EL correo ilustrado
Reprueba donativos de Emilio
Señor Director: El pasado 30 de marzo presenté una queja ante la Comisión de Derechos Humanos de Jalisco en contra del gobernador Emilio González Márquez, en razón del donativo de 90 millones de pesos que se ofreció a la Arquidiócesis de Guadalajara para la edificación de un santuario cristero. Considero, desde mi perspectiva, que este hecho es reprobable desde el punto de vista legal, ético e histórico.
Con el donativo de 90 millones para el llamado Santuario de los Mártires, me queda claro, se distraen recursos que pueden resolver importantes problemas sociales, se incurre en la discriminación contra las minorías religiosas y se lastima la sensibilidad de todos aquellos ciudadanos que respetan el Estado laico y rechazan los abusos del poder.
Para asentar lo antes descrito, cito los siguientes ejemplos:
a) El señor Emilio González Márquez, en su calidad de servidor público (gobernador de Jalisco), ha venido quebrantando la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público (LARCP) de manera sistemática, arbitraria y prepotente en perjuicio de las minorías religiosas en Jalisco (Cf. arts. 3, 6, 7, 21 y 25).
b) Al anteponer sus creencias religiosas, desde el ejercicio del poder, ha quebrantado en diversas ocasiones el Estado laico, provocando con ello un justificado malestar y descontento en diversos sectores sociales que pugnan por la separación de la esfera civil de las esferas eclesiásticas de cualquier signo.
c) Con sus actitudes de privilegio hacia la Iglesia católica jerárquica, al otorgar donativos millonarios sin que éstos estén contemplados en ningún ramo ni se pueda justificar de qué partida fueron tomados, no sólo enrarece el clima de unidad y concordia que debería privar entre sus gobernados, sino que practica (a la par de la impunidad) la exclusión y el desprecio hacia un amplio sector social. Estas prácticas, desde luego, son anticonstitucionales, inmorales y discriminatorias.
d) Con este donativo y la defensa apologética que hace de la guerra cristera, el gobernador de Jalisco trata de revivir los episodios históricos de una cruenta guerra civil –de tintes religiosos– en la cual la jerarquía católica (en asociación con sus brazos seculares del siglo pasado) enfrentó al Estado laico y combatió a ultranza la Constitución Política; tuvo entre sus jefes militares e ideólogos (ahora beatificados) a estrategas que no dudaron en utilizar el terrorismo como conducto para alcanzar sus fines y la tortura (en nombre de Cristo Rey), como medio para “imponer el reino de su dios” en la tierra. Esta etapa, por fortuna, ha sido superada en nuestro país desde hace décadas.
¿Qué sigue en la lógica de Emilio González Márquez? Si permitimos que siga utilizando el presupuesto de forma discrecional y no se para en seco la serie de abusos y violaciones que viene perpetrando en contra de las leyes y la sociedad civil, nos toparemos que en poco tiempo establecerá, con fondos públicos, salarios a ministros de culto (católico), construcción de seminarios, instauración forzosa de instrucción religiosa en las escuelas públicas (con orientación a reivindicar la revuelta cristera), impulsará más libros para fomentar sus creencias y cuanta ocurrencia le venga en mente.
La forma en que el gobernador de Jalisco debe revertir esta afrenta y afectación a los derechos de cientos de miles de jaliscienses, según mi opinión, es la siguiente:
–Que regrese el millonario donativo que regaló –de manera frívola e irresponsable– al Arzobispado de Guadalajara a la brevedad posible.
–Que la asistencia social que el gobierno estatal está obligado a proporcionar a la población siga siendo canalizada a través de sus propias instancias y no a través de organismos apéndices de asociación religiosa alguna, en concordancia con el carácter laico del Estado. De los fondos públicos, definitivamente, no se pueden financiar las labores de ninguna iglesia en particular ni promover ningún tipo de proselitismo religioso.
Por razones históricas, Jalisco es el estado piloto que la jerarquía católica toma como modelo para implantar un estado confesional en nuestro país. Ojalá que esta queja sea atendida, en bien de la vigencia del Estado laico, la libertad de las minorías religiosas y el bienestar de la sociedad jalisciense en general.
