El Lobby
Migajas de PAN y circo para el hartazgo
Estoy seguro que más de alguno de los que presenciaron el Jalisco en Vivo, con la Minerva de fondo, ha criticado al gobierno de Emilio González Márquez o de sus antecesores. Pero para callar esas voces, nada mejor que pan y circo, como en el antiguo imperio romano.
Qué importa la insatisfacción hacia las administraciones panistas de los últimos 15 años si de manera gratuita se pudo contemplar a “artistas de talla internacional” –creo que era mejor poner el término entre signos de interrogación– como Alejandro Fernández, Gloria Estefan, Paulina Rubio o los locales Belanova.
Si lo que el gobierno de González Márquez pretendía era dar el mensaje de que Guadalajara y el resto de la entidad están libres de la influenza A/H1N1, que es seguro invertir en esta metrópoli, bien pudo haberse pensado en uno, en un solo artista, con todas las de la ley, de verdadero alcance mundial que proyectara a la capital jalisciense en televisoras norteamericanas o europeas y que hubiera logrado que gran cantidad de asistentes provenientes de toda la República Mexicana hubiera derrochado mucho money el fin de semana pasado en hoteles, restaurantes y en lo que se le hinchara la gana.
La cobertura en agencias de noticias internacionales como EFE, AFP, Reuters o la mención en diarios de circulación nacional hubiera sido posible con la presentación en vivo de cualquier otro personaje universal al mismo estilo de Pink Floyd, cuando en la década de los 80 montó un escenario en Venecia ante el asombro de sus habitantes y ha pasado a ser uno de los conciertos más recordados en la historia de esa ciudad y del mismo rock.
Pero aquí no importaba que gente de Colima, Nayarit, el Distrito Federal, Monterrey, Zacatecas, San Luis Potosí, etcétera, etcétera, viniera a dejar lana para ver a Aleks Syntek. No, acá se trataba de que los tapatíos, desde Providencia hasta la Mesa Colorada, alcanzaran un número de 35 mil en un acto meramente, aunque digan que no, electoral, como muchos colegas hemos cuestionado a través de diferentes redes sociales.
Los “artistas”, todos ellos producto del canal de las estrellas del tigrillo Emilio Azcárraga, amigo y tocayazo de González Márquez, sirvieron otra vez de simple vía por la que el partido en el poder desvía la atención en asuntos de fondo, tan sólo en los últimos meses: incapacidad ante una epidemia que hizo acto público en el mundo por primera vez y una guerra sucia electoral en la que todos los reflectores apuntan a Acción Nacional.
A ello se suma la denominada Marcha del Hartazgo que el sábado pasado se llevó a cabo. La declaración pública de más de 40 organismos no gubernamentales y de unas 3 mil personas aproximadamente fue opacada tanto por las autoridades como por la mayoría de la prensa local.
Las autoridades no contabilizaron más de mil personas y la voz oficial es de mucho peso: algunos diarios clonaron la cantidad señalada y otros decidieron darle mayor realce al Jalisco en Vivo que a una expresión ramificada en corrupción, impunidad, pobreza, represión, sueldos bajos o una teledictadura, como comentó a La Jornada Jalisco Enrique, un hombre de 60 años, licenciado en filosofía y desempleado.
Muchos no se dieron cuenta de pensionados que cuestionaban a González Márquez si acaso él podría vivir con 85 pesos diarios “cuando no tienes otra fuente de ingresos”.
Los casos de cáncer a causa de la contaminación en el río Santiago; el esclarecimiento de trágicos sucesos sobre el caso de Néstor Alan Rodríguez, donde el influyentismo ha servido como escudo para que familiares de ex funcionarios públicos no respondan por sus irresponsables hechos; la exigencia de ciudadanos a poner alto a la depredación urbana; la burla a la que han sido expuestas las mujeres que demandan decidir sobre su cuerpo, y una larga lista de sucesos que requieren de políticas públicas para todos, no sólo para un selecto grupo, fue opacada por las voces del Potrillo, el piano de Raúl di Blasio o un tal Luis Fonsi.
Así, la apuesta en cultura es la apuesta en productos comerciales creados en el canal de eas estrellas. La danza, cine, literatura, música clásica, el jazz, ballet folclórico, la escultura, teatro, blues, rock, el mariachi, la artesanía y la pintura no cumplen con los requisitos de producto cultural para el PAN.