Con multitudinaria asistencia concluyó el evento más importante de la Luz del Mundo - La Jornada Jalisco
Usted está aquí: viernes 15 de agosto de 2008 Política Con multitudinaria asistencia concluyó el evento más importante de la Luz del Mundo

Con multitudinaria asistencia concluyó el evento más importante de la Luz del Mundo

JORGE COVARRUBIAS

Ni siquiera el cardenal de Guadalajara (aún con toda su popularidad), Juan Sandoval Iñiguez, ha tenido una entrada tan triunfal en sus apariciones, y el gobernador del estado, Emilio González Márquez, quizá se animaría a donar otros 90 millones de pesos para obtener un gramo de la popularidad que posee el director y máximo líder de la iglesia de la Luz del Mundo, Samuel Joaquín Flores, a quien sus creyentes ven prácticamente como un ángel. Un simple ejercicio de comparación bastaría para comprobar que al menos la notoriedad del mandatario está por los suelos.

Gritos, alaridos, llanto, lágrimas sigilosas y reverencias multitudinarias respondieron al unísono cuando el líder de dicha iglesia hizo acto de presencia y cruzó las calles de la Hermosa Provincia para llegar al interior del templo donde ya lo esperaban más de 15 mil gargantas listas para aclamarle.

Joaquín Flores caminó por un pasillo exclusivo para él, tapizado con alfombra en color verde y ornamentado con flores. Llevaba un traje color negro y camisa blanca, se paró un par de veces, dio una vuelta y saludó con la mano extendida a las delegaciones de todo el mundo que llegaron para celebrar la Santa Cena.

Las voces se fundieron en un sonido que pareció el de un enjambre de abejas. Alrededor del templo, los fieles veían a través de pantallas gigantes la imagen del pastor y escuchaban su voz en enormes bocinas que colocaron en diversos puntos. Desde las 16 horas comenzó el “servicio”, (como le llaman a la preparación eucarística), con jornadas de intensa oración para recibir al líder religioso. Nason Joaquín, el hijo de la figura principal, se encargó mientras tanto de dirigir las plegarias.

Mujeres, hombres, jóvenes y niños separados en áreas, pero con un mismo fin: aclamar a su pastor. El intenso calor fue mitigado con botellas de agua y aspersores que remojaron tenuemente las cabezas y rostros.

Desde el 7 de agosto llegaron delegaciones de lugares muy remotos como Australia, Nueva Zelanda, donde la iglesia de la Luz del Mundo ha ganado presencia y hoy al mediodía regresarán a sus países de origen. Muchos fieles quisieran venir a Guadalajara, pero el cupo es insuficiente, cada año se registran 300 mil visitantes, de los posibles 5 millones de creyentes que posee esta religión.

Para los que no vinieron, el mensaje de Samuel Flores se transmitió en tiempo real vía Internet y en televisión satelital.

Los hermanos (como se conoce a los devotos de esta religión) son una congregación muy cohesionada. Quien no ha visitado la Hermosa Provincia durante la celebración de la Santa Cena se encontrará al llegar con una serie de barreras. Por principio de cuentas se le preguntará a dónde va, quién es, qué quiere, qué hace ahí. Cada movimiento es estudiado milimétricamente. Tal rigurosidad no es gratuita, son una sociedad que busca afanosamente protegerse de los “extraños”, los “infieles”. Ningún reportero o fotógrafo que ingresó a la colonia pudo moverse a su libre albedrío.

Uno de los ministros explicó que los principios morales que rigen a la institución han permitido liberar a sus jóvenes del pandillerismo y drogadicción, así como de los embarazos no deseados. Los jóvenes componen el 45 por ciento de la iglesia, por esa razón se mantiene un especial cuidado en ellos. Nada de fiestas, alcohol, cigarros y relaciones prematrimoniales.

Un matrimonio con un católico, testigo de Jehová, judío, mormón o ateo, es prácticamente imposible. “No os unáis en yugo con los infieles”, dijo el apóstol San Pablo, y esta encomienda se lleva al pie de la letra.

Aquí para ser ministro lo que equivale al sacerdocio en la Iglesia católica es necesario estar casado y llevar una vida proba, libre de escándalos.

Una singular característica de los templos de la Luz del Mundo es que no poseen imágenes, su arquitectura responde a modelos abstractos que derivan de un dogma irrefutable; Dios es un espíritu, incorpóreo, cuya imagen simplemente no existe (Éxodo capítulo 20 verísculos 3 y 4).

Quizá algún día el mandatario consiga la popularidad de Samuel Joaquín, si no como titular del Poder Ejecutivo, como ministro de una iglesia. En la Luz del Mundo no hay impedimento para los que están casados.

 
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