La tecnología impide pensar, afirma Taborda
Felipe Taborda se emociona y saca de su morral de piel un dibujo de su pequeña hija Antonia. A ella, al igual que su padre, le gustan los pistaches iraníes y en su dibujo, hecho con pluma azul sobre un papel blanco, plasmó un enorme paquete al cual lo etiquetó con la marca “pistaches”. “Yo no la quiero ver como diseñadora, pero fíjate en el paquete...”, dice Taborda y guarda el papel para entregárselo a su amigo, el diseñador iraní Mehdi Saeedi porque su hija se lo mandó.
El papel celosamente guardado en el morral parece asegurar la herencia del talento de Taborda, reconocido diseñador brasileño, autor de miles de afiches, carátulas de discos y del diseño del periódico O’Globo, curador de eventos de su rubro y el único latino considerado en un volumen que editó Taschen sobre los cien mejores diseñadores del mundo. Esta inclusión lo llevó a presentar a la editorial el proyecto de Diseño Gráfico Latinoamericano, publicación que hoy es una realidad y reúne el trabajo de 250 diseñadores latinos, 40 de ellos mexicanos. Además, es catedrático de la Universidad de Río de Janeiro.
En la actualidad encabeza Kabum Mix, iniciativa financiada por la compañía telefónica más grande del país carioca, propietaria de escuelas en las favelas. Allí Taborda se encarga de los talleres de diseño gráfico y junto con los alumnos trabajan carteles cuyos temas son derechos humanos, agua y embarazo precoz y se colocan en ciudades brasileñas.
Taborda estuvo en Guadalajara invitado como conferencista en las Jornadas Internacionales de Diseño, organizadas por la carrera de Diseño Gráfico del ITESO, que fueron suspendidas como medida de prevención contra la influenza. En entrevista con La Jornada Jalisco habló sobre sus proyectos y las obligaciones de un diseñador, profesión para la cual se requiere “estar vivo y ser curioso”.
La tecnología impide pensar
Vestido bastante veraniego con pantalón blanco remangado, playera negra y ojotas, Taborda asesora a los alumnos de Diseño Gráfico del ITESO. Habla de corrido un perfecto español, y cada vez que se expresa demuestra un gran conocimiento y una alegría que distingue a las personas que disfrutan de su profesión.
En uno de los momentos libres de las asesorías, ofreció la entrevista y contó que desde niño él y su hermano “más viejo” tuvieron interés en el arte aplicado, en las cubiertas de discos, en los comics y en las películas de grandes cineastas como Federico Fellini.
“En relación a mi vida profesional siempre tuve la seguridad bastante fuerte de ser diseñador. No hablemos de la vida personal”, dice y se ríe.
Estudió en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro. Se graduó a los 20 años y obtuvo una beca del gobierno para estudiar cine y fotografía en Londres, más tarde otra para cursar Communication Arts en New York Institute of Technology y Diseño Gráfico en la School of Visual Arts.
“Volví a Brasil en 1984 y la economía estaba muy mal y no se hacía cine. Como me interesaba el diseño, empecé a hacerlo y en cuatro meses estaba contratado como director de arte en una de las mayores compañías de disco de Brasil. Y así seguí trabajando en diseño.”, cuenta.
Hoy cuando ve uno de sus trabajos de 1984, asegura que todavía le “encantan”. “No cambiaría para nada lo que hice. Hace poco fui a la celebración de un grupo de rock de los años 80 que se llamaba Varón Rojo, y les hice algunas cubiertas para discos LP. Lo que no me gusta es la ropa de los músicos y los pelos. Esto se nota que es antiguo.
“Es increíble como la tecnología se desarrolló tan rápidamente que se nota en las películas. Por ejemplo, en una película de los 80 o 90 usan unos celulares horribles. A mi me incomoda ver un tipo hablando por un teléfono gigante, me perturba la imagen. Se nota que es antiguo por causa de la tecnología. En los últimos años la tecnología ha hecho mucho mal en el sentido de que demuestra cuando una obra de arte es antigua. Lo hace mucho más que la moda”.
