El municipio no ha definido proyectos ejecutivos para la remodelación del edificio
Con la urgencia de reforzar su estructura, el mercado San Juan de Dios cumple 50 años
El director de Obras Públicas asegura que está a la espera de las sugerencias de los locatarios
El Mercado Libertad, conocido como San Juan de Dios, San Jony o Taiwán de Dios en la jerga popular, cumplió 50 años, y para conmemorar esta fecha el Ayuntamiento de Guadalajara develó una placa en su patio interior.
En diciembre pasado se cumplió medio siglo desde que el arquitecto Alejandro Zohn (creador de este inmueble) pasaba largas horas sentado frente a su restirador trazando líneas y aterrizando ideas para darle vida al edificio.
El festejo, llevado a cabo el viernes pasado para honrar la memoria del afamado arquitecto, que falleció en el año 2000 y que entre otras obras diseñó la Concha Acústica del Parque Agua Azul y la unidad deportiva López Mateos, resultó por demás desangelado.
La ausencia de los principales líderes del mercado fue el recordatorio para el presidente municipal, Alfonso Petersen Farah, de que no ha cumplido con el reforzamiento del inmueble, recomendado por un despacho arquitectónico que el propio Ayuntamiento contrató a efecto de conocer las condiciones estructurales del mismo, y que los 6 millones de pesos que invirtió el año pasado en mantenimiento, herrería, cristalería, mejora de banquetas y nueva pintura, junto con los 8 millones disponibles para el 2009, son insuficientes.
Ni Ricardo Oliveras Ureña, director de Obras Públicas, ni el primer edil, Alfonso Petersen, saben a qué tirarle con el mercado.
“De que requieren muchas áreas (rehabilitación), sí lo requieren, pero habrá que ver cuáles son las prioridades de los locatarios y de la propia Dirección de Mercados”, dijo el director de Obras Públicas a propósito del recurso disponible, ya que el municipio no ha definido proyectos ejecutivos para el edificio.
Lo cierto es que las obras de remozamiento que ha realizado el municipio nada tienen que ver con la recomendación del despacho arquitectónico Colinas de Buen, que es además uno de los consultores del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y cuyos estudios entregados a finales del 2006 ponen de manifiesto que un sismo de intensa magnitud podría colapsar el mercado.
“Los estudios técnicos actuales desarrollados por diversas empresas muestran que el inmueble manifiesta esfuerzos estructurales que deben ser atendidos a la brevedad para garantizar la conservación del bien y salvaguardar la vida humana”, dice una de las conclusiones del diagnóstico.
Sin embargo, la opinión de Ricardo Oliveras, abogado e ingeniero industrial que está al frente de la Dirección de Obras Públicas, es que ni siquiera se necesita el reforzamiento.
“El área de contingencias no tiene previsto que pase nada”, dijo al explicar que el reforzamiento recomendado por Colinas de Buen se debió a la sobrecarga de peso y en este momento “las cargas están tranquilas”, dijo el viernes pasado.
El estudio de Colinas de Buen, cuya copia está en poder de La Jornada Jalisco y se puede encontrar en la página web del Ayuntamiento www.guadalajara.gob.mx, en el link de transparencia, refiere que hay una saturación de locales que han provocado el sobrepeso, invasión de pasillos y que por lo tanto deben eliminarse algunos comercios.
Incluso las autoridades ordenaron el cierre del 60 por ciento del estacionamiento que está en el piso superior del inmueble, pero con ello desalentaron también la visita de turistas y compradores.
“El edificio del Mercado Libertad requiere ser reforzado con elementos estructurales que alivien las demandas de resistencia ejercidas por los sismos en las columnas de ambos cuerpos”, señala otra parte de las conclusiones, en las que se enfatiza que aunque el mercado puede operar en condiciones normales debido a que la estática de la edificación no está en riesgo y tiene una capacidad no despreciable para resistir acciones de sismos de intensidades menores, la obra cumplió con las normas de la materia para su tiempo, cuando los cascarones de concreto y las losas plegadas eran soluciones de vanguardia, económicas, de gran ligereza y capacidad resistente, materiales que en la actualidad no satisfacen los requerimientos técnicos que se precisan.
