Presentan en Guadalajara Ceguera, tercer largometraje del cineasta FernandoMeirelles - La Jornada Jalisco
Usted está aquí: martes 21 de octubre de 2008 Cultura Presentan en Guadalajara Ceguera, tercer largometraje del cineasta FernandoMeirelles

La cinta está basada en la obra del Premio Nobel José Saramago, Ensayo sobre la ceguera

Presentan en Guadalajara Ceguera, tercer largometraje del cineasta FernandoMeirelles

En el filme, el espectador termina padeciendo a lo largo de dos horas por que suceda algo

RICARDO SOLIS

El realizador Fernando Meirelles
El realizador Fernando Meirelles Foto: TOMADA DEL SITIO CINEMAEMCENA.COM.BR

El realizador brasileño Fernando Meirelles dirige su tercera cinta (por estos días en cartelera) derivada de una novela: Ceguera (Blindness, 2008), un drama basado en el célebre libro del Premio Nobel portugués José Saramago (Ensayo sobre la ceguera), que ha resultado de muy poco atractivo para la crítica y los espectadores, por lo menos en los Estado Unidos.

Y, claro, cabe esperar diferencias en la reacción del público en Latinoamérica (estamos hechos de otra pasta), pero eso no borra que –si se toma la propia novela como telón de fondo– la película enfrentó de inicio la dificultad propia de aquellas que se acercan a la literatura para ‘obtener’ una historia y, como en este caso, topan con elementos que resultan de difícil traslado.

Parece no haberle quedado muy claro que la historia de Saramago se narra en una muy distinta tesitura respecto de las de Paulo Lins (por la que dirigió Ciudad de Dios, en 2003) o John Le Carré (por la que filmó El jardinero fiel, en 2005), y se aventuró a registrar eventos donde impera la reflexión (que, por otra parte, falla al buscar expresar y determina el tono pretencioso, de grandilocuencia emotiva y poco efectivo de la cinta).

Además, lejos de la lección que puede desprenderse del trabajo de Tom Twyker (al abordar y ‘trastocar’ –con mejor resultado– la historia de Süskind en su versión de El Perfume, de 2006), persiste en cierta fe que parece tener en los hechos (magros y pocos) que pueden extraerse de la novela; las dimensiones a las que parece que debió ajustarse hacen de Ceguera un pastiche que queda muy lejos de conseguir lo que promete (y esto porque, hay que decirlo, su promoción –como la de cualquier película de mainstream– exageró a conciencia las virtudes probables del filme).

Lo que al final sucede, lejos de los aparentes propósitos bienintencionados, es que el espectador termina padeciendo a lo largo de dos horas porque suceda algo; el ritmo es pasmosamente inadecuado, las actuaciones (salvo la excelente Julianne Moore) son planas cuando no pésimas (véase la verdadera dimensión de Gael García Bernal) y el entorno –mal adaptado– es ridículo, cuando no cursi o elemental.

La clave, se insiste, puede ser esa habilidad para trastocar, modificar las condiciones de una relación de eventos y sucesos (a veces no materiales) en virtud de hacer ‘visible’ la secuencia y su carga conceptual y emotiva (sin importar el ordenamiento). Se insiste atender a Tom Twyker (que para nada es una maravilla) o tal vez a Julian Schnabel (¿cuándo estrenarán por fin su excelente La escafandra y la mariposa –2007–?), pudo haber sido de ayuda.

Qué duda cabe, las recientes declaraciones de Peter Greenaway sobre la capacidad narrativa de los cineastas contemporáneos parecen acercarse ominosamente a la verdad y, por qué no, educar un poco a muchos espectadores en el sano desconsuelo (para así mandar al diablo a tanto Tarantino que anda suelto y, por si no se había notado, haciendo daño –uno muy entorpecedor–, más del que a veces se supone).

 
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