Sin embargo, acepta que las nuevas tecnologías han jugado un papel fundamental en el diseño gráfico para agilizar las cosas. No obstante dice: “a todos los alumnos a los que les doy asesoría les digo que la tecnología les impide pensar. Todo se tiene que pensar antes. Las nuevas generaciones piensan cada vez menos en todo el mundo. En todos los lugares a donde voy a dar conferencias pregunto a los alumnos cuántos leen un periódico, y son poquísimos. Cuántos ven todo tipo de películas. Está cada vez más agotamiento de conceptos. La tecnología ayuda a que en instantes se hagan diseñadores, músicos, pero no es así. Las tecnologías deben ser como un compás.
“Un diseñador se debe nutrir de cultura, la cultura general es importante para percibir todas las cosas. No hay nada más aburrido que un diseñador que sólo habla de diseño”.
Diseño no es arte
Taborda considera que un buen diseño debe tener precisión y que no le interesa hacerlo para un grupo determinado, sino para la mayor cantidad de gente posible. Asegura que un diseñador debe ser curioso durante toda la vida. Es una obligación mantener la curiosidad respecto a todo.
“El diseño no es arte, es información. Una buena silla debe cumplir con la función de ser buena para que una persona se siente. La información de la silla debe estar bien hecha para ser una buena silla para sentarse, porque de lo contrario no es silla, no cumple su función. Lo mismo con el diseño gráfico; es información, al ver un diseño cualquiera debe darse cuanta de qué se trata, no sólo el grupo al cual va dirigido. Cuantas más personas entiendan un cartel, mejor”, dice.
“Una vez más comparo con arte, a mí no me interesa el artista que hace arte para él mismo. Nadie en el mundo hace algo que no sea para ser mirado por otros”, añadió.
Un libro para ubicar el diseño latino en el mundo
Cuando Taschen le avisó que sería incluido en el libro sobre los 100 mejores diseñadores del mundo, quedó feliz y al mismo tiempo extrañado al darse cuenta que era el único latinoamericano elegido. Esto lo motivó a presentarle un proyecto a la editorial sobre diseñadores gráficos latinoamericanos, 40 mexicanos, entre los que se encuentran Alejandro Magallanes y Felipe Covarrubias.
Publicado en seis idiomas, recoge el trabajo de 250 diseñadores gráficos vivos y muertos de los 20 países de América Latina desde 1900 hasta hoy.
“No existía un libro como éste antes. Es el primero que sitúa el diseño gráfico latinoamericano en el mundo. Además, al ser editado por Taschen, es una garantía de que este libro está en las ventanas de las librerías de todo el mundo. En las publicaciones anteriores no había referencias de nadie, es como si en este continente, que es de más de 500 millones de personas, no existiesen los diseñadores. La falta de cultura e información entre nosotros mismos es muy grande. El mundo no nos conocía, pero nosotros tampoco nos conocemos”, dice.
Mirar a la comunidad
Uno de los proyectos para los que más trabaja Taborda es Kabum! Mix, que consiste en impartir talleres sobre agua, derechos humanos y embarazo precoz en las escuelas de la compañía telefónica OI, ubicadas en las zonas marginadas y de riesgo de Brasil. Aquí los jóvenes tienen la posibilidad de aprender oficios de diseño gráfico, informática, video y fotografía. Taborda da clases de diseño gráfico.
La experiencia de Kabum! Mix duró cinco semanas, entre los meses de mayo y junio de 2008. En este tiempo, los alumnos elaboraron carteles sobre los temas referidos. De entre todos los trabajos, se seleccionaron nueve carteles finales, un cartel de cada tema. Esos nueve carteles se imprimieron y fueron distribuidos durante dos semanas por más de 200 puntos de Río de Janeiro en el mobiliario urbano.
“En octubre vamos a hacer el Kabum Mix 2, y siempre elijo un diseñador internacional; el año pasado fue el diseñador francés Alain Le Quernec y este año llamaré a Alejandro Magallanes, fantástico diseñador mexicano”, señaló.
Involucrado en el acontecer cultural de su país, Taborda ha encabezado durante 10 años un proyecto con músicos brasileños. Cada año invita a 80 aristas, les entrega una canción de un músico y les pide que hagan un trabajo sobre la composición. El año pasado, al cumplirse una década del proyecto financiado por Petrobras, hizo una gran exposición con las obras de arte y a un costado estaba la canción y la gente podía escucharla. Además publicó un libro resultado de la muestra.
“Ahora estamos empezando el mismo proyecto en todos los países de América Latina. En el 2011 iniciaremos en el DF, también lo haremos en Colombia, Chile y Uruguay”, finalizó.