones de derechos humanos, cuyo presupuesto depende del Estado, han sido criticados en algunas ocasiones por considerarse que en determinados casos ponderan su vínculo institucional y no llegan al fondo del asunto. Casos concretos: el de Ernestina Ascencio, en Veracruz; el del procurador de Justicia de Jalisco, Tomas Coronado; incluso se habla de que en Ciudad Juárez, cuando usted estuvo al frente de la comisión especial, se evitó mencionar nombres de personas que involucraban a importantes familias y funcionarios de la región. ¿Qué opina al respecto?
–Por eso es tan importante que estos organismos generen credibilidad, confianza, y eso sólo lo puede hacer un trabajo impecable a partir de una magistratura ética, que impulse, reconozca y avale los legítimos esfuerzos de todas las autoridades, pero sepa ser contrapeso oportuno ante los abusos del poder. Y en esto hay responsabilidad de los órganos parlamentarios que eligen a sus titulares y a sus consejos ciudadanos. De nuevo, estamos ante problemas que deberían ser ya lecciones aprendidas.
“Mis informes sobre Ciudad Juárez se pueden consultar en la página web: www.comisioncdjuarez.gob.mx. Todo el tiempo insistí en que se debía erradicar la impunidad e investigar a fondo todos los crímenes, cualquiera que fuese su origen”.
–¿Cómo se garantiza la autonomía de organismos como la CNDH?
–Con valentía. Eligiendo colaboradores y colaboradoras que ayuden a cumplir la tarea con pulcritud. Trabajando junto con las mejores expresiones de la sociedad civil en estos temas, las que han desarrollado un trabajo de denuncia e investigación de hechos cercano a las víctimas. Con disposición a la transparencia, a la publicidad de actuaciones, a la suplencia de la queja, a la actuación de oficio, que son, entre otras, principios rectores del ombudsman, que ayudan a dar un eficaz servicio a través de las quejas atendidas bien y bien.
–Se dice que usted ya logró acuerdos con algunos sectores del PAN, principalmente los que pertenecen a la corriente “tradicionalista”, y con representantes del PRI como el senador Ramiro Hernández, para apoyar su candidatura a la CNDH. ¿Qué hay de cierto y en qué va ese proceso?
–Ningún candidato a ombudsman puede garantizar autonomía si llega a partir de negociaciones oscuras. Nunca las he hecho. No soy así. Minaría la base misma de mi autoridad. Otra cosa es que me presente ante senadores y senadoras de todas las fracciones que quieran dialogar conmigo y conocer mis posiciones y planteamientos. Y eso habla de su interés por el tema y por hacer una buena decisión. Así también reciben a otros candidatos y candidatas. Es parte del proceso. El senador Hernández manifestó públicamente, en el periódico Mural, que apoyará a todos los jaliscienses que están como candidatos.