Con imágenes de haciendas, Francisco Bedolla reflexiona sobre el transcurrir del tiempo - La Jornada Jalisco
Usted está aquí: domingo 16 de noviembre de 2008 Cultura Con imágenes de haciendas, Francisco Bedolla reflexiona sobre el transcurrir del tiempo

Estas ruinas que ves se presenta en Los Ariles, céntrico restaurante de Tonalá

Con imágenes de haciendas, Francisco Bedolla reflexiona sobre el transcurrir del tiempo

La muestra se compone de 18 fotografías en blanco y negro captadas en Tlajomulco

RICARDO SOLIS

Las ex haciendas, tema de la exposición
Las ex haciendas, tema de la exposición Foto: LA JORNADA JALISCO

Bajo la perspectiva de reflexión que constituye mirar el deterioro, ayer fue inaugurada una exposición fotográfica en conocido restaurante de Tonalá (Los Ariles, en Benito Juárez 309); 18 piezas en blanco y negro de Francisco Bedolla, bajo el título de Estas ruinas que ves (no sólo en franca alusión a la novela de Jorge Ibargüengoitia) que reflejan el estado de una hacienda cuyos mejores tiempos pasaron ya.

Las fotografías fueron tomadas en una hacienda abandonada del poblado La Concha, en el municipio de Tlajomulco (cerca de San Sebastián El Grande), de ahí el título elegido para la muestra (y, como detalle curioso, en lugar de las especificaciones de cada pieza, el artista eligió citas literarias).

En formato mediano (40 por 50 cm), las instantáneas evocan el impacto visual de quien aún se asombra de lo que puede producir el paso del tiempo (Bedolla asegura que desde que vio el sitio –acompañando a su padre en un viaje de trabajo– decidió regresar ahí para tomar las fotografías, pues llama a ese momento un descubrimiento).

Explicó, asimismo, que la oportunidad de exhibir su trabajo se dio a través de la dueña del lugar –amiga suya– (quien, además de ser cuentacuentos, organiza con frecuencia exposiciones en el restaurante), que decidió ofrecerle una fecha una vez que observó el material y le agradó.

Enfatizó Bedolla que las fotos (a las que calificó como trabajos amateur) tienen una calidad adecuada y, también, están como para presumir, ya que –agrega– su impacto visual resulta agradable.

Las tomas en blanco y negro rescatan distintos ángulos y aspectos de la construcción inhabitada (a pesar de los numerosos fraccionamientos que se construyen a sus costados, que contrastan vívidamente con la maltrecha arquitectura supérstite de la casona, con sus enormes muros, columnas, arcos, almenas y remates en los marcos de las desvencijadas puertas y ventanas que aún pueden verse).

Imágenes en las que la sofisticación queda para el espectador que tenga la oportunidad de apreciar estas piezas y retome el sentido de una reflexión donde el tiempo y las consecuencias de su paso son la constante. Sólo hace falta llegar a Tonalá y dar una vuelta por Los Ariles donde –a partir de la tarde de ayer– se encuentra en los muros el trabajo de Francisco Bedolla.

 
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