Tres lecciones que nos dejan El Salto y Juanacatlán - La Jornada Jalisco
Usted está aquí: viernes 15 de febrero de 2008 Opinión Tres lecciones que nos dejan El Salto y Juanacatlán

Tres lecciones que nos dejan El Salto y Juanacatlán

JORGE ROCHA

Foto: Habitantes y autoridades de Juanacatlán exigen el saneamiento del río Santiago (en la imagen)
Habitantes y autoridades de Juanacatlán exigen el saneamiento del río Santiago (en la imagen) Foto: HECTOR JESUS HERNANDEZ

El problema ambiental en los municipios de El Salto y Juanacatlán está en sus niveles más altos de crisis. La situación del niño Miguel Angel López Rocha, que murió por haber tomado agua del río Santiago, fue el hecho que volvió a poner en la opinión pública de Jalisco uno de los más graves problemas de contaminación en el país.

El asunto no es nuevo. Por lo menos desde hace un par de años se viene señalando reiteradamente que la contaminación en estos dos municipios era grave y resultado de las descargas de contaminantes en el río Santiago que el complejo industrial instalado en la zona ha hecho desde hace muchos años, añadiendo las aguas residuales que llegan de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG).

Según el informe Mártires del Río Santiago, presentando por el Instituto Mexicano del Desarrollo Comunitario (Imdec) y del Instituto de Valores Integrales y Desarrollo Ambiental (VIDA) en abril de 2007, la contaminación del río Santiago empezó desde 1906 con la empresa textilera Nunatex (ahora cerrada), luego en 1935 con la instalación de Nestlé de México, seguida de Celanese Mexicana en 1947 y Ciba Especialidades Químicas en 1965. Según dicho informe, lo pobladores identifican que desde la llegada de esta última empresa la pérdida de vida en el río ya fue evidente. Las otras empresas que son identificadas como contaminantes del río Santiago son IBM de México, Industrias Ocotlán y Harinera de Maíz Jalisco. Es decir, los que contaminan el río Santiago tienen nombre y apellido.

Más allá de los múltiples informes y estudios que dan cuenta de los altos niveles de contaminación y de la presencia de sustancias nocivas como el arsénico y el ácido sulfhídrico en el agua del río Santiago, lo que nos demuestra este problema de forma clara y evidente son algunos componentes de la crisis del sistema global capitalista aterrizado en el estado de Jalisco.

El primero de estos componentes es la ruptura del falso dilema entre generar empleo y sufrir las consecuencias y efectos del deterioro ambiental. Desde el discurso de la clase política, de los empresarios e incluso de algunos sectores de la sociedad civil, el imperativo de la creación de empleo como la estrategia fundamental de desarrollo y combate a la pobreza hace que se busque la inversión local y extranjera, y la instalación de empresas trasnacionales como la principal acción de los gobiernos, que incluso hace que los encargados de la conducción política “salgan de gira” ofreciendo, como buenos vendedores, las bondades de los distintos territorios para que las empresas inviertan en las localidades.

En situaciones similares donde hay empresas contaminantes, aunque no con la gravedad de El Salto y Juanacatlán, los habitantes más críticos de estos lugares aceptan que las empresas generan múltiples efectos nocivos sobre el medio ambiente, incluso que violan derechos laborales, pero que como crean empleos, pues todos se aguantan y mantienen la simpatía por las empresas. El caso del municipio de Sayula con las agroempresas jitomateras es un ejemplo de estas situaciones. El Salto y Juanacatlán demuestran que este dilema es falso y se cae por sí solo. Es cierto que hay empleo, y a veces con toda la seguridad social, pero a costa de la vida y la salud de las personas. Ya no sólo es cuestión de soportar malos olores, se trata de la vida de los habitantes de estos dos municipios. Emerge como cruel verdad que el desarrollo visto desde esta lógica terminará en la muerte del medio ambiente y de las personas, es decir, la lógica del capital disfrazada de desarrollo cobra sus facturas y muestra su verdadero rostro. Me pregunto: ¿es viable seguir con esta lógica de desarrollo? Esta crisis nos dice que no. Que quizá en el corto plazo se resuelve el problema del empleo, pero en el largo plazo se pone en riesgo la salud y la vida, ¿esto es desarrollo? Mi respuesta es no.

El segundo componente de la crisis del sistema global que nos muestra el problema ambiental en Juanacatán y El Salto es la imposibilidad de actuación y de responder a la crisis de parte de la clase política. Los gobiernos estatales panistas no han dado ninguna solución viable y favorable al problema, y han pasado de la indiferencia a la negación y de la negación a las propuestas de solución ridículas.

Desde el gobierno de Francisco Ramírez Acuña ya se sabía del problema y se hizo caso omiso del mismo. El actual secretario de Salud, Alfonso Gutiérrez Carranza, ha negado sistemáticamente la crisis en ambos municipios, incluso se llegó a decir que el niño Miguel Angel López Rocha había caído en coma a causa del consumo de drogas, ya quedó en claro que su muerte fue por los altos niveles de arsénico en su cuerpo. En meses pasados, el titular de la Secretaría de Salud fue puesto en ridículo por su homólogo de la Secretaría de Desarrollo Urbano, cuando este último afirmó que la reparación del puente que cruza el río Santiago se debió al deterioro que esta construcción presentaba debido a los corrosivos y sustancias químicas que llevaban las aguas del río.

Ahora el gobernador propuso desviar el cauce del río en el tramo que corresponde a los municipios en crisis y entubarlo. Para ello ya está hablando de asignar 10 millones de pesos para la realización de esta obra. Lo único que me pregunto es: ¿nadie ha pensado en resolver las causas que originan el problema?, es decir, ¿quién pone en orden a las empresas? Nuevamente la lógica de “desarrollo” se pervierte y en lugar de tocar a las industrias la opción es mover un río.

Un tercer elemento que aparece en el problema de El Salto y Juanacatlán es el lucro social y monetario del problema. Con la visibilidad de la crisis, múltiples organismos se han acercado a los pobladores a “ofrecer sus servicios y solidaridad”, esto en sí mismo puede ser positivo; sin embargo, el problema radica en la suplantación de la organización y el protagonismo social de los habitantes de estos municipios como los principales afectados y quienes pueden resolver el problema. Se puede presentar que los interlocutores con el gobierno y las empresas no sean los pobladores, sino todas estas organizaciones que terminan convirtiéndose en los “héroes de la película” y, por lo tanto, en los primeros beneficiados de los apoyos que seguramente llegarán.

Tres lecciones importantes nos deja esta crisis ambiental. Habrá que aprender de ellas y actuar, porque si no corregimos desde ahora, tendremos más situaciones explosivas como ésta.

jerqmex@hotmail.com

 
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