(Resumen de la queja presentada ante la CEDHJ el 30 de marzo de 2008. Queja n. 804/2008).
Atentamente
Laura Campos Jiménez
Historiadora egresada de la Universidad de Guadalajara
Critica discurso de Calderón en su visita a Jalisco
Señor Director: Nuevamente nos dirigimos a usted para opinar sobre las declaraciones vertidas ayer por el golpista que se dice Presidente de la República, morador de Los Pinos.
Según él, el país no necesita líderes de masas, sugiriendo entre líneas que necesitamos pseudolíderes fabricados por los medios de comunicación y sus dueños, mentirosos, manipuladores, trepadores de todo, aprovechados de un pueblo embrutecido por ellos mismos, enajenado en un grado vergonzante, del que se puede hacer lo que ellos quieren.
Sabedor el declarante que el poder de las instituciones está en sus manos, “haiga sido como haiga sido” (con trampas y manipulaciones), además de que esas instituciones están diseñadas por nuestro “marco jurídico” para que operen, desde el punto de vista administrativo, técnico y logístico, a placer de estas pandillas, por una sencilla razón, los órganos de control, ellos los controlan, con títeres a cargo de ellos, al igual que las procuradurías de todo el país, incluyendo la grandota, las instituciones de seguridad pública; siempre, salvo rarísimas excepciones, están comandadas, en algunas ocasiones por retrasados mentales, psicópatas, o cuando menos ineptos en un grado superlativo, éstas también forman parte de esa estructura maldita que nos tiene prisioneros, en un campo de concentración gigantesco, que es México.
Esta nomenclatura se divierte a placer con nosotros, declarando a los medios cuanta sandez se le ocurre, para mentir, mediatizar y engañar a nuestro pueblo “muy televisado” con basura de todo tipo. Para ellos, acostumbrados a lo anterior, es fácil descalificar a hombres de verdad, que toda su vida, verdaderamente útil, la han dedicado a revertir esta nazística situación, que ya se prolonga mucho, con tintes franquistas; ellos, por su negligencia e ineptitud, pueden permitir que mueran niños envenenados con arsénico, contenido en ríos y lagos que deberíamos cuidar con esmero; se pueden dar el lujo de regalar dinero de todos nosotros a las televisoras, a instituciones religiosas, para construir magnos templos (no soy anticlerical, de ningún credo religioso en especial, pero al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, esto se ha dicho desde tiempos inmemoriales, al parecer lo ignoran o se hacen tontos convenencieramente), desviar nuestros presupuestos para lo que mejor se les ocurra, siempre en beneficio de unos cuantos, sabedores que son impunes, aún masacrando, no necesariamente a balazos, a nuestro pueblo, que muere como moscas en un basurero infectado de todo, de enfermedades del tercer mundo, como son parasitosis agudas, que nunca se curan, enfermedades gastrointestinales, anemias crónicas, mismas que ocasionan muertes prematuras a lo largo y ancho del país.
El declarante antes citado se refería a López Obrador, ya quisiera este sujeto, con todo el escándalo y boato con que se mueve, tan siquiera limpiarle los zapatos. López Obrador es un hombre de verdad, por sus hechos los conoceréis, aunque presuman lo contrario, mal empezaron y mal acabarán, pululan como chivos en cristalería, rompiendo y dañando todo lo que está a su paso, porque es lo único que saben hacer; tan es así, que ni siquiera pudo ingresar a la UNAM por inepto, al parecer, en las goteras de Harvard les imparten cursillo, antes de ingresar a esta magna universidad, que en muchas ocasiones los admite por razones políticas, jamás por su talento, como dijera la conseja española: “lo que natura no da, Salamanca no otorga”, mucho menos la calificación que nos da la vida por nuestras obras.
Agradezco anticipadamente las atenciones que se sirva prestar a la presente misiva, que reconozco, fue redactada en un momento de exasperación, derivada del cinismo sin límites de esta gente, que todo indica van a hundir este país en un grado de descomposición social que ni siquiera se imaginan, porque divagan en un mundo de tinieblas abismal, inaudito e inenarrable, como dijera mi insigne maestro Guillermo Collín Sánchez.
Atentamente
José Vázquez Villaseñor