El Lobby
“De oquis”
A estas alturas parece que los casi 2 millones de pesos que la UdeG pagó por la auditoría externa que hizo el despacho Salles, Sáinz, Grant-Thorton a su cuenta pública de 2007 es dinero mal gastado, pues mientras Carlos Briseño y su equipo intentan utilizarlo como parque en su intento de retomar la rectoría de la Universidad, la actual administración, comandada tras bambalinas por el mítico y saludable Raúl Padilla, se empeña en desinflar los disparos del rector depuesto y reducirlos a petardos con pólvora mojada.
El documento del despacho señala que no se calculó bien el ISR, por lo que se dejaron de pagar más de 100 millones en impuestos, los encargados de las finanzas universitarias aseguran que eso es sólo “una contingencia fiscal”, no una evasión. Si en el memorándum de sugerencias se indica que hubo facturas falsas y que falta una considerable cantidad de millones de pesos por comprobar, los expertos fiscales de la UdeG aseguran que no son falsas las facturas, sino que están vencidas y que la cantidad de dinero no comprobable que reportó el despacho no es la real. Si el documento de la auditoría externa, que se llevó más de 5 mil horas de trabajo, reporta que el adeudo y los gastos por cobrar del auditorio metropolitano son de más de 300 millones de pesos, la administración central revira y señala que las cuentas están mal porque sólo detallan “los gastos por comprobar y cuentas por cobrar, no así las cuentas por pagar a las empresas universitarias; por lo mismo al realizar la conciliación de los saldos deudores y acreedores, únicamente resulta una diferencia del auditorio metropolitano de 2.5 millones de pesos al 31 de diciembre de 2007”.
En tanto, del otro lado de la banqueta también se cuestiona el trabajo de la firma de auditores por haber llegado a supuestos acuerdos políticos para hacerse de la vista gorda, al menos públicamente. Y en este marco, los briseñistas preparan para el día de hoy una rueda de prensa en la que fijarán su posición a este respecto y anunciarán cómo van a actuar al respecto. Pero más que lo que puedan hacer en este caso cualquiera de los bandos, lo interesante sería que la Auditoría Superior del Estado y la Auditoría Superior de la Federación tomaran cartas en el asunto y emprendieran la revisión correspondiente a la cuenta universitaria que pagamos todos y que, al menos, parece no estar en completo orden, como debería estarlo.
El PRI y sus enredos
“Al final van a tener que negociar, sólo se están cotizando para que les respeten su lugar en el Consejo Electoral”, dice un priísta sobre la cúpula del partido que de repente se volvió contra sus propias posiciones con respecto de la elección de los nuevos consejeros electorales y el financiamiento a los partidos políticos. Así platicado, lo del PRI parece un berrinche que obedece a que le quitaron el sitio que le correspondía a Juan Carlos Castellanos en la presidencia de la Junta de Coordinación Política del Congreso.
Sin embargo, el tricolor podría salir mal parado de su propio enredo, pues si finalmente se sienta a negociar y acepta dejar la pugna por la llegada de los suplentes al consejo electoral y la reducción en el dinero a los partidos, los votantes que buscan colectar para 2009 tendrán una percepción nada conveniente para el PRI. Más que verse como un partido conciliador, podrían pisar el ambiguo terreno de lo que implica ser considerado un partido negociador, algo que, sobra decirlo, no atrae mucho a la gente.
Y poniéndolo en términos de póker, el tricolor parece dispuesto a pagar por ver un juego que no trae ni par de dos, pues al primer llamado responden a la apuesta del gobernador, que les pide a los partidos solidarizarse con el estado para que el dinero que les van a dar no sea factor de merma en el desarrollo de Jalisco; y como extra, ofrece desistirse de la controversia constitucional que interpuso precisamente por el caso del financiamiento. Aunque las razones del mandatario suenan coherentes, en la mano no trae juego, sino, cómo explicar el subejercicio fiscal de este año y para qué ofrecer desistirse de algo que, al no ser el Ejecutivo del estado la instancia adecuada para inconformarse, podría no trascender.
Cierto es que el financiamiento a los partidos es exagerado y que deberían respetarse los derechos laborales de quienes fueron seleccionados como consejeros electorales suplentes, pero es cuestionable que se usen estos argumentos para negociar posiciones. En todo caso, lo mejor sería jugar con las cartas abiertas, algo que en política parece ser sinónimo de suicidio.
La casa paga
Decir que la ausencia de Umberto Eco, Alessandro Baricco, Claudio Magris, Antonio Tabucchi o Darío Fo a la FIL de este año “no tiene nada que ver con lo político” parece más bien una definición precisa de lo que se entiende por “política” en este país.