En términos de inversión, Colinas de Buen no señala en su informe la cantidad de recursos que requerirá el reforzamiento del mercado, pero precisa que la intervención integral del inmueble deberá desarrollarse por etapas, en un orden que atienda a los riesgos de pérdidas irreparables.
“La intervención es de reforzamiento estructural del mercado en todos sus niveles, que consiste en arcos metálicos, con perfil de 25 centímetros, en algunos claros entre columnas, que se unen atornillados a través de pequeñas perforaciones en los entrepisos y columnas, para que trabajen de forma conjunta con el sistema estructural preexistente”, se especifica.
Oliveras ha reconocido que los 6 millones de pesos invertidos el año pasado no son suficientes para reparar la imagen del edificio, toda vez que las obras que se hacen son correctivas y no preventivas. Las redes de drenaje y agua, por ejemplo, son las originales de hace 50 años, cuando se hizo la estructura y constantemente tienen fugas.
La recolección de basura ha sido otro de los problemas que no encuentran solución, a diario se recogen 12 toneladas de desechos y, sin embargo, el aspecto del inmueble es bastante sucio. No menos importante es la venta de piratería que a través de diversos medios ha pretendido eliminar el Ayuntamiento y que incluso ha motivado el enfrentamiento entre comerciantes y elementos de seguridad del municipio y la Agencia Federal de Investigaciones (AFI).
Todos dicen lo mismo
El estudio de Colinas de Buen no es el primero que ha documentado la fragilidad de la estructura ante un eventual sismo. A finales de los 90, cuando Guadalajara era gobernada por Francisco Ramírez Acuña, el Centro de Cálculo y Asesoría deja ver una serie de insuficiencias en la estructura; posteriormente, la firma Camba y Asociados, tras una inspección al edificio, emitió recomendaciones en el mismo sentido.
En octubre de 2001, el estructurista Carlos Mólgora realizó un estudio adicional contratado por los locatarios, sus conclusiones, aunque menos drásticas, son semejantes. En su dictamen, Mólgora menciona otro estudio a cargo del ingeniero Roberto Dávalos, cuyas conclusiones coinciden con las suyas, al plantear una posibilidad de refuerzo que sigue sin concretarse.
El último peritaje, aunque no se menciona en el estudio de Colinas de Buen, lo llevó a cabo el director del Instituto de Sismología de la Universidad de Guadalajara, Ramón Padilla, quien propuso la demolición del inmueble para levantar otro, conclusión que motivó una manifestación masiva de locatarios en la presidencia municipal de Guadalajara en 2005.
La declaratoria que hizo el INBA del edificio como Patrimonio Artístico de la Nación en el 2004, le cayó como anillo al dedo al presidente municipal de Guadalajara para no intervenir en su reforzamiento, ya que cualquier modificación debe ser autorizada por la institución, lo que ha dado pie a que la inversión esté enfocada sólo al “mantenimiento”.
El mercado en cifras
En 1958, cuando fue inaugurado el San Juan de Dios, comenzó a operar con 350 locales. Entre 1981 y 983 se añadió el tercer nivel con 700 puestos más y capacidad de estacionamiento, así como nuevos puentes peatonales, escaleras y guardería infantil. En la actualidad alberga a 2 mil 982 locales y 97 bodegas.
325 locales son de comida, 266 de calzado, 264 de ropa, 228 de artículos de piel, 201 de discos, 189 de ropa típica, 186 de electrónicos, 126 de artesanía, 95 de joyería, 62 son de videojuegos y 60 de relojería.
Existen además 56 comercios de huaraches, 50 de bisutería, 40 dulcerías, 39 de mochilas, 35 de sobreros, 34 de lentes, 34 de verduras, 32 de perfumerías, 32 carnicerías, 28 de reparación de alhajas, 28 ferreterías, 25 de frutas, 22 de herramientas, 21 talabarterías, dos tortillerías, una estética, un escritorio público, una panadería, una mercería, una agencia de viajes y un sobador.