“Es un campeón porque ya está con Cristo”, afirmó su padre en el sepelio
Sentido último adiós a Marco Antonio Nazareth, El Texano
Él quería hacer dinero para construir un albergue a los niños de Puerto Vallarta: González
Marco Antonio Nazareth, conocido en el ámbito pugilístico como El Texano, “es un campeón porque ya está con Cristo”, así lo expresó hoy su padre, Marco Antonio Nazareth, en el último adiós que unas 150 personas le dieron al peleador, luego que perdiera la vida a causa de un derrame cerebral como consecuencia de la pelea que sostuvo el sábado pasado en Puerto Vallarta ante Omar Chávez, hijo del ex campeón mundial mexicano, Julio César Chávez.
A las 11 horas el cuerpo de El Texano ya había llegado a un panteón del poniente de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), adentro de un ataúd café. Y sus amigos, hermanos, padres, sobrinos, jóvenes a los que ejemplificó con su vida fueron llegando en autobuses, en automóviles, provenientes de Puerto Vallarta, lugar que lo vio nacer hace 23 años. “Cuando un hijo se dispone a hacer algo, es imposible pararlo”, comentó el padre de El Texano.
–Yo te voy a preguntar algo papá, ¿por qué no dejas la locución?–, le preguntaba siempre el púgil a su padre cuando éste le decía que dejara el boxeo, recordó su progenitor.
–Porque es lo que amo hijo–, le respondía al Texano, Mario Antonio Nazareth, el hombre que le había dado la vida.
–Es lo mismo padre–, era la respuesta del joven boxeador.
Como ésas, muchas historias rondaron en el ambiente antes que El Texano fuera depositado unos tres metros bajo tierra con algunas flores, camisetas, una tejana negra, un par de guantes rojos y muchas lágrimas sobre el féretro.
Desde que El Texano decidió ponerse unos guantes, su madre, Livier Aréchiga, ya no vivió en paz: “yo siempre le pedía a Dios que lo retirara del ring”.
Luego de la pelea del sábado, un conocido de la familia, según relató Livier, se acercó a ella y le narró que había tenido un sueño en el que había un ring en cuyas cuatro esquinas había oro, la representación del dinero para todo boxeador. Pero que entonces, bajaba un ser luminoso al centro del cuadrilátero y cerraba las mismas puertas con cuatro candados de plata. Para Livier Aréchiga, eso significó lo que siempre le pidió a su ser superior: que retirara a su hijo mayor de un ring.
“Desde hace más de un año, mi esposa y yo le pedíamos a Dios porque Marco Antonio dejara el boxeo, porque se alejara de los cuadriláteros. Para nosotros era una angustia tremenda, y ahora aquí está, descansando al lado del Creador, como todo un gran campeón que lo fue en vida”, añadió el papá.
Añadió que no había rencores: ni con Dios, ni con Omar Chávez, ni con la familia Chávez. “Pudo haberle pasado a él”, dijo Mario Antonio padre, en referencia a Omar, el hijo de Julio César Chávez.
Desde que cayó a la lona, El Texano ya había emprendido un camino sin retorno: 90 por ciento del cerebro ya no le funcionaba, detalló su progenitor.
De fondo: llantos, sollozos, gritos de aquellos que aún no se resignan a que alguien a quien vieron apenas con vida el sábado pasado, ya no estará con ellos.
“Yo le pregunté antes de la pelea, qué vamos a hacer para festejar, y él me dijo que luego de la pelea quería irse a casa a descansar; ahora ya está en casa”, alcanzó a articular su tía Gris.
El ex alcalde de Puerto Vallarta, Gustavo González Villaseñor, quien era padrino de El Texano, recordó que el muchacho acudía a ayudar a los albergues para niños desprotegidos.
“Él quería hacer dinero para construir un albergue para los niños de Puerto Vallarta. Antes de la pelea me habló y me dijo que iba a dejar la vida en esa pelea, eso me impactó”, agregó.
Luego del acto religioso, el féretro comenzó a bajar entre el llanto de sus hermanos Alan y Giovanni, quienes no daban cabida al hecho, al igual que sus padres. Un hombre soltó unas palomas blancas, la Banda Nueva Esperanza tocó algunas melodías, al igual que lo hizo después una chica con su violín.
Y la tierra comenzó a tapar el ataúd de El Texano, mientras los presentes coreaban: “¡campeón, campeón, campeón..